Grecia: ¿había otra solución posible?

[:es]Parece ser que el tema Grecia ha quedado “zanjado” con un tercer rescate y un paquete de fuertes medidas de austeridad promovidas por las instituciones europeas y el FMI. No voy a entrar a valorar quién es el bueno y el malo de la película, voy a preguntar más bien: ¿había otra solución posible aparte de las dos opciones planteadas en esta “contienda”?

geoismo civil en grecia 1001Para ello voy a comenzar resumiendo las posiciones de ambos bandos en la imagen. (click para hacerla más grande).

¿Se podía encontrar una solución que satisfaciese a ambas partes con un mínimo de concesiones por parte de ambas? ¿Se podía encontrar una manera de no solo resolver a corto plazo los problemas de liquidez de Grecia sino sentar las bases de un modelo que fuese coherente, económicamente justo y sostenible a largo plazo?

Pues la respuesta es sí.

¿Ah, sí? ¿Cómo?

Aplicando soluciones orientadas a la raíz del problema, soluciones planteadas ya desde el siglo XIX, aunque no muy conocidas y convenientemente actualizadas a la realidad del siglo XXI, con elementos nuevos que aporten soluciones añadidas a las que han acabado por hacerse llamar geo-istas y que si bien tendrían que ir aparejadas de múltiples medidas aparte, hubiesen, al menos, sentado una dirección correcta, conveniente y beneficiosa para ambas partes y para el conjunto de Europa.

¿Qué medidas son esas?

La primera de ellas, sería un anuncio de carencia en el pago de la deuda griega durante 4-5 años. Es decir, que el gobierno griego hubiese hablado con las instituciones europeas y les hubiese dicho: Sabemos que existen acuerdos de deuda de nuestro país con ustedes y los vamos a respetar porque en su momento los contrajimos, pero tenemos una situación de emergencia económica y social en el país y vamos a posponer el pago del principal de la deuda,  durante los próximos 4-5 años, solamente pagaremos intereses durante ese tiempo, hasta solventar la crisis interna.

La segunda, sería informar de que los organismos supervisores podrían quedar en el país en calidad de invitados y seguir realizando el seguimiento a la economía griega durante el período de carencia.

La tercera, sería no solicitar nuevamente más dinero a las instituciones europeas ni foráneas, usando su legítimo derecho a la creación de una moneda de uso interno en el país durante el tiempo de carencia de pago de la deuda en paralelo al uso del euro.

La cuarta, trataría justamente de no someter al grueso de la población griega a más dureza fiscal a la par que con las instituciones europeas no se incurriría en un incumplimiento de los acuerdos suscritos, solo una demora del cumplimiento de devolución del principal.

La quinta, sería uno de los tres ejes del nuevo modelo: un cambio profundo del sistema fiscal, por el que se comenzase a financiar los quehaceres del sector público con dinero legítimo y no con dinero y propiedad privada de las personas de ese país. Requeriría de la implantación en 4-5 años, a razón del 20-25% anual de una bajada de todos los impuestos vigentes y su sustitución por el impuesto al valor del suelo no mejorado. Detalles aquí y aquí.

La sexta, sería el segundo de los tres ejes del modelo: un cambio en la gestión de las infraestructuras públicas en favor del tercer sector. Resumiendo: propiedad estatal y gestión civil (comisiones inclusivas de entidades del tercer sector: fundaciones, cooperativas, asociaciones, movimientos no gubernamentales, etc…). Más sobre este punto próximamente.

La séptima, sería el tercero de los tres ejes del modelo: la apuesta por un modelo de soberanía indivual: desregulación de las personas físicas, abolición de medidas de intromisión del sector público en la vida privada de las personas más allá de los principios fundamentales de no-agresión y auto-defensa.

La octava, sería la reducción del tamaño del Estado, que en Grecia es sencillamente enorme, dejando en manos de la sociedad civil y de la iniciativa privada todo lo no esencial conforme al proceso de civilización descrito en el punto 6. El funcionariado sería reconvertido en trabajador del tercer sector con contrato y la misma posición previa a su conversión.

La novena y última, la racionalización de las subvenciones supondría terminar con el sistema de subvenciones para todo aquello no esencial y ligado a situaciones vitales permanentes, así como el fín del gasto desmedido como por ejemplo el militar que ya de por sí en pocos años equivale a todo el problema de liquidez de grecia en la actualidad.

Concluyendo, llevando a cabo los pasos anteriores, podría sentarse una dirección nueva para Grecia, aprovechando los aspectos favorables de ambas posturas enfrentadas con soluciones no solo a corto, sino a largo plazo, redundando en una mayor libertad económica, social y estructural en el país que vio nacer a grandes mentes y corazones de nuestra Historia.

Termino citando al economista Milton Friedman al hablar del Impuesto sobre el Valor del suelo no mejorado:

“The least bad tax is the property tax on the unimproved value of land, the Henry George argument of many, many years ago” Milton Friedman

“El menos malo de todos los impuestos es el impuesto al valor del suelo no mejorado, el argumento que Henry George expuso hace muchos, muchos años.” Milton Friedman

[:en]Parece ser que el tema Grecia ha quedado “zanjado” con un tercer rescate y un paquete de fuertes medidas de austeridad promovidas por las instituciones europeas y el FMI. No voy a entrar a valorar quién es el bueno y el malo de la película, voy a preguntar más bien: ¿había otra solución posible aparte de las dos opciones planteadas en esta “contienda”?

geoismo civil en grecia 1001Para ello voy a comenzar resumiendo las posiciones de ambos bandos en la imagen. (click para hacerla más grande).

¿Se podía encontrar una solución que satisfaciese a ambas partes con un mínimo de concesiones por parte de ambas? ¿Se podía encontrar una manera de no solo resolver a corto plazo los problemas de liquidez de Grecia sino sentar las bases de un modelo que fuese coherente, económicamente justo y sostenible a largo plazo?

Pues la respuesta es sí.

¿Ah, sí? ¿Cómo?

Aplicando soluciones orientadas a la raíz del problema, soluciones planteadas ya desde el siglo XIX, aunque no muy conocidas y convenientemente actualizadas a la realidad del siglo XXI, con elementos nuevos que aporten soluciones añadidas a las que han acabado por hacerse llamar geo-istas y que si bien tendrían que ir aparejadas de múltiples medidas aparte, hubiesen, al menos, sentado una dirección correcta, conveniente y beneficiosa para ambas partes y para el conjunto de Europa.

¿Qué medidas son esas?

La primera de ellas, sería un anuncio de carencia en el pago de la deuda griega durante 4-5 años. Es decir, que el gobierno griego hubiese hablado con las instituciones europeas y les hubiese dicho: Sabemos que existen acuerdos de deuda de nuestro país con ustedes y los vamos a respetar porque en su momento los contrajimos, pero tenemos una situación de emergencia económica y social en el país y vamos a posponer el pago del principal de la deuda,  durante los próximos 4-5 años, solamente pagaremos intereses durante ese tiempo, hasta solventar la crisis interna.

La segunda, sería informar de que los organismos supervisores podrían quedar en el país en calidad de invitados y seguir realizando el seguimiento a la economía griega durante el período de carencia.

La tercera, sería no solicitar nuevamente más dinero a las instituciones europeas ni foráneas, usando su legítimo derecho a la creación de una moneda de uso interno en el país durante el tiempo de carencia de pago de la deuda en paralelo al uso del euro.

La cuarta, trataría justamente de no someter al grueso de la población griega a más dureza fiscal a la par que con las instituciones europeas no se incurriría en un incumplimiento de los acuerdos suscritos, solo una demora del cumplimiento de devolución del principal.

La quinta, sería uno de los tres ejes del nuevo modelo: un cambio profundo del sistema fiscal, por el que se comenzase a financiar los quehaceres del sector público con dinero legítimo y no con dinero y propiedad privada de las personas de ese país. Requeriría de la implantación en 4-5 años, a razón del 20-25% anual de una bajada de todos los impuestos vigentes y su sustitución por el impuesto al valor del suelo no mejorado. Detalles aquí y aquí.

La sexta, sería el segundo de los tres ejes del modelo: un cambio en la gestión de las infraestructuras públicas en favor del tercer sector. Resumiendo: propiedad estatal y gestión civil (comisiones inclusivas de entidades del tercer sector: fundaciones, cooperativas, asociaciones, movimientos no gubernamentales, etc…). Más sobre este punto próximamente.

La séptima, sería el tercero de los tres ejes del modelo: la apuesta por un modelo de soberanía indivual: desregulación de las personas físicas, abolición de medidas de intromisión del sector público en la vida privada de las personas más allá de los principios fundamentales de no-agresión y auto-defensa.

La octava, sería la reducción del tamaño del Estado, que en Grecia es sencillamente enorme, dejando en manos de la sociedad civil y de la iniciativa privada todo lo no esencial conforme al proceso de civilización descrito en el punto 6. El funcionariado sería reconvertido en trabajador del tercer sector con contrato y la misma posición previa a su conversión.

La novena y última, la racionalización de las subvenciones supondría terminar con el sistema de subvenciones para todo aquello no esencial y ligado a situaciones vitales permanentes, así como el fín del gasto desmedido como por ejemplo el militar que ya de por sí en pocos años equivale a todo el problema de liquidez de grecia en la actualidad.

Concluyendo, llevando a cabo los pasos anteriores, podría sentarse una dirección nueva para Grecia, aprovechando los aspectos favorables de ambas posturas enfrentadas con soluciones no solo a corto, sino a largo plazo, redundando en una mayor libertad económica, social y estructural en el país que vio nacer a grandes mentes y corazones de nuestra Historia.

Termino citando al economista Milton Friedman al hablar del Impuesto sobre el Valor del suelo no mejorado:

“The least bad tax is the property tax on the unimproved value of land, the Henry George argument of many, many years ago” Milton Friedman

“El menos malo de todos los impuestos es el impuesto al valor del suelo no mejorado, el argumento que Henry George expuso hace muchos, muchos años.” Milton Friedman

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