[:es]Reflexiones sobre el determinismo[:]

[:es]Primero, veamos qué es el determinismo.

Ahora, mi manera de entenderlo y expresarlo en una sola idea:

Todo está ya fijado de antemano y no hay nada que puedas hacer para cambiar cosa alguna (o como me ha dicho una comentarista en la web: “Todo es voluntad de Dios”).

Fruto de mis experiencias con el advaita, he estado expuesto a mucha filosofía e ideología determinista y de buen grado me zampé e interioricé una buena dosis de la misma durante no menos de 6 años consecutivos.

Tranquilamente con el paso del tiempo comencé a ver cada vez con mayor claridad las lagunas de esta filosofía y escuela de pensamiento o “autoindagación” como les gusta llamar a ellos.

A mi parecer, el determinismo contiene en si mismo la idea que lo destruye e invalida, de la misma forma que la proposición: “todo es relativo” se invalida a si misma en tanto que afirma implícitamente ser absoluta.

Voy a intentar explicar esta contradicción lo mejor que sepa:

Si todo está predeterminado, el sufrimiento mental no tiene sentido, porque no existe lucha alguna que sea posible, porque no hay nadie que pueda luchar contra nadie. No puede haber un yo, una voluntad separada ahí donde todo está predeterminado, ya que entonces ese yo podría hacer cosas fuera de la predeterminación, por libre albedrío o voluntad propia.

Dado que ese yo bajo el determinismo no es posible, ese “yo” si podemos llamarle así, en todo caso sería una especie de actor o máscara sin propósito alguno salvo ser la marioneta de un Dios o Mecánica que mueve los hilos sin propósito alguno, sin incentivo alguno, sin destino.

El determinismo por paradójico que pueda parecer NO TIENE DESTINO. Y reordenando las letras no tiene SENTIDO.

Ahora bien, estoy hablando del determinismo puro o absoluto, la idea de que absolutamente todo, incluyendo cada pensamiento, emoción, acción, evento en esta y todas las dimensión y planos de existencia está determinado, sujeto a causa-efecto o la voluntad de un supuesto Dios.

Por cierto, ¿cómo podemos vivir en un determinismo puro y que al mismo tiempo haya alguien como un tal Dios que dentro de ese determinismo puro tenga libre albedrío?

Personalmente, y basándome en la observación de la realidad que hay en mi interior (pensamientos, emociones, sensaciones) y la realidad que comparto con las demás personas, teniendo en cuenta las experiencias obtenidas en los estados expandidos de consciencia que tuve sin uso de drogas exógenas, solamente mediante meditación y lo que diferentes autores místicos, gnósticos e incluso religioso sugieren… yo, me inclino a pensar que no vivimos en un determinismo ni en un libre albedrío puros.

Al igual que con otras cuestiones que desean plantearse en términos de blanco y negro para que la persona deba elegir forzosamente enfrentada a un falso dilema, yo considero que la Verdad del asunto se haya en una mezcla de ambas, no en una en exclusión de la otra con carácter absoluto.

Para no hacerlo demasiado abstracto, vamos a poner ejemplos:

De las 25.000 funciones biológicas que tu cuerpo humano está haciendo en este momento, ¿cuántas controlas? biológicas prácticamente ninguna.

De las acciones que ocurren a tu alrededor y de los eventos que se pueden o no dar en cualquier instante, ¿cuántos controlas? prácticamente ninguno.

De momento, parecería que va ganando el determinismo. Es aquí donde la cosa se pone curiosa para mí: en este ambiente en el que gran parte de lo que ocurre al cuerpo dentro y de lo que ocurre en el entorno no lo controlamos directamente ni nosotros ni los demás, en este mismo ambiente, hay algo que, pese a no tener necesariamente las condiciones causales evidentes para darse, se da, y es capaz de desplegar acciones no predecibles y de efectos insospechados.

A ese algo yo lo llamo Voluntad y para mí es la chispa o una versión objetiva en miniatura de la Gran Voluntad o esa voluntad primigenia de ese sustrato primero de la Existencia. Esta voluntad comprende mi sentido del Yo y la fuerza para orientar mi atención, mi pensamiento y mi acción a la consecución de cualquiera que sea la acción.

Esta voluntad es la que me permite estar cuestionándome qué sistema es en el que estamos viviendo, cómo son mis relaciones, cómo soy, cómo es el mundo y una retahíla de cuestiones más.

Esta voluntad y las circunstancias sine qua non es posible que esté presente constituyen el elemento libre albedrío.

Podemos elegir no seguir nuestro condicionamiento basado en la educación, en el trauma o en las creencias de todo tipo, eso nos llevará a nuevos destinos, de los que no tenemos control, sin embargo, sí que hemos tenido el control para optar esos nuevos destinos de los cuáles poco sabemos.

Este libre albedrío que me permite gestionar mi pensamiento voluntario y consciente, el uso de mi atención, de mi palabra, de mi acción es la base misma de la ley natural, ley que se establece del natural derecho de cada cual a efectuar el uso de su voluntad sin dañar ni someter la voluntad de otros.

Si pudiese plasmarlo como imagen, diría que para mí, la cuestión determinismo versus libre albedrío es como un coche con piloto automático en el que uno está sentado y que va siguiendo unos protocolos determinados, es nuestra voluntad la que en determinados momentos opta por facilitar un nuevo destino a este coche. Esas acciones que son puntos de inflexión en lo cotidiano y en la vida en general, que nos hacen elegir entre diferentes caminos, ahí es donde la voluntad tiene su reino dentro del mundo determinado material en el que vivimos.

Saludos[:]

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