Mi experiencia con la “comunidad” Osho (XII)

Durante mi tiempo involucrado en la comunidad Osho en España, leí no menos de 30 de los libros con transcripciones de las charlas de Osho; compré y visioné toda la serie de dvds que salieron a la venta a través de una de esas colecciones de quioscos; sigo teniendo las cartas del tarot que las encuentro en su mayoría bonitas y creativas (quien sea que las dibujase, algún sannyas muy creativo de seguro, lo hizo muy bien); he hecho la meditación dinámica no menos de 150-200 veces en mi vida, la kundalini ni sé las veces, la de la entonación en los chakras, la no-dimensios, la nadabrahma,en concreto la de los sonidos de los chackras la estuve practicando durante mucho tiempo casi todos los días, en fín ni idea del enorme número de veces que habré hecho las meditaciones de Osho en su conjunto.

Hubo una temporada en la que durante tres meses de lunes a viernes todas las mañana muy temprano hacía la dinámica en Barcelona en grupo. De hecho la foto que tengo en el pasaporte me la saqué después de acudir una mañana a una meditación dinámica jajjaja… llevo “unas pintas de cuidado”… cuando la veo me hace sonreír el hecho de que fuí todo orgulloso de mi “limpieza emocional” mañanera a sacarme las fotos aajjajaja.

Osho en realidad a través de las cientos y miles de charlas que dió, sentó literal y firmemente las bases de todo un nuevo mundo ideológico y mental. Habló de casi todo, a diferencia de otros “maestros” supuestamente “iluminados” el no descartaba temas mas “mundanos”, aunque si viviese se me ocurrirían unas cuantas buenas preguntas que de seguro descartaría contestar…

Uno de los aspectos peculiares que aprendí durante las primeras fases de mi estancia con los seguidores de Osho, es que por algún motivo, cuando Osho hablaba, lo suyo no lo consideraban mente ni palabras, lo suyo era “expresión del ser” “o palabras con fines terapéuticos” “los espacios entre sus palabras son para el desarrollo de tu consciencia” etc.., mientras que los otros cuando hablaban, “hablaban desde la mente”.

Estas nociones de “ser desde” o “hablar desde” son un eje central, en la supuesta “sensibilidad perceptiva” de los sannyas, que al mismo tiempo son incapaces, por el momento, de darse cuenta de que no se puede decir una sola palabra en la vida sin la presencia de la mente.

Desde el principio, desde los primeros encuentros, entendí el papel que la sensibilidad juega en este mundo ideológico: la tienen en altísima estima. Ser sensible, perceptivo, tener los sentidos físicos exacerbados, lejos de considerarlo un problema que les impide mantenerse en contacto con la realidad objetiva lo consideran una enorme virtud. Yo también la consideraba así en su momento.

Es importante la sensibilidad y ser capaz de detectar y sentir en tu interior los diferentes estados que se dan lugar y hasta aprender a ver la diferencia en sus matices y manifestaciones, pero, cuanta más atención y energía le otorgas en exclusiva al sentir, más te polariza, lo explicaré más abajo.

En esta comunidad me explicaron desde el principio que “estar en la cabeza” o poseído por los pensamientos es malo (aunque por supuesto no usaron la palabra malo, sino algún eufemismo). Yo personalmente estoy deacuerdo en que estar identificado plenamente con el contenido mental es perjudicial porque derivas tu sentido de la identidad de algo de lo que, si te paras a darte cuenta, no tienes control alguno en la mayoría de los casos: los pensamientos.

Nunca se pararon a comentar la existencia de diferentes tipos de pensamiento (consciencientes voluntarios – involuntarios programados y aleatorios inducidos), sencillamente los metían todos en un mismo saco con el rótulo “caca” y ya está. En muy contadas ocasiones, cuando su discurso ya “chirriaba” mogollón y ellos mismos en algún “rinconcito” de su mente observadora objetiva eran conscientes de que la disconancia cognitiva era insostenible ya, eran capaces de sugerir que algunos pensamientos eran, en todo caso, “funcionales”.

Me ha venido un recuerdo, de un comentario peculiar del “T superior” al que aún no os he presentado, que en una ocasión en uno de los talleres, me comentó a la mesa que cuando él llegó al ashram de Osho, al ser un hombre con estudios universitarios y muchos conocimientos de psiquiatría y demás, Osho le envió a hacer directamente bricolaje en la “comuna” como trabajo del día a día.

Recuerdo la manera peculiar en la que me lo dijo, dejando entrever que Osho fué muy sabio de “sacarle de la mente” jajajaja. Me gustaría sugerir al lector que alguien que tiene conocimientos profundos sobre un tema específico, al lado de alguien que no los tiene, o que los tiene y no los usa, sería equiparable como analogia a ser un adulto rodeado de un montón de bebés: el poder y el control que uno tiene sobre ellos es casi ABSOLUTO.

Curiosamente Osho parece ser que tenía esa “costumbre” de “enseñar” a las personas que acudían con conocimientos y sabiduría, a desprenderse de ella para aprender a “ser” sin pensar. Muy conveniente… no te parece? si lo que quieres es que nadie cuestione lo que dices y haces, por supuesto, es genial enviar a todos los que tienen conocimientos y que podrían constituir una amenaza para el status quo que has creado… ¡que vayan a limpiar retretes y listo!.

Por otro lado, pese a la reiteración por parte de los “osho followers” de lo mala que la mente era si uno se identificaba con ella, nunca oí mencionar el riesgo que suponía polarizarse en otro extremo y “emocionalizar” el razonamiento. Sí que comentaban que “quedarse enganchados” a las emociones (es decir apegarse a su expresión externa carente de consciencia) suponía un problema para el desarrollo hacia el “ser”, pero respecto de la mente emocionalizada nunca se dijo nada.

[Voy a aprovechar para explicar otro de los ejes centrales sobre los que se sustentaba y se sustenta hoy en día la ideología de osho, esta vez, desde un prisma un poco más fisiológico.

Osho hablaba de “volver a ser como los niños”, es decir todo el tema de no pensar, no preocuparse, ser espontáneo, “fluir” y un largo etcétera era enormemente valorado por su comunidad, yo fuí , en su tiempo uno de los que internalizó esto plena-mente.

Osho, como hacían sus discípulos después, achacaba única y exclusivamente a la “sociedad inconsciente, la familia y las doctrinas-en-todas-sus-variante-salvo-la-suya” el hecho de que los niños a medida que crecían “perdían su esencia” con todas las cualidades que ello implicaba (amor, confianza, alegría, naturalidad, espontaneidad, vitalidad, etc etc) y pasaban a estar dominados por los condicionamientos y la mente el resto de sus vidas, a no ser que “despertasen” y comenzasen a deshacerse gradualmente de todo lo aprendido mediante un proceso meditativo-terapéutico del que él era por supuesto el experto y entendido nº1, (todavía hoy, los sannyas de osho tienen una enorme dificultad de desvincular a osho como ser humano de la meditación como técnica meditativa, para muchos de ellos decir osho es decir meditación, un problema que explicaré más abajo) hasta abandonarlo completamente y alcanzar fruto de descartar todo lo relacionado con su estado adulto, el estado niño de nuevo.

Curiosamente, debe ser que entre los 100.000 ejemplares de su biblioteca personal no había ningún libro sobre el cerebro humano y las fases de desarrollo del aprendizaje en el niño (nótese la ironía de mis palabras – otra cualidad que denota que no soy espiritual desde el prisma ideológico “oshiano”) porque “parecía desconocer” que desde que nacemos, hasta que tenemos una edad de unos 6-7 años estamos en un estado cerebral con una disposición natural muy peculiar: operan mayoritaria y abrumadoramente los cerebros primario (r-complex-supervivencia) y secundario (límbico-emocional) y la vivencia que experimentamos de la realidad desde nuestro interior es un arquetípico estado interior llamado solipsismo, es decir, nuestra identidad está fusionada con la vivencia que estamos teniendo, nuestro yo es literalmente percibido como el momento presente en su conjunto. La situación completa es algo traducido a palabras como: “yo soy la situación completa que estoy viviendo, el otro no existe, sino como parte de mí, yo soy el todo que acontece y al mismo tiempo yo no sé que yo soy individualmente”. Se trata de un estado profundamente narcisista y enormemente importante y trascendental en el desarrollo del humano, es fundamental pasar por ahí.

A medida que los niños crecen y el cerebro ya no se ocupa tanto de la supervivencia y las necesidades emocionales fundamentales van siendo cubiertas, comienza a desarrollar la parte del cerebro que no había entrado tanto en juego hasta ahora: el neocórtex, el cerebro terciario creativo-racional, dividido en dos hemisferios cerebrales, derecho e izquierdo.

(No toméis estas explicaciones exactamente al pie de la letra porque la neurociencia es muyyy compleja y no es tan simple como lo estoy contando, pero para este propósito basta así. Habría muchos matices que hacer.)

Así que el fenómeno de “irse a la cabeza” e “identificarse con la personalidad” resultaría no solo ser un proceso perfectamente normal y natural en el desarrollo del humano, sino un paso fundamental en su desarrollo hacia la maduración. (Eso no quita que el proceso de educación estandarizada que está implantado en el mundo sea un proceso en muchísimos casos absurdo, abusivo y que lleva a una sobre-identificación con los contenidos mentales que resultará perjudicial en el adulto, ese es otro tema).

Este estado solipsista del niño pequeño 0-7 más o menos, es un estado cerebral y mental muy peculiar que me dará pie a hacer unos comentarios importantes sobre la ideología Osho y a articular una de las teorías que quiero exponer a la que llegué fruto de mi experiencia con la comunidad Osho y mi posterior etapa con los maestro vendata advaita,

Primero los comentarios:

– Esa tendencia a la emocionalización y la relación aleatoria de significados en base a impresiones emocionales (el ejemplo que puse en la parte anterior de la mesa desordenada por tanto vida profesional desordenada) es una cualidad DE LA ETAPA SOLIPSISTA DE NUESTRO CEREBRO. El cerebro límbico nos vincula las emociones con las situaciones y los contextos con las informaciones específicas. Es un proceso “emocionalizador” de la realidad.

– Es una manera de usar el cerebro como cuando eramos pequeños y relacionábamos libremente cosas que aparentemente no tenían nada que ver como por ejemplo: sonreir con a mamá y papá les gusto. Salir corriendo de casa con papá y mamá se cabrean y un montón de inumerables vínculos con orígenes y terminaciones en multitud de espectros, pasando por olores, tactos, en fin, de todo, que es lo que conforma nuestra estructura emocional interna fundamental y nuestro “cuerpo emocional” si se le quiere llamar un poco más “espiritualizadamente”. Es lo que se activa en nuestras vidas cuando de repente, a veces, sin saber por qué, nos sentimos emocionados, nerviosos y no sabemos detectar a qué se debe. Suele ocurrir que nuestros sentidos han recibido algo que nuestro cerebro tiene asociado a una fuerte emocionalidad aunque ahora conscientemente no lo sepamos detectar. Son vínculos antiguos emocionales.

En ese estado solpisista de predominancia reptil-limbica de pequeños no nos importaba LO QUE NOS DECÍAN, sino CÓMO NOS LO DECÍAN. Es decir, nos importaba el envoltorio emocional y no el contenido informativo. Exactamente lo que pasa hoy en día con los integrantes de la comunidad osho identificados con la “onda ideológica”, que lo único que buscan saber es si lo que se les dice “les hace sentir bien”, si les “resuena”,  entonces es que es verdad. Una falacia como una catedral. Nuevamente fijan, como los niños pequeños, su atención únicamente en el envoltorio y las sensaciones y se olvidan del contenido.

– El proceso de regresión a la infancia que se puede apreciar en la vida de las personas en este colectivo es llamativo. Yo mismo desde mi contacto con las ideologísa de Osho puedo dar cuenta de mi creciente incapacidad para comunicarme normalmente con la gente común, mi pérdida gradual de memoria y habilidades de lógica más básica, mis capacidades de concentración, aritmética básica y mi capacidad para sostener un intercambio argumentado en el que la parte con la que hablo no está de acuerdo con mi postura. Eso sin necesidad de mencionar mis cambios de vida drásticos, cambio de lenguaje, cambio de sentido de la identidad, etc…

– Pierden su identidad porque su identidad ya no importa porque es la que tiene que ver con su neocórtex que ya no quieren usar más porque quieren “dejar de pensar” y alcanzar el estado de “paz interior” e “iluminación” que supuestamente tienen los “maestros” que supuestamente tenía Osho. De ahí también se desprende fácilmente por qué muchos sannyas hicieron cambios tan bruscos y drásticos en sus vidas, se cambiaron sus nombres, vendieron sus cosas y se fueron al otro lado del planeta a vestirse todos de un mismo color y seguir a un único líder.]

La explicación era necesaria, pero plantearé mi teoría sobre el solipsismo y la iluminación en la próxima parte, a la vez que explico qué “experiencias catárticas” tuve durante los talleres en los pirineos y su naturaleza.

Continúa en la parte XIII…

Mi experiencia con la “comunidad” Osho (XI)

Otra cosa que aprendí con los sucesivos talleres de la comunidad Osho en españa fué, que tener la intención de influir en el otro, querer cambiarle era malo y violento.

Recuerdo uno de los talleres en los que esto se abordaba literalmente en estos términos que he expresado y en detalle. T comentaba al respecto que no hay necesidad alguna de cambiar al otro, si estamos lo suficientemente sanos en nuestro interior atraeremos las personas idóneas en nuestra vida con las que compartir.

Llega a tal punto de exageración esta creencia vertebrante de la ideología comunitaria Osho, que afirma que en realidad la violencia no aparente (las emociones reprimidas en el interior de las personas) son las que generan la violencia externa en el mundo (guerras, muertes, ·el sistema” etc…) así, tal cual.

Esta es una creencia enormemente aceptada no solo por la comunidad de Osho, sino por la comunidad New Age en general y se deriva de una completa confusión y toma literal de los principios de la ley hermética de la correspondencia y la llamada “ley de la atracción”.

Respecto a la ley de la correspondncia que dice: “como es arriba es abajo” se transforma en: “como es dentro es fuera”. Toma ya.

Por ejemplo: según esta ideología, el hecho de que ahora mismo tenga la mesa sobre la que tengo el ordenador desordenada, significaría literalmente que en lo referente a mi “vida laboral” tengo desorden, punto.

O que el hecho de que mi perro se haya marchado de mi lado al escribir esta frase, es porque “mi fidelidad” (el perro representa fidelidad, o el significado que tu “intuición” le quiera dar en determinado momento) se levanta y se aleja de donde estaba sentado a mis pies, significa que se marcha de mí porque estoy siendo infiel a mi mismo por escribir estas frases con crítica argumentada sobre la comunidad Osho y sus acciones.

Ahora que lo veo ahí “tumbao”,  pienso ajjajajaja ¿qué significará que el perro se este mordisqueando y chupando las pelotas ahora mismo? ajjajajajaja en fín, (vuestras interpretaciones subjetivas emocionales son bienvenidas ajajajajajaj) pero mejor, dejémoslo correr…

[Puede que os haga gracia o no, pero os puedo asegurar que cuando entras de lleno en esta onda, el tema deja de ser gracioso y chorradas como esta pueden tomar una dimensión muy muy real en el interior de una persona, cosa que me ocurrió a mí y le ocurre a mucha gente que ven “señales” de “todo” en “todas partes”, etc… Puede llegar a emparanoyar a la gente, conozco casos de eso en primera persona y puede motivar la toma de decisiones muy drásticas y desconectadas de la realidad de los hechos y las emociones y sentimientos reales como dejar un trabajo de golpe y porrazo, desestructurar toda una familia con hijos a tu cargo, llevarte a ser negligente y hasta poner en peligro tu propia integridad y la de otros].

Prosigo…

En aquel tiempo, esta teoría de la ley de la atracción aplicada a propósitos terapéuticos me parecía simplemente “la caña”. Iba por la vida pensando que todo lo atraía yo, bueno, salvo algunas cosas que no me parecía conveniente pensar que las atraía, como cuando una buena amiga del instituto me comentó por email que creía que me habían lavado el cerebro y estaba influido por una mentalidad que me dañaba. Ahí le contesté duramente con mi nueva identidad “espiritual” que ella no tenia ni puta idea y que en realidad me decía eso porque en su interior se estaban “removiendo cosas” fruto de lo que yo le estaba comentando y que ella no lo quería reconocer ajajajajaj (veis? ya había internalizado la estrategia perfectamente: fijarme solo en mis impresiones subjetivas, darlas por válidas y mas importantes que la realidad objetiva de los datos que me estaba dando, pasar de lo que ella me decía e “ir a piñón fijo” a encontrar la “causa” de su “enfado” IGNORANDO LOS DATOS QUE ME ESTABA APORTANDO). Este episodio definitivamente no pensé que lo había atraido yo, como véis la ley de la atracción era una ley en determinados momentos y en otros, bueno, no tanto.

Otro caso fue cuando una persona por la que siento mucho aprecio y que participó en un taller estando yo presente, me dijo que tras estudiar detenidamente lo ocurrido allí había concluido que los Ts eran muy poco profesionales, que había muchos elementos sectarios que me explicó en detalle y que aunque hubiese algunas cosas positivas el conjunto general, especificamente lo referente a la práctica guiada de los Ts era más dañina que de ayuda. Yo por supuesto no la quise escuchar ni estudiar lo que me proponía, la juzgué y condené con la típica frase: bahhhh “está en la cabeza” “no entiende nada” y se acabó. ajajajaj

[de aquí también podrían extraer facilmente las personas infectadas con la ideología Osho que yo en realidad digo todo lo que digo porque estoy identificado con estas personas que son importantes para mí y por eso bla bla bla bla bla… uffff, no sabéis lo cansina que puede llegar a ser la “perorata” del programa emocionalizador 1.0.

Si tuviese que poner todas las posibilidades que hay de justificar las motivaciones “secretas” que Marko tiene por las que escribe esto, podría llenar libros y ahora que lo pienso, quizás debería hacerlo, pero no quiero perder tanto el tiempo ni el interés del lector que quiero que tenga una impresión profunda pero clara del hilo narrativo].

Lo que sí que no querrán escuchar es lo siguiente y por eso lo voy a resaltar: Escribo todo esto porque es mi interés que la gente se entere de todos los detalles que yo les pueda proporcionar sobre la operatividad de esta comunidad, sus ideologías, procedimientos y sus actividades para que decidan con más criterio e información sobre asistir o no a talleres o a comunidad de Osho alguna, que no gasten el dinero sin saber lo que se “cuece” y puedan, si quieren, aprender de mi experiencia antes de gastar un montón de dinero, tiempo y energía + el proceso de recuperación que van a necesitar posteriormente si se intoxican. Y que si deciden asistir, sepan que van a tener que pagar de antemano, no va a haber reclamación posible y que tengan las alertas y los conocimientos necesarios para no dejar que les vendan ideologías falsas. Y que si ya han asistido y se han intoxicado con las ideologías presentadas, tengan el testimonio de alguien que las pone en duda y argumenta su invalidez una a una y cuenta cómo gradualmente consiguió deshacerse de todas las que eran dañinas de entre el conjunto total de ellas. Así de fácil y así de claro.

Ya a partir de mi vuelta a Barcelona después del primer taller, comencé a tener más dificultades aún de las que tenía en los estudios. Hasta entonces tenía quejas sobre el sistema de funcionamiento de los estudios superiores de violín, con mucho motivos fundamentados y razonados, fruto de la experiencia de estudiar en centros de tres paises diferentes desde la edad de 5 años hasta los 21. En todas partes se cometían errores parecidos y se siguen cometiendo muchos errores que desmotivan mucho a un músico a crecer artística, humana y musicalmente.

Ahora el tema se había vuelto doblemente complejo, porque con mi nuevo sistema operativo de creencias emocionalizantes, era capaz de “percibir” de manera exacerbada, los estados emocionales de “la peña”. De tal forma que no solo me molestaban las cosas prácticas que no funcionaban, sino que podía sentir/suponer/inventar (dependiendo del caso) los “niños interiores” de los demás. Qué follón.

Tengo mi libreta de notas personales llena de apuntes que nos entregaban de musicología, historia de la musica, sociologia de la musica y otras asignaturas con material de la asignatura intercalada con comentarios de naturaleza terapéutica que encaja 100% con las ideologías Oshianas sobre la “sanación” y el “humano”.

Obviamente, ante semejante panorama, cada vez se me hacía más y más dificil estudiar en “semejante ambiente de desconexión emocional” y fuí gestando la idea en mí de dejar los estudios superiores. Tardaría poco más de un año en ir a presentar mi carta de dimisión al jefe de estudios de la ESMUC.

Por un lado, fué muy buena idea haberlo hecho, porque el funcionamiento del centro no hubiese cambiado por mi solo deseo, por otro lado no tuve que asumir riesgo alguno de articular una estrategia para intentar hacer que las cosas cambiasen a mejor permaneciendo allí y aportando mi granito de arena y por último, fué una jugada muy buena para “alinearme” aún más con la “onda” ideológica del oshoismo.

Es curioso, pero entre las muchas cosas que criticaban y critican dentro de la comunidad Osho es a los eruditos. Hablan de ellos en términos poco mejores que de la mierda: gente que vive en su cabeza, que no sienten nada, que estan atrapados por sus mentes, que lo racionalizan todo, etc etc etc. Osho, en varios de sus libros y charlas grabadas despotrica de gente como Krishnamurti, de ideólogos y filósofos, de las universidades y los estudios reglados, cuando él tenía una biblioteca personal de cerca de 100.000 ejemplares, no paró de leer en toda su vida ajajajaja y creo una “universidad”, no, una “multi-versidad” en Pune.

Pero claro, él era el hombre que popularizo la idea de que ser contradictorio y paradójico es espiritual.

Por otra parte hay dos acciones que en la comunidad Osho están consideradas muy malamente y las descubrí poco a poco en los talleres. Una es criticar/juzgar y la otra racionalizar.

Esa es una de las razones, creo yo, por las que la gente no preguntaba mucho en las franjas de explicación teórica, que por otra parte fueron experimentando una paulatina reducción con el paso de los años, tanto en el caso de los Ts como en el caso de los “Ts superiores”.

Lo peor de las mentiras es aquella que en su contenido contiene una parte de verdad, por ejemplo un 20% o un 25% sobre el que se estructura un 75% u 80% de mentiras.

Por eso el conocimiento, el discernimiento y el sano juicio son tan importantes, para poder ver qué es lo cierto y que es lo falso y no “comprar todo el pack” a la primera.

Eso es lo que ocurría en la comunidad osho que yo frecuentaba y en la transmisión de los conocimientos que eran dados.

[Ahora con el paso del tiempo, puedo decir que creo saber cuando algo de lo que está pasando en mi vida puede tener que ver con algun material emocional no consciente proveniente del niño interior: cuando hay situaciones específicas muy recurrentes en las que siempre o muy frecuentemente me siento mal de la misma forma o muy parecida y aún intentando cambiar las cosas fuera, poniendo toda mi voluntad en ello, las sensaciones recurren y los conflictos se “enquistan”.]

P.D. jajaja me destornillo de la risa, acaban de llamarme 3 minutos después de publicar esta entrada para ofrecerme un trabajo de dar clases dos veces a la semana durante todo este año en muy buenas condiciones jajajaja será que lo de la ley de la atracción y mi mesa desordenada no funciona? en fín…

Continuará en la parte XII…

Mi experiencia con la “comunidad” Osho (X)

Con el primer taller de codependencia y sanación del niño interior básicamente “flipé”.

En esos pocos días, mi sentido de la atención se orientó muy fuertemente hacia mi emocionalidad y mis sensaciones de una manera muy polarizada, como cuando atraes dos imanes y de repentelos dejas sobre la mesa y uno de ellos súbitamente se gira o aparta por la acción magnética.

Lo que experimenté fué un peculiar cisma mental en el que lo que pasó en aquel taller pasó a ser La Verdad y lo que a partir de ahí experimentaría fuera sería “el mundo antiguo e inconsciente”.

Al retornar al piso de estudiantes en el que vivía en Barcelona, puedo recordar perfectamente mis sensaciones en el ascensor, mi sensación de “opresión” de volver del paraíso a “la jungla”. Mis nuevos conocimientos adquiridos sobre la emocionalidad, exacerbaban mis pequeñas respuestas emocionales respecto de lo que acontecía.

Volví a un piso en el que, hasta hacía unas horas, unas 100 aproximadamente, había otros tres amigos, con los que tenía un trato natural, con sus dificultades y sus cosas buenas. A partir de ahora, eso cambiaría, porque yo venía de haber visto y descubierto “algo” de lo que ellos no “tenían ni idea” y que me situaba a mí en un “diferencial de conocimiento interior” que haría que nuestra comunicación se volviese muuuuucho más complicada, porque, claro, ellos no sabían nada del niño interior, de hecho no “eran conscientes” de por qué hablaban como lo hacían y los traumas que les habrían ocurrido para que fuesen como son.

Recuerdo muy bien esos días porque por las mañanas me levantaba con una clara sensación de agobio y susto, de pensar que lo que había vivido en el taller “era solo un sueño” y LITERALMENTE, me pellizcaba por las mañanas (no sé para que carajos ajjajaj) para cerciorarme de que lo que había vivido en los Pirineos era REAL. [más adelante descubriría la “realidad” sobre la que se asentaba la “transformación” que había tenido lugar y descubriría que esa transformación fué de orden mayoritariamente subjetivo e interior y que sus repercusiones en el exterior ni fueron deseables, ni equilibradas y mucho menos “edificantes” o “espititualizadoras” en la mayoría de los casos].

Desde el primer taller, donde se nos sugirió que escribiésemos sobre lo que nos iba pasando como herramienta terapéutica (una buena sugerencia) fuí tomando notas personales, que ahora tengo aquí conmigo en un cuaderno grande naranja.

Me resulta muy esclarecedor tener mi propio testimonio escrito de aquellos tiempos y voy a dar cuenta de mi escisión psicológica citando algunos trozos de mi agenda personal aquí en determinados momentos.

Esos días posteriores al taller resultaron de gran importancia. Si no hubiese existido el centro de meditación en Barcelona y yo no hubiese ido regularmente allí (el que ahora consideraba de los pocos sitios en los que realmente se puede “SER”), me atrevo a conjeturar que gradualmente la experiencia que viví allí se hubiese diluido sanamente dejando como residuo los aspectos positivos y abandonando gran parte de los sinsentidos asumidos como ciertos cuando son abiertamente falsos.

Pero, ese no fué el caso. Acudía cada semana regularmente a las clases de meditación y reiki, pasé por el proceso de iniciación de los dos primeros niveles con T, cosa que suponía dos fines de semana completos en el centro de meditación de Barcelona y también acudía ocasionalmente a las clases de tantra de la otra T, discípula de Osho.

Voy a poner un extracto del 17.12.06 de mi diario personal para ver algunas cosas al respecto y además para que el relato tome mayor peso, con información guardada de esos precisos momento. He elegido uno positivo (para que no os penséis que todo lo que viví en los talleres fué negativo, de hecho, en aquellos momentos experimenté todo como positivo, influido por la “onda ideológica comunitaria” sin discernir y es ahora con el tiempo, el estudio y la reflexión calmada que puedo ver los claros y los oscuros de cada cosa que allí pasó, ahí va):

“Ha sido un día muy agradable, una mañana muy cargada de momentos bonitos con el violín, una comida divertida con S. y sobretodo una tarde superagradable con N. Es una bendición poder estar con gente del curso de los pirineos y poder transmitir sin limitaciones lo que sientes”.

Y otro fragmento en este caso del 28.12.06:

“Después de una semana de no registrar por escrito los acontecimientos han pasado bastantes cosas, la más relevante es que en tres ocasiones he podido estar con mi herida del plexo solar, ahora ya sé que debo procurar bajar la energía al vientre, pero entonces no lo sabía, de todas formas la cosa cambia mucho. Estoy solo en casa y siento que estoy despertando poco a poco al observador, además al profundizar en la meditación he encontrado la barrera, es una barrera que está al filo de mis miedos y mi vulnerabilidad, hay un fuerte rechazo por parte de una parte de mi mismo a entrar en la vulnerabilidad, es tán fuerte que querría entrarme tetania si no interviniese mi mente. Me encuentro un poco desubicado pq me doy cuenta de que realmente amigos sinceros no tenía y ahora que toco el concierto con la orquesta X, me doy cuenta de que me cuesta relacionarme cuando soy consciente de mi máscara.

Xp punto nº1: no sé que decir ni de qué hablar y punto nº2: la gente espera el típico comentario conversación superficial y de máscara.

He terminado la lectura del libro de code. (codependencia) voy a por una segunda lectura [más profunda] y estoy terminando Amor, Libertad y Soledad de Osho, me está encantando). Hoy ha tocado un punto en el que estoy 200% identificado: el ego.

De qué está compuesto mi ego o personalidad:

– de mi profesión. Oh artista!, músico, violinista

– persona culta, más que la mayoría

– persona muy sociable que se sabe ganar a cualquiera

– persona muy sensible y mejor que los demás

– persona muy orgullosa de su desapego por el nacionalismo

– persona muy orgullosa de su desapego por el dinero.

– persona muy orgullosa de mi diferencia cultural con el resto.

– necesito ser necesitado por los demás especialmente los más cercanos.

– me siento más importante que los demás.”

Ay ay ay, releerme es todo un show, y eso que aquí solo acabo de poner una pincelada literal de lo que tengo anotado.

Las citas son íntegras y en su estado original, sin quitar ni añadir nada. Salvo el hecho de que he destacado en negrita unas frases que me gustaría comentar con la perspectiva del tiempo y los conocimientos que he adquirido sobre la ideología de la comunidad Osho y su influencia en el humano, todo lo demás está en su estado original, hasta las abreviaturas y los signos de puntuación.

Ya en la primera entrada se puede apreciar como en aquel tiempo además de mi polarización mental, es decir el cisma que dividía mi psique entre dos mundos: el que cada vez consideraba menos real (la realidad compartida de los hechos en los que estamos involucrados día a día) y el mundo “interior” al cuál iban aparejados los aspectos deseados del mundo exterior que simpatizaban, es decir toda la comunidad Osho, los talleres, las personas vinculadas, las relaciones “conscientes” y en general todo lo que estuviese en alineación con la “onda ideológica de la comunidad osho”, este segundo mundo era el que comenzaba a considerar el genuinamente real, mientras el otro era solo producto de la ignorancia y la protección del humano: el mundo “de los inconscientes” ajajajajja [perdonad mis risas pero es que al acordarme me vienen solas].

Una característica típica de toda ideología sectaria del tipo y categoría que sea, es que genera aliados y enemigos para reforzarse y autovalidarse a sí misma, en vez de ceñirse a descubrir la verdad de las cosas realmente positivas y negativas de cada “aliado” y de cada “enemigo”, en vez de ceñirse a intentar descubrir la verdad detrás de unos y de otros en los detalles de sus manifestaciones.

No, coge y empaqueta todo un movimiento con una misma caja y lo etiqueta como malo y otro como bueno sin ir a los detalles. En este caso en vez de etiquetar como bueno o malo, se etiquetaba como consciente e inconsciente, como egóico y “del ser”, como “conectado” o “desconectado”.

De ahí la naturaleza de mis manifestaciones sobre el ego, término usado en los talleres y la ideología de osho de manera equiparada a los mecanismos de proteccion que se nos enseñaron en los talleres que conforman “la capa de protección”. Es decir, que la personalidad, (con lo que te identificas en mayor o menor medida) ES TU CAPA DE LA PROTECCIÓN, que te impide “Ser” y estar “conectado con tu esencia” y te previene de sentir tu vulnerabilidad.

Por tanto, para sentir y para llegar a la esencia el único camino posible es… la DES-PERSONALIZACIÓN, es decir, el sistemático desapego de todo lo que conforma tu personalidad, tu historia, tu vida y tus aspiraciones mediante la meditación hasta llegar al “ser” a la “iluminación” que es lo que Osho “supuestamente” había alcanzado.

Pues bien, éste es el eje central del proceso de adoctrinamiento llevado a cabo por parte de la comunidad Osho, que no solo no lleva a iluminación alguna, sino que lleva a un trastorno de la mente llamado síndrome de la despersonalización sostenido por millones de personas como un estado deseado de “trascendencia” “desapego” e “iluminación”.

En esta confusión (no se si deliberada o extremadamente naive, ya plantearé este punto más adelante porque creo que se trata posiblemente de una combinación de ambas) reside uno de los puntos CLAVE que explican la “tirria” que los movimientos “conscientes” como el de Osho y muchos de la nueva era le tienen al “ego”.

No solo no entienden que sin ego y personalidad no podríamos vivir, sino que meten en el mismo saco tanto una sana identificación con la personalidad de uno, su cuerpo y sus circunstancias, como una extremadamente alta identificación de uno mismo con lo anteriormente dicho.

Ello hace que el objetivo se vuelva NO TENER EGO. Es decir “Fulanito” hace esfuerzos cada vez mayores para dejar de ser “Fulanito” y convertirse en “No-Fulanito”. Nadie ve la estupidez en toda esta exageración, tal como se denota que yo tampoco la veía en mis anotaciones.

¿Y qué hay que hacer para no tener ego? hay que desapegarse de él y por consiguiente de todo lo que hemos relacionado con tener ego: el status profesional, el orgullo por el trabajo profesional bien hecho, el status familiar, en realidad, el status de todo tipo, tu historia, tu pasado, tu futuro, tus intenciones, tu cuerpo, todo.

Porque he ahí la golosina: si te desidentificas del todo, te unificarás con el todo, la “gota dejará de ser gota al unirse al oceano”. Confunden sistemáticamente el hecho de que en un plano fundamental, todos formamos parte de la misma existencia, con el hecho de que, en esta realidad tridimensional existe el tu, el yo, tu cuerpo, el mío, la verdad, la mentira, el bien, el mal y quieren aplicar criterios de un nivel del “campo unificado” a una realidad tridimensional en el planeta tierra cosa que es como intentar vestir a un bebé con ropa de adulto o viceversa por poner un ejemplo estúpido.

Las peores repercusiones de esta mentalidad propugnada a través de los libros, los talleres y que se respiraba en la comunidad de Osho, es el hecho de que la gente se des-personaliza, abandonan sus trabajos sin el cuidado de evaluar lo que podrían hacer para mejorar sus circunstancias, hay personas que se enemistan con parte o toda su familia, abandonan sistemáticamente amistades porque ya “nadie las entiende” o como cito más arriba “ya no sé lo que decir ni de qué hablar”, sin hacer esfuerzo alguno por seguir conectando con personas que hasta el momento habian sido intimas amigas o amistades muy cercanas, se cambian el nombre por uno en hindú y ale, ahora con mi nueva “no-identidad” ya está.

En el proceso, y ese es el precio tan elevado que se paga, se paga con la propia voluntad, olvidándote de quién eras y lo que has hecho de bueno con tus actos en el mundo, tu conexión con la realidad de las personas comunes, tu lenguaje, tus talentos expresados a través del trabajo, un montón de valiosas personas que tenían mucho que ofrecerte pero que las descartaste por “inconscientes” y una enorme cantidad de tiempo, dinero y energía que inviertes en fabricar un nuevo “no-yo” con el que nada tiene sentido salvo la iluminación y la transformación del mundo a través de la transformación interior.

Continuará en la parte XI…

Mi experiencia con la “comunidad” Osho (IX)

Rajhneesh en Poona antes de ir a los Estados UnidosOsho era experto en remezclar contenidos filosóficos, espirituales y religiosos de diferentes autores y corrientes (muchas veces opuestas frontalmente entre sí) en “packs” que luego analizaba y justificaba en las miles de charlas que hizo a lo largo de su vida.

Esto es algo que es fácilmente constatable abriendo cualquiera de los materiales que la Osho International Foundation (los que se lucran, pese a ser legalmente una organización sin ánimo de lucro) de la venta de materiales en formato escrito, juegos de cartas, material audio-visual y un largo etcétera generando según una media unos 30 millones de libras esterlinas de beneficios al año.

[Las fundaciones están por ley (y lo sé porque yo soy cofundador de una fundación educativa y me he estudiado sus normativas) obligadas a reinvertir el 70% de sus beneficios en programas para cumplir con los fines NO LUCRATIVOS que tiene la entidad y el 30% para sufragar los gastos que se generen en la entidad debido a las actividades programadas. Estos porcentajes varían seguno los paises pero en España estos son los datos. Y yo me pregunto…. ¿cuales son las actividades gratuitas de la Osho International Foundation? ¿alguien las conoce?¿existen? ¿cómo puede ser entonces que no haya visto un solo curso gratuito o becado en el ashram de Osho en Poona cuando viajé, como és posible el precio de los talleres y los costes que demandan los centros de Osho por todo el mundo? ¿cómo es que nunca regalan libros de osho si su labor como fundación es la difusión y el beneficio de la humanidad a través de la meditación y las enseñanzas de Osho? ¿donde va a parar el 70% de esos beneficios? Ahí queda la pregunta.]

osho-4Uno de los ejes principales de la filosofía Osho, era la reelaboración, mezcla y simplificación (sobre-simplificación en muchos casos) de diferentes terapias pre-existentes a las que luego se les añadía la filosofía de este hombre, la palabra Osho y resultaban en una nueva disciplina, tal es el caso de Osho Codependency, la “terapia” creada por Osho que le encargó a “T superior” difundir por el mundo. Muy pronto conocería al “T superior”.

Esta terapia sería la precursora y la que enseñaría el “T superior” a los Ts con los que yo estaba por aquel tiempo acudiendo a “terapia”.

Recuerdo en las horas centrales de mi estancia en ese primer taller, que mi mente se “emocionalizó” y descargó un software de la “onda grupal” que es enormemente pesado, consume unos recursos energéticos bestiales y tiene la habilidad de desconectar a la persona totalmente de la realidad objetiva y centrarla única y exclusivamente en “su verdad”, es decir, en su percepción subjetiva personal.

Este programa al que voy a llamar “el relacionador emocional 1.0” es un programa cuyo principal objetivo consiste en enlazar y justificar el enlace de cualquier cosa con cualquier otra cosa, añadirle una explicación emocional o de orden espiritual y dar por cerrado ese tema para siempre.

Por ejemplo, voy a usar mis propios textos y a situarme en la perspectiva de un lector afectado por el “virus de la Osho community” que no dista en demasía de los virus mentales de la nueva era, con los cuales comparte importantes aspectos en común, ya los enumeraré más adelante. Así funcionan sus razonamientos, piensan algo como: “Marko está “en rebeldía”, ya lo había entendido “todo, yo mismo le ví “conectar con su Ser” en los talleres. No entiendo lo que le habrá llevado a pasarse al “lado oscuro”, al lado de los “inconscientes”. Y mira sus “juicios”, debe estar lleno de odio. Se ha alejado de su ser y ahora está metido en su “protección a saco”. Vive en su cabeza y toda su energía se le ha subido a la cabeza, trata de entenderlo todo con la mente… seguramente algo le debió doler, algo ha debido de pasar, en algún momento tuvo que “cerrar su corazón” porque haya pasado algo que hiciese que su niño interior se sintiese enormemente dolido… por eso hace lo que hace, está vengándose porque no quiere sentir el dolor que su niño interior lleva dentro y la enorme decepción, bla bla bla bla…

Ahora, es interesante notar un síntoma FUNDAMENTAL de este nefasto software del que acabo de mostrar un ejemplo de razonamiento: debido a que no para de “subjetivizar” el asunto, NO PERMITE al afectado llevar su atención a LOS DATOS OBJETIVOS con los que está lidiando, es decir, le mantiene sí o sí por cojones, en su ámbito subjetivo alejado de los hechos que están teniendo lugar. Continuando con el ejemplo mismo, lo que alguien que razone así no podrá hacer bajo el influjo del programa “relacionador emocional 1.0” es detenerse a PONDERAR y DISCERNIR, cada uno de los datos que son presentados en estos textos para determinar si son ciertos o falsos, sencillamente los omitirá. Hace que la persone no busque La Verdad de lo que se explica, sino una explicación que pueda relacionar con su estado emocional para explicar su propia perplejidad.

Se me ha entendido? sé que a veces puede ser complejo lo que cuento, pero realmente es importante explicarlo abiertamente, si tenéis dudas, puedo contestar a las preguntas que haga falta en los comentarios.

Voy a contar ahora una anécdota que tuvo lugar en uno de los talleres posteriores, más o menos unos dos años después del primero que asistí, porque parecerá una pijada, pero a mí me sirvió para comenzar a “bajar de la burra” como se suele decir y además así cambio de tercio un poco:

Estaba yo tumbado al lado de los ventanales de la sala, descansando, despierto, con los ojos cerrados, relajado y en “meditación. Era verano y me daba lateralmente el sol, estaba muy agusto, boca arriba, con los ojos cerrados, sumergido en “mi verdad” y “mi ser” (a estos dos ya os los presentaré más adelante) y de repente oigo que se acerca T desde la entrada (era muy fácil reconocerle, dado su tamaño grande y el ruido de sus pesados pasos al caminar por la sala cuyo suelo vibraba un poco).

Yo por supuesto no quería que viese que le había mirado, así que cerré rapidamente los ojos de nuevo y seguía a lo mío mientras él se acercaba a donde estaba yo, cogío la cadenita para mover las cortinas de la ventana, no se si si para ponerlas o quitarlas, el hecho es que tiró de la cuerda y de repente:

Poom!! la estructura metálica que sujetaba las cortinas se me cayó encima, desde una altura de al menos dos metros sobre el hombro izquierdo y me metío una ostia de aupa. Si hubiese sido en la cabeza me hubiese hecho una avería considerable, pero lo interesante del accidente no fué el hecho de la caida del travesño, sino lo que pasó justo cuando todo esto ocurría:

T pegó un grito sordo al ver mi movimiento y exclamó: ¡¿Oh estas ahí?!, no te había visto! ¡Creo que he entrado en shock! jajajaja

El que había entrado literalmente en Shock era yo, que había pasado de un estado relajado y vagotónico a la situación presente de alerta.máxima-por-objeto-arrojadizo-sobre-mi-cuerpo-y-vulneración-de-mi-maravilloso-estado-de-paz-interior-momentanea.

Estaba sin habla y no recuerdo si dije algo más allá de mi queja por el dolor.

La tercera o cuarta frase de T, unos cuantos segundos después, fué una pregunta: ¿estás bien? y dado que parecía y era solo una contusión dije que sí, que estaba bien, T se marchó y ahí acabó ese episodio anecdótico.

En cuanto el dolor disminuyó perceptiblemente, mis razonamientos se empezaron a encender: ¿qué es lo que ha pasado aquí? ¿cómo ha podido no ver que estaba tumbado aquí, si se ha tenido que acercar a 15 centimetros de mis pies? ¿en qué mundo vive este hombre? ¿y qué fué lo que me dijo? ajjajajajaja

Ahí es donde por primera vez, tuve una experiencia más directa del “estado y nivel de consciencia” REAL de T, al cual se le atribuía/proyectaba grupalmente un “aura de presencia y consciencia muy elevada” y yo por supuesto también se la atribuía y proyectaba ajajajaj sí sí, tan tan tan elevada, que parece ser que durante los 6 o 7 metros que tuvo que caminar en mi dirección ni me vió ajjajaja

Otro rasgo interesante que me señaló esa experiencia real es el hecho de que los discípulos de Osho que han internalizado completamente la “onda ideo-pato-lógica” de la comunidad Osho, se vuelven personas muy muy egoistas sino, directamente narcisistas.

¿Por qué digo esto y con qué base?

No reaccionó mirando si yo estaba bien en primera instancia, sino sorprendiéndose de “mi súbita aparición en su consciencia” (este es un punto importantísimo vinculado al solipsismo que explicaré más adelante) y del “estado de shock en el que ÉL había entrado”, totalmente ajeno a la realidad objetiva de lo que acaba de suceder: que por accidente él me habia tirado encima el bicho aquel a mí y me había golpeado el hombro. Fué solamente después que se interesó por el estado de la persona que EN REALIDAD HABIA SUFRIDO EL DAÑO, es decir yo mismo. “Su estado interior” va primero, todo lo demás después, en una evidente demostración del efecto de las ideologías que él mismo había asumido como propias.

Oregon17Lo sé porque, por desgracia ese era otro de los programas que instalé en mi nuevo sistema operativo durante aquellos años por “sugerencia” de Osho. Lo llamaban “egoísmo sano” jajajajaja y se sustentaba en la noción de Osho de que primero tienes que quererte tú para que puedas querer a cualquier otro, una idea nueva era super-extendida y falsa. Que si no te amas a ti mismo no puedes amar a otro, porque no puedes dar lo que no tienes (como si el amor fuese un objeto físico tangible) ajajjaaj menuda chorrada, hay millones, sino miles de millones de padres por ejemplo que se quieren poco a sí mismos y sin embargo aman sinceramente, de todo corazón y muchísimo a sus hijos, por poner un solo un ejemplo que invalida semejante noción (lo cual no quita que cometan errores y puedan dañar a sus hijos con sus acciones, ese es otro tema).

Una noción peculiar por otro lado, ya que denota la curiosa falta de capacidad de Osho de saber lo que el amor es realmente (¿será que realmente no tenía acceso a esa emoción/sentimiento humano?) al no reconocer su naturaleza intangible y equipararlo a los objetos materiales.

osho728[Sé que estás frases deben estar haciendo que unos cuantos se tronchen de la risa y piensen que estoy loco, que Osho era un ser elevadísimo y que le debemos un montón de cosas, etc etc etc, aunque también es perfectamente posible que muchos acólitos del maestro no pasen de los primeros párrafos de estos relatos porque “ya lo saben todo” o porque les da pereza y no tienen la voluntad para hacerlo y confrontar las enormes disonancias cognitivas que hacerlo supondría para ellos.]

(El supuesto “amor” de Osho mezclado con los fusiles de asalto israelis UZI aportan cierto aspecto de a “vida o muerte” en lo referente a sus “enseñanzas” si se me permite la ironía y el photoshop del aura de luminosidad a su alrededor no tiene desperdicio ajjajajaj).

Efectivamente, yo no puedo darte un objeto físico que no tengo a otra persona, eso “es de cajón”. ¿Pero desde cuando el amor es un objeto físico? Ahí queda mi reflexión al respecto.

Todo esto viene a colación justamente porque lo primero en lo que piensan es sobre ellos mismos en primer lugar. Eso está sustentadísimo en la ideología de Osho de estar “centrado” en uno mismo como requisito FUNDAMENTAL para actuar “desde el ser”, confundiendo el contacto con las sensaciones corporales y la consciencia corporal/emocional con el estado de consciencia fruto de estar alineado con la realidad objetiva y no sustituir ésta por la subjetividad propia.

Esa anécdota, entre otros eventos, fueron pequeños “detonadores” que me hicieron comenzar a darme cuenta de que algo no encajaba en todo este “mundillo” y gracias a episodios como estos y posteriores investigaciones y tiempo de reflexión hablada, poco a poco acabaría poniendo en cuestión con mayor o menor acierto los diferentes programas y el sistema operativo adquirido de la comunidad Osho.

Continúa en la parte X…

Mi experiencia con la “comunidad” Osho (VIII)

No puedo hablar por los demás miembros de los grupos y sus experiencias porque las desconozco, yo conozco lo que yo viví, los hechos que allí pasaron y cómo los viví.

Había infinidad de casos peculiares en los grupos y muchos casos que me tocaron el corazón por su sinceridad. Gente que venía que tenían problemas comunes hasta gente que parecía tener problemas más graves, de carácter físico y enfermedades terminales en algunos casos.

En unos casos los Ts estaban más acertados, cosa que por desgracia era la minoría de las veces, (aunque en aquellos tiempos yo veía bien lo que hacían y sus procedimientos me parecían perfectos, es lo que tiene cuando uno esta cegado, no usa el discernimiento y además ignora información importante),  con su manera de “guiar” a la persona y en otras para nada, ello, según mi criterio dependía básicamente del hecho de que estuviesen más o menos ceñidos a los hechos reales que esa persona relataba y si, efectivamente, el problema de esa persona tenía su origen  en algún asunto emocional no investigado.

[Voy a aprovechar para hacer un inciso y explicar un peculiar aspecto psicológico que se manejaba y aparecía mucho en los talleres y fuera de ellos y del que se hacía uso indiscriminado, porque es muy probable, que los Ts lean esto que estoy escribiendo y en el último párrafo crean haber descubierto “la clave secreta emocional” del por qué estoy haciendo estos textos. Voy a llamar tu atención sobre la frase que está en negrita subrayada porque la voy a usar de ejemplo para que veáis las pajas mentales que llegaban a hacerse para extraer mensajes ocultos de manera indiscriminada.

La frase que he marcado en negrita, contiene elementos que fácilmente podrían identificarse con lo que se conoce como fallo empático, que significa en términos sencillos que cuando una persona tiene una relación terapéutica con un terapeuta en determinado momento esa persona (en este caso yo) se sentirá decepcionado con el terapeuta por no ser la “mama” o el “papá” perfecto que inconscientemente la persona había “proyectado” sobre él.

Espero que me estéis siguiendo. Este argumento del fallo empático lo he visto usado al tum-tum en muuuuchas ocasiones como tapadera por parte de los Ts, estos catalanes y los discipulos de Osho extranjeros también para EXCUSAR sus incompetencias profesionales.

El mecanismo es muy simple: si el cliente (en este caso yo) es el que escribe unos textos que “dejan en mal lugar” a T o Ts, eso significa que…. tatatatatatachán: está en fallo empático!!! bravo! y esa frase en negrita de arriba “me delata” mi secreto ajajajaj porque “da a entender”(solo lo entenderán aquellos en la onda patológica de la comunidad) que en realidad escribo todo esto porque en realidad estoy dolido de que ellos no eran como yo deseaba que ellos fuesen.

Dejadme que lo deje claro: no es el caso. Yo ya tuve mi fallo empático muuuuuuucho antes de tomarme el tiempo de ir entendiendo todo esto, hablándolo, razonándolo y finalmente escribiéndolo.

Es más, el ejemplo hipotético lo encuentro cojonudo para ilustrar las maneras retorcidas en las que criterios psicológicos eran aplicados indiscriminadamente e incluso como válvula para eludir la responsabilidad de hacer frente a una mala praxis profesional o a incompetencia expresa.]

Continúo con mi relato…

Cada día se nos entregaban en diferentes momentos hojas con textos de Osho sobre diferentes temas: la confianza, la familia, la “verdad” y muchos otros temas que aprovechaba a leer en ese hermoso entorno, en esa sala que era un espacio muy agradable para leer tranquilamente, especialmente entre horas y cuando había tranquilidad en la sala.

Recuerdo que me enamoré mucho del lugar, quizás porque venía de ambientes en los que la cotidianidad era muy fuerte y porque no decirlo, fea, en cierta forma, ya que vivir en según que zonas de Barcelona no mola mucho.

Allí no había presión de la forma en la que se experimentaba fuera, en el mundo real, había otro tipo de presión pero, sinceramente, no me importaba para nada, porque yo estaba “happy” habiendo descubierto a mi niño interior, aun a costa de rendir mi sano juicio y discernimiento en el camino. [habría podido descubrir cómo abrirme más emocionalmente sin necesidad de parar el discernimiento, pero parece ser que eso no estaba en la agenda de los talleres. Ahora os puedo decir con total confianza que se puede estar en contacto con tu emocionalidad sin necesidad de perder tu capacidad de juicio constructivo y tu discernimiento].

Algunas de las cosas que se hablaban a nivel teórico, de manera puntual y descontextualizada eran interesantes y válidas para ser aplicadas en la vida real, por ejemplo la consciencia del propio cuerpo, es decir, acostumbrarse a llevar la atención al estado corporal como herramienta que lleva a un estado de mayor relax y comfort. [Sin embargo se revestía a estas prácticas de parafernalia “mágica” que nada tenía que ver. Se argumentaba por ejemplo que al estar mas consciente de tu cuerpo eso automáticamente implicaba estar mas consciente en general  y por tanto dejar de ser ignorante (cosa que nada tiene que ver, yo puedo estar muy consciente de mi sensación corporal y ser un auténtico ignorante intelectualmente), como si el ser consciente de tu respiración pudiese determinar el grado de conocimientos sobre las cosas que tienes o tu capacidad para la gramática, lógica, retórica, comunicación, etc…]

Los primeros textos que leí de Osho justamente fueron estas hojas que nos fueron dadas. El resto del material lo cogíamos mediante apuntes de lo que se iba explicando. Se podía adquirir una copia del libro de la codependencia a la libertad en formato din A4, de donde se extraín los conocimientos que se impartían en el taller por T y Ts. el libro se cobraba a 12€ creo recordar aparte del precio del taller. [mas adelante me enteraría de los follones interno que no trascendían en los grupos, entre diferentes discipulos de Osho por temas de copyright y copia de los contenidos de los cursos].

Las explicaciones eran muy gráficas, entraban fácil por los ojos y de primeras casi todas eran fácilmente entendidas por el grueso del grupo. [Una de las cosas más paradójicas de los ambientes que generaban los sannyasins de Osho es justamente un clima en el que “todo está bien” y nada se reprueba (aparentemente) por lo tanto incurrir en contradicciones gigantescas no supone problema alguno. Como mas adelante leería yo mismo en uno de los libros de transcripciones de charlas de Osho, el mismo Osho decia que la contradicción era espiritual y que no había necesidad alguna de ser coherente porque la vida “es una paradoja” ajajjajajaaj eso es cojonudo: hoy digo A y mañana digo B y no pasa nada, además soy espiritual jajajaja]

Durante los grupos también se bailaba mucho, era una de las cosas a las que enseguida les perdí el miedo y la inhibición gracias al clima que se generaba en el que esto estaba bien visto. Es una de las grandes cosas que me he llevado de estos grupos y que valoro positivamente.

Una cualidad en alta valía en la comunidad de osho es ser “celebrativo”, eso se empezó a evidenciar en siguientes grupos a los que acudí, de los que relataré también algunas curiosas anécdotas. Por el contrario una cualidad en clara hostilidad con la “ideo-patología” de la comunidad de Osho es ser serio.

Tardaría tiempo algún tiempo en darme cuenta conscientemente, pero dentro del grupo habia tres categorías claramente diferenciadas: los novatos (como yo), los repetidores y los ayudantes junto con los Ts.

Durante el tiempo que acudí a los retiros en el pirineo y a las clases semanales de meditación, reiki y tantra rara vez oí a los Ts “compartir” nada suyo personal en los grupos. Si acaso comentaban cosas de cuando habían estado en India en el ashram de Osho.

A uno de los Ts no le gustaba nada que la gente supiese que en realidad nunca conoció a Osho porque llego al ashram poco después de su muerte. De hecho sigue publicitando en su página web la biografía de tal forma que da a entender que estuvo en el ashram cuando estaba Osho, cosa que en verdad no ocurrió. [de este cotilleo me enteré después].

Otro gran misterio eran los nombres reales del T, nadie lo sabía, tardé tiempo en averiguarlo y finalmente en alguna conversación se mencionó. Osho, o en su defecto alguno de los centros de Osho en el mundo, organizaban celebraciones de entrega de nombres. A menudo los nombres eran asignados al azar o los asignaba Osho cuando vivía y los nombres hindúes tienen su significado.

Entorno a los discipulos de Osho, me di cuanta nada más llegar, que había un constante “halo” de misterio, que nunca les interesaba despejar. Sus ropas, sus andares, sus tonos de voz, la ausencia de comentarios sobre sus propias vidas personales en contextos en los que todo el grupo “se abría”, el hecho de que comían en una mesa aparte del grupo con los ayudantes, eran todo características muy buenas para mantener vivo el efecto halo y el misterio. [En psicología se denomina al efecto que provoca cuando una persona parece destacar en un área determinada de su vida y automáticamente las personas le presuponen que entonces destaca así en todos los campos de su vida.]

Algunas de estas características demostrarían ser un elemento común en el caso de otros maestros y terapeutas del “linaje Osho” que conocería después.

De aquella no me enteraba DE NADA, solamente estaba nadando en ese “nuevo mar” con “nuevas islas” y “continentes” de los que nada sabía y tardaría bastante en entender con profundidad.

Continua en la parte IX…

 

 

Mi experiencia con la “comunidad” Osho (VII)

Durante las mañanas en los talleres de la comunidad Osho catalana se solía hacer rondas de “compartir” en las que las personas exponían sus temas delante de todos y T “trabajaba” con cada uno de ellos. Imagino que el estado físico en el que estaba influiría en mi condición pero no logro acordarme de ningún “compartir” relevante para este propósito aquí a la mañana de tercer día.

[Lo que sí, me voy a detener a explicar un poco más en detalle los aspectos de este procedimiento de “compartir” durante las mañanas y algunos de sus entresijos ideológicos subyacentes que tienen que ver con la filosofía de Osho.

Cuando la persona exponía verbalmente su tema o problema, T le comentaba algún consejo o indicación de orden filosófico-didáctico y a menudo le “invitaba” a “trabajar” el tema. ¿A qué se refería con trabajar el tema?

Se refería, a que la persona cerrase los ojos y “conectase con su sentir” y profundizase en él hasta emerger de su interior la emoción subyacente del niño interior que estaba generando tal o cual dificultad o problema en la vida de la persona. Este procedimiento era inequívoco, repetitivo, unidireccional y usado de manera indiscriminada, ya sea que la causa del malestar o problema de la persona fuese de origen emocional o no.

Cuando el problema era por ejemplo con una pareja que no estaba presente en el taller, si la persona no hacía avances en su relación, entonces se le sugería que quizás su pareja no era “la adecuada” para ella…

Rara vez era aquella en la que alguien, en los ocho talleres que yo he asistido, dijese durante un proceso de “trabajo” de manera tranquila e inequívoca: “yo no siento nada”. Por otra parte, tener a 30 y pico personas, casi 40 mirándote, que apenas conoces y tú explicando cosas de tu vida personal, bueno, por mucho pacto de confidencialidad que haya, a las personas normales nos da nervios o corte, cosa que rarísima vez oí admitir a nadie haciendo memoria, en todo caso en la ronda de presentación que se solía hacer nada mas comenzar el taller donde cada uno decía su nombre y expectativas que tenía sobre el taller, hecho que podría fácilmente explicar el estado de presión psicológica al que estaba el grupo sometido por las ideologías subyacentes de Osho, que explicaré más abajo.

Es más, gran parte de las personas, yo incluído, no levantábamos la mano ni pedíamos turno para “compartir” cuando ello implicase “trabajar”, a mi personalmente me imponía respeto y lo veía algo muy “avanzado” para mí, sobretodo al principio.

A menudo el tema del “compartir” en cuestión podía involucrar lo acontecido con otra persona en el mismo grupo, porque una de las características que se explicaban al inicio de los talleres es que eran una especie de laboratorio en el que poner en práctica lo que se iba explicando y sacarlo a la “luz de la consciencia” para ser “trabajado”. Así que cuando eran dos las personas involucradas, a la orden de T o Ts, los ayudantes ponían una colchoneta en medio de la sala y las dos personas abandonaban sus posiciones para sentarse enfrente el uno del otro en mitad de la sala, rodeados por los demás miembros del grupo.

No exagero al afirmar que durante los talleres he visto de las más variadas formas de tener catársis, fingir emociones, llorar, gritar, hacer casi prácticamente de todas las emociones que uno pueda imaginar y eso solo en los 8 talleres que yo acudí personalmente. De hecho, esa es una de las razones por las que las manifestaciones emocionales intensas de las personas hoy en día no me asustan como lo hacían antes, estoy curado de espanto ajajajajajaj.

El proceso de “trabajo” consistía en “invitar” a las personas a cerrar los ojos y sumergirse en su experiencia subjetiva interior de la vivencia que estaban intentado “resolver”. Si la persona no parecía “ir” por donde T o Ts consideraba/n que se hallaba su “emoción secreta”, entonces mediante preguntas más o menos sutiles, inducían y sugestionaban a la persona para que se amoldase a lo que ellos esperaban que sintiese y expresase emocionalmente. Por supuesto, todo esto era hecho en un “suave y amoroso” tono de voz de ambos o de uno de los Ts, que en general iba desde el rango de “padre/madre amoroso hasta el de profesor-que-sabe-mejor-que-tu-mismo-lo-que-te-esta-pasando”.

Ya solamente el hecho de impostar y poner voces de pega en los procesos de “trabajo” guiados, provocaba un condicionamiento y un estado regresivo a la infancia a muchas personas. Que te hablen como a un niño pequeño, suele tener ese efecto con facilidad.

Un ejemplo muy típico de “compartir dentro del grupo” podía ser alguien que tenía un conflicto con otra persona, porque la otra persona había hecho algo desconsiderado o “invasivo” (otro concepto muy usado que viene a significar una putada con o sin mala intención) y el “trabajo” consistía en sentarles frente a frente y al que había recibido la putada se le “invitaba” a sentir el estado corporal que tenía. Si sentía algo, ese “algo” era bienvenido, es decir invitado a “amplificarse” y expresarse sí o sí al exterior, a menudo era un montón de gritos y emociones de todo tipo. Si la persona no sentía nada, o bien estaba en “shock” (ya lo explicaré más adelante) o es que estaba “en la cabeza”, es decir que estaba protegida y escudándose en su racionalidad para no sentir, nunca cabía la opción de sencillamente no sentir nada como parte natural de la vida, había que sentir algo o sino estar en la protección o en estado de shock.

Si llegaba a sentir, se la “invitaba” a poner límites al que había comenzado la situación de conflicto, siempre entendiendo que en realidad ambos habían atraido eso a sus vidas “para aprender” y que finalmente el tema quedaría resuelto sin necesidad de establecer responsabilidad ni competenecia objetiva alguna.

Todo este follón, era un tema profundamente complejo de entender, que tardé bastante tiempo en asimilar e investigar, porque sinceramente los entresijos del proceso son muy muy enrevesados y yo al principio me creí y acepté todo a “pies juntillas” y de ahí la “fascinación” que probablemente otros también sentían como yo y arrojaban estos hechos “terapéuticos” sobre el grupo de que T era un gran terapeuta, porque se movía como “pez en el agua” en las mecánicas que se establecían en los procesos de “compartir”, la inmensa mayoría de ellas puramente subjetivas y con 0 valor terapéutico real.

(Haciendo un inciso dentro de este inciso, voy a plantear mi teoría de por qué a ciertas personas, yo incluido, algunos talleres, especialmente los primeros nos sirvieron más o menos positivamente a nivel terapéutico, desde mi punto de vista se debe a tres elementos:

153516_les-eres-de-guardiolans_13914180111_g1. El entorno, la naturaleza y la despreocupación por los procesos del día a día, tales como trabajar, cocinar, atender recados, encontrarse con gente etc… disponer de tiempo para uno mismo, poder reflexionar (si se daba el caso), relajarse y despreocuparse a la par que divertirse cuando había baile y risas con el grupo.

2. Los ejercicios en pequeños grupos en los que se charlaba sobre los diferentes temás resultaban a menudo ser la herramienta terapéutica más poderosa y ello era así por una sencilla razón, porque en el grupo te podían tocar personas que eran profundamente empáticas, la más importante de las cualidades terapéuticas. Por ello yo me pude abrir emocionalmente muchas veces sin necesidad de ideologías ni estructuras de creencias derivadas de Osho, simplemente sintiendome escuchado, entendido y viendo la empatía en los ojos del otro. Como diría la psicóloga Allice Miller: “tener un testigo empático sana.”

3. Las partes más puramente objetivas de la teoría también fueron uno de los puntos principales para mí y seguramente para muchas personas. El saber poner nombre a la verguenza, definir e identificar en uno mismo los síntomas de la verguenza, el abandono el shock y algunos elementos más como los roles, las compensaciones y ciertas dinámicas de ocultación de nuestra emocionalidad a nivel teórico supusieron una gran ayuda para desarrollar la inteligencia emocional propia y sentar unas bases estructurales mínimas sobre las que trabajar posteriormente ya fuese en el grupo o en la vida diaria (hablo de las bases, no de cómo estas eran desarrolladas en los grupos).

Lo que constituía la aplicación práctica de estos elementos por parte de los Ts o la ideología que seguían derivada de las enseñanzas de Osho no solo no era positivo, sino que era detrimental para el proceso de sanación en la mayoría de mis casos, ya contaré ejemplos propios más adelante. Fin del inciso dentro del inciso).

Volviendo al tema del “compartir terapéutico”, el modelo y las frases eran inductivas, a menudo sugestivas. Una persona muy cercana a mi que no voy a decir quien es, me advirtió al poco tiempo de asistir a un único taller que cuando salió a “compartir” sobre un evento en su adolescencia que involucraba una escena sexual desagradable que vivió, se sintió presionada por los Ts para “recordar” abusos sexuales anteriores que nunca tuvieron lugar y a sentir emociones que no sentía y que justificarían el haber “atraido” aquella situación sexualmente desagradable a su vida cuando era adolescente.

De hecho a menudo en los procesos de “compartir” se introducían elementos de otras “terapias” cuyo contenido y valor terapéutico deja mucho que desear, tales como las constelaciones familiares. Al T o a los Ts, sencillamente se les ocurría que colocando a unas cuantas mujeres u hombres a la espalda de la persona que estaba “trabajando”, que estarían transmitiéndole su “apoyo y energía” “mágicamente” serviría para que la persona pudiese “conectar” más fácilmente con su emoción reprimida, no importa que esta fuese real o fabricada. Dada la poderosa sugestión de este fenómeno, a menudo las “catársis” derivadas de estas situaciones eran especialmente estrambóticas y espectaculares en su intensidad.

Y es que uno de los aspectos mas dañinos, que por supuesto yo no veía como dañino, sino que me lo creía y acabé justificándolo en aquel entonces porque estaba en trance participando de la “onda ideológico-patológica” de la comunidad Osho, era justamente la noción de que no existe el bien y el mal. No existe el inocente y el culpable. Que todo eso es un invento de la iglesia católica o se trata de convenciones sociales aleatorias que cambian dependiendo de la cultura, que no existe una moralidad básica que se desprenda del principio de no-agresión y auto-defensa. Que lo que realmente existe es responsabilidad en ambas partes por los abusos siempre, tanto en el perpetrador como en la victima que ha “atraido” al perpetrador debido a su “traumada infancia” y que hasta que no sane sus traumas no aparentes no habrá resolución externa del conflicto.

Ahora que lo escribo me cuesta entender como pude llegar a creerme semejante barbaridad, pero lo hice y no solo eso, hay miles y miles de personas que se creen esto hoy en día y no sé si con lo de miles no me quedo corto.

Lo que específicamente se creen es que las emociones reprimidas no aparentes que albergan los seres humanos en su interior, son la causa principal de la violencia que vivimos en el mundo. Que si cada humano individualmente sanase sus “heridas emocionales” no habría actividad violenta externa. Es decir que la actividad violenta externa no es mala, ni es la importante sino solo el efecto de una causa emocional subyacente, si se trata la “causa”, el efecto desaparece.

Esta ideología típica del discurso de Osho, no solamente es una parida insostenible, sino que además es extremadamente dañina para las víctimas del abuso real que vivieron, ya sea físico, sexual o de cualquier tipo, porque las hace creer que fueron las culpables o “responsables” de haber atraido eso debido a traumas pasados que desconocen o directamente algún karma de vidas pasadas.

Nadie nunca usó el discernimiento para plantearse que la violencia que experimentamos en nuestro mundo pueda deberse no solo a causas de origen emocional oculto (que a veces son causas emocionales ocultas sí, y digo a veces, no siempre están detrás de la violencia), sino que hay factores de tipo económico estructural, político, detrás de los robos, la violencia, las muertes, o debido al hecho de que existen las personas psicópatas, que no sienten nada, ni su sistema emocional es como el de la mayoría de los demás, personas que no sienten empatía, ni tienen niño interior alguno porque su sistema emocional básico no es límbico, sino puramente del cerebro primario y reptil, mecánico: placer-dolor. Personas que pueden fijarse objetivos e ira a por esos objetivos caiga quien caiga porque no siente culpa, ni remordimientos, ni pena, ni empatía, ni amor, ni lealtad, nada de nada.

Personalmente de entre todos los aspectos dañinos de las ideologías de Osho y su comunidad catalana, este lo considero el peor, debido a que fomenta una insensibilidad extrema hacia el individuo al cargarle, eso sí, “sutilmente” y con un habil cambio de palabras culpa-responsabilidad, con las culpas de las agresiones que sufre, en este caso revistiéndolo de “toma de responsabilidad por las emociones propias” y sin embargo, el efecto es idéntico al fenómeno moralizante culpabilizador de la iglesia: la persona se siente culpable y merecedora de haber “atraido” esa situación de abuso a su vida por motivos que ni puede resolver porque se tratan en muchas ocasiones de supuestas emociones reprimidas interiores que NO existen y no se la anima a investigar causa ajena a la emocional.

No lo puedo afirmar con certeza, pero no me extrañaría que mucha gente acabe “fabricando” esas memorias, tan solo para ganar algo de paz interior. Yo mismo tengo recuerdos de casi fabricar unas memorias sobre un abuso sexual a la edad de tres años que no tuve, solamente porque estaba atravesando un tiempo de dificultades sexuales con mi pareja en aquella época y consideraba (como bien había aprendido de estas nefastas ideologías) que la causa de esas dificultades tenía que ser sí o sí alguna emoción vinculada a la sexualidad reprimida en mi inconsciente… es decir que la culpa la tenía en última instancia yo porque había “atraido” esa situación a mi vida. En fin, suerte que eso ya pasó, aprendí, gané conocimientos y eso es historia al menos para mí, aunque aún hoy en día me encuentre pensando razonamientos estúpidos de este tipo aún a veces debido a la “intoxicación ideológica”, ya por suerte no les hago caso, porque los veo por lo que son: chorradas insostenibles.]

He creido importante detenerme a explicar esto en detalle porque muchas personas “intoxicadas” por esta ideología se puedan ver reflejadas y entiendan mejor el asunto.

Continua en la parte VIII…