Mi experiencia con el Vedanta Advaita (II)

Ramana_3_swHe aquí el primero de los exponentes máximos del Vedanta Advaita, presuntos “maestros iluminados” por orden de aparición en la escena pública internacional y en el sustrato del pensamiento occidental: Ramana Maharshi

Aquí la parte más comúnmente aceptada (que no necesariamente la cierta) de su biografía (merece la pena leerla) en wikipedia. (la información en wikipedia hay que “tomarla con pinzas” a veces).

Ya solo en esa breve reseña se dejan claros algunos puntos muy importantes sobre las circunstancias en las que ciertos individuos tienen supuestos “despertares” y de los que iré hablando aquí.

Volviendo a mi historia con el advaita, recuerdo que por esos días entre comienzos y mediados de 2008, después de algo más de año y medio de “terapia intensiva” al estilo Osho, mi objetivo de “sanarme” a mi mismo, había dejado de tener tanta importancia para mí.

Eso fue fruto de la “mejora” de las circunstancias aparentes de mi vida. Contaba con algo de dinero que me había sido entregado como herencia en vida, contaba con tiempo, había hecho un giro drástico en mi carrera profesional y básicamente había hecho un cambio casi total en mis relaciones y amistades, abandonando la mayoría y sustituyéndolas, de tal forma que pasé de un ambiente de trabajo, estrés, estudios, aportación al colectivo y amistades con puntos diferenciados y creencias distintas a las mias a estar en un ambiente de celebración, “fluir”, de “consciencia”, de estar “conmigo mismo”, para mi mismo, en donde todos compartían el mismo “set” de creencias y por ende apenas había estrés o confrontación con nadie.

En esas circunstancias (de las que por supuesto no me daba cuenta en aquellos tiempos) no es que se hubiese producido sanación de orden trascendente o especialmente relevante, lo que había ocurrido es que me había alejado de las fuentes de estrés y reto en mi vida y por tanto mis niveles de crispación y confrontación descendieron, dándome la impresión de que el mundo se “había alineado” más con mi nueva forma de ser. (jajajaj qué cachondo, el mundo no hizo nada, fui yo el que me alejé del mundo y me metí en “mí mundo” y en el de Osho).

Así que naturalmente al sentirme gradualmente más despreocupado y mas centrado solo en mí mismo, me sentía mejor y mi objetivo de sanarme ya dejaba de tener tanta trascendencia e importancia quedando una vacante en mi debilitado sistema cognitivo que ocuparía el lugar del objetivo: alcanzar “la iluminación espiritual”.

Puede sonar a chiste total, ya lo sé. Pero ojo a lo que os voy a decir: hay cientos de miles, si no millones de personas que buscan alcanzar la iluminación espiritual en el mundo porque piensan que así serán felices y cada vez hay más. Ni saben que lo que buscan es en realidad una alteración patológica de su percepción y una desconexión de la vida misma para pasar a vivir en una burbuja subjetivista PURAMENTE mental.

[De seguro que más de uno si ha continuado leyendo se estará tronchando de la risa pensando que estoy mal de la olla, porque considera que los maestros iluminados “no piensan”, solo “son”. Pues es justo al contrario, viven en una burbuja perceptiva generada por un deficiente funcionamiento del sistema psicológico y esto será explicado en detalle].

Ello se debe a que estas ideologías que voy desglosando están infiltrándose y permeando el pensamiento colectivo occidental con una creencia persistente, falaz y extremadamente poderosa que es la siguiente: si todos nos iluminásemos, seríamos REALMENTE FELICES, la vida en la tierra cambiaría y se volvería un lugar hermoso en el que vivir.

Pues bien. Esto es sencillamente falso. Lo es, porque contiene, al menos, tres premisas falsas. Una es suponer que la iluminación espiritual existe como tal. La segunda es suponer que todos tienen acceso a ella por igual y la tercera, la más grandiosa y graciosa de ellas, es que la iluminación es una especie de garantía “mágica” automática en la que inmediatamente de obtenerla la realidad cambia para bien a consecuencia de este hecho y todo se soluciona. Así. Sin más.

Las primeras dos premisas son muy importantes y las iré abordando gradual y profundamente en estos textos. Ahora me voy a detener en la tercera porque es la más obvia y fácil de abordar a “bote pronto”: la supuesta “iluminación” es, en todo caso, un fenómeno subjetivo en el interior del sistema físico-psico-emocional del ser humano y no tiene nada que ver con un inmediato cambio en las circunstancias socio-económico-políticas-medioambientales del planeta y sus habitantes.

El motivo por el que cientos de miles, sino millones de personas se pueden llegar a creer esta chorrada, es por el hecho de que juntan la supuesta iluminación espiritual con la creencia en la mal llamada “ley” de la atracción (que ya expliqué en textos previos), junto con la creencia en el campo vibratorio de la consciencia humana y “argumentan” que si el humano “eleva” su “frecuencia vibratoria” debido a la “ley” de la atracción todo cambiará “mágicamente” porque atraerá un mundo nuevo, de consciencia.

Además a todo este desatino le añaden el tema de la sanación terapéutica como un proceso de pelar “capas de la cebolla” y de aproximarse a la iluminación,  hasta que tus traumas se sanen y tus identificaciones con todo lo que conforma tu personalidad, emociones, historia, pasado, futuro etc, se desvanezcan y no que da nada, literalmente nada, cuando el tu te “desvanezcas” darás paso a tu naturaleza fundamental: el ser, la “iluminación”. Punto pelota.

De esta forma y mediante estas creencias alcancé mi mayor estado de conocimiento negativo (saber menos que 0 sobre algo y además creer que sabes todo lo que hay que saber sobre ello) de mis escasos 30 años de vida.

Pero, ante la vacante de meta que experimentaba, o la transformación de la meta de la supra-sanación en la meta de la iluminación (que irónicamente los maestros “iluminados” la llaman la última meta antes de rendir todo objetivo) no podía ser, sino un paso perfectamente “lógico y natural” de un proceso patológico gradual de desintegración de la personalidad y el psiquismo individual.

Así que pronto, leyendo y asimilando esta nueva meta, comprendí que lo realmente guay, “cool” o liberador debía ser llegar a vivir estando iluminado, es decir vivir sin identificación alguna con el yo de la personalidad, fundido en el todo. Y ahí estaba yo, gradualmente dejando de ver los discursos tan mundanos de Osho, para ir pasando gradualmente a metas mas “elevadas”, chungas y “cools”.

Lo de sanar ya no molaba tanto o más bien era como un proceso “natural y lógico” en el mundillo de la “consciencia”, ahora el reto era “iluminarse”. Pues bien, nada más abrí cualquier libro de advaita [cosa que por otra parte no deja de ser una paradoja, porque para qué coño querrán vender libros si “ellos” (los “maestros iluminados”) ya no son ellos y no necesitan venderte nada] que tenía mi pareja en las estanterías entendí cuál era el camino propuesto para alcanzar ese supuesto estado: La autoindagación de la premisa más fundamental de nuestra diferenciación en esta dimensión: el yo.

Autoindagación o lo que es lo mismo: preguntarse constantemente ¿quién soy yo? y “ver” gradualmente que ninguna respuesta es duradera “y por tanto” todas son falsas jajajajaj y además te lo decían así sin más. Es decir la falsedad de afirmarme como hombre o como músico, o como checoslovaco o como Marko, o lo que sea es falso porque son identificaciones transitorias y susceptibles de ser cambiadas.

Si se me permite la analogía es algo así, como afirmar que el pastel de chocolate que hay sobre la mesa no es de chocolate porque acabará siendo comido por alguien y dejará de existir en breves…

Podría dejar el texto después de este último párrafo porque lo he resumido todo ajajajajaj, pero la cosa tiene sus detalles e “intríngulis”.

Pronto comenzaría a des-identificarme gradualmente y a pasos agigantados de todo lo que anteriormente era yo y a experimentar los estados y los resultados que ello provoca que se verán acrecentados por mi viaje a India.

Continuará en la parte III…

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