[:es]¿Es usted un Libertario real, o un Libertario Real?[:]

[:es]A petición de un buen amigo, traduzco con mucho gusto este artículo que encuentro muy educativo sobre el Geolibertarismo y la diferencia con el anarquismo y el libertarismo convencionales. Espero que ayude a anarquistas y libertarios a reflexionar y cambiar la mentalidad de muchos en lo referente a la tierra y los recursos naturales de este planeta Tierra que nos brinda hogar permanente a todos sin excepción:

¿Es usted un Libertario real, o un Libertario Real?

[n.trad.: libertario real como verdadero y libertario Real referido a “de la Realeza”]

por Dan Sullivan, fundador de la sociedad geolibertaria, y ex presidente, del Partido Libertario del Condado de Allegheny, (Pittsburgh) Pennsylvania.

Nos llamamos el “partido de los principios”, y basamos los derechos de propiedad en el principio de que todo el mundo tiene derecho a los frutos de su trabajo. La Tierra, sin embargo, no es el fruto del trabajo de nadie, y nuestro sistema de tenencia de la tierra no se basa en el trabajo, sino en los decretos de privilegio emitidos desde el Estado, llamado títulos. De hecho, el término “real estate” es Inglés medio (originalmente francés) para “propiedad real”. El “título” a la tierra es la esencia del título de nobleza, y la raíz del privilegio noble.

El almuerzo real gratis

Cuando el Estado otorgó títulos de propiedad a una fracción de la población, dio los dispositivos de fracciones con los que recaudar, y meterse en el bolsillo, partes de los frutos del trabajo de los demás. Los que no tienen privilegios de tierra deben comprar o alquilar los privilegios de las personas que recibieron las subvenciones o cesiones. Así, los títulos del Estado permiten a los grandes propietarios cobrar un pago por transferencia, o tener un “viaje gratis” a costa de los usuarios reales de la tierra.

 

 

Racionalizaciones torturadas

De acuerdo con los libertarios Reales, la tierra se convierte en propiedad privada cuando uno mezcla el trabajo de uno con ella. Y mezclar lo que es de uno con lo que no es de uno con el fin de poseer todo el asunto, se considera un gran deporte. Pero la idea está llena de problemas. ¿Cuánto trabajo se necesita para reclamar la tierra, y qué cantidad de tierra puede uno reclamar por esa cantidad de trabajo? ¿Y por cuánto tiempo se puede hacer esa reclamación?

De acuerdo con los liberales clásicos, la tierra pertenecía al usuario durante el tiempo que se estaba utilizando la tierra, y no más. Pero de acuerdo con los libertarios Reales, la tierra pertenece al primer usuario para siempre. Por lo tanto, ¿no debieran los océanos pertenecer a los herederos de la primera persona que sacó un pez fuera del agua o que puso un barco en la misma? ¿Alguien que ara el mismo campo cada año posee un sólo campo, mientras que alguien que ara un campo diferente cada año posee docenas de campos? ¿Debería el constructor del primer ferrocarril transcontinental poseer el continente entero? ¿No deberíamos al menos tener que pagar un peaje por cruzar las vías? ¿No existen derechos comunes a la tierra en absoluto? Para los libertarios Reales no existen, pero los liberales clásicos reconocen que la propiedad ilimitada de la tierra nunca fluyó del uso, sino del Estado:

Un derecho sobre bienes muebles es admitido antes del establecimiento del gobierno. Una propieda separada de la tierra no lo es hasta después del establecimiento del gobierno…. Quien planta un campo mantiene la posesión de éste hasta que ha recogido el producto, después de lo cual, uno tiene tanto derecho como otro cualquiera para ocuparlo. El gobierno y las leyes deben ser establecidos  siempre, antes de que las tierras pueden ser objeto de apropiación por separado y sus dueños protegidos en su poder. Hasta entonces, la propiedad de la tierra se encuentra en el cuerpo de la nación.

–Thomas Jefferson

“Pero estamos acostumbrados a ello”

La excusa favorita de los libertarios Reales es que la tierra se ha dividido durante tanto tiempo, que el seguimiento de los legítimos propietarios no tendría sentido. Pero no puede haber propietarios legítimos si todos tenemos derecho inalienable de acceso a la tierra. No es una antigua injusticia que buscamos rectificar, sino una injusticia en curso. El trozo de papel-título de propiedad puede ser antiguo, pero el tributo que grava con alquiler a los sin tierra continúa y continúa.

Uno bien podría haber aceptado la monarquía bajo la excusa de que toda conquista fué a parar a la monarquía hace siglos, y que el seguimiento de los monarcas legítimos no tendría sentido. De hecho, la aristocracia terrateniente es el último vestigio de la monarquía.

El falso Laissez-Faire

DESPUES de que la conquista y la confiscación se hayan efectuado, y el Estado haya sido configurado, su primera preocupación es para con la tierra …. En su calidad de propietario último, el Estado distribuye la tierra entre sus beneficiarios en sus propios términos.

–Albert J. Nock, Nuestro Enemigo el Estado

El libre-comerciante Inglés Cobden remarcó que “ustedes que liberan la tierra van a hacer más por las personas que nosotros que hemos liberado el comercio.” En efecto, ¿cómo se puede hablar de libre comercio cuando el comerciante tiene que pagar tributo a algun titular con derecho privilegiado a la tierra para poder hacer negocios?

Esta política imperfecta de la no intervención, o dejar hacer  (“laissez faire”), condujo directamente a una explotación económica más espantosa y terrible; salarios miserables, viviendas tugurio, horas extenuantes de trabajo, el pauperismo, navíos-ataúd, el trabajo infantil – nada como esto se había visto jamás en tiempos modernos … La gente empezó a decir que, si esto es de lo que la abstención de Estado se trata, tengamos algún tipo de intervención del Estado.

Pero el Estado había intervenido; ese era todo el problema. El Estado había establecido un monopolio – El monopolio de los propietarios de la renta económica – excluyendo de ese modo a grandes hordas de personas del acceso gratuito a la única fuente de subsistencia humana, y llevándolos a las fábricas para trabajar en cualquier trabajo que el señor Fulanito o Menganito optase por darles. La tierra de Inglaterra, mientras que casi toda efectivamente estaba ocupada, lo estaba legalmente; y este monopolio creado por el Estado no sólo habilitó a los propietarios para satisfacer sus necesidades y deseos con poco o ninguno esfuerzo, sino que también eliminó a la tierra de la competencia con la industria en el mercado de trabajo, creando así una enorme, constante y exigente mano de obra excedente. [Énfasis de Nock]

–Albert J. Nock, “El puesto de observación de los Dioses” Febrero 1934


Tierras del Estado frente a Tierras comunes

La distinción entre la propiedad común y la propiedad del Estado se pierde entre los libertarios Reales. La propiedad común es aquella a la que todos tenemos derecho inalienable. La propiedad estatal es la que el Estado posee en realidad, y de la que puede disponer según lo crea conveniente. Por ejemplo, un derecho de paso público es, literalmente, un derecho de paso. Bajo los principios del derecho común, nadie, ni siquiera el rey, podría cerrar un camino recorrido y hacer que sea propiedad privada. Un camión de mantenimiento del Estado, por el contrario, es propiedad del Estado, puede ser vendido si ya no se adapta a los fines estatales.

La tierra y todas las cosas que hay en ella, por lo tanto, son propiedad de toda la humanidad, desde el don inmediato del Creador.

–William Blackstone


Es una noción de los libertarios Reales, y no un ideal de los liberales clásicos el tratar a la tierra como propiedad del Estado, ya que si la tierra no le pertenece legítimamente al Estado, ¿cómo podría el Estado haber concedido a ciertos ciudadanos privilegiados sobre ella?

Los liberales clásicos, no los libertarios Reales, son los que niegan el derecho del Estado de apropiarse de la tierra y asignarla a individuos privilegiados en términos favorecidos. Los liberales clásicos también son los que tienen la clave para la abolición de los impuestos, por lo que sugieren que la comunidad (no el Estado) cobre una cuota de uso a los propietarios de tierras en función del valor de la tierra.

LA cuota DEFINITIVA para el usuario

Los liberales clásicos reconocieron que el acceso exclusivo a la tierra, y en especial a más tierra de la que uno estaba usando, era un privilegio que debía ser pagado, eliminando así la necesidad de impuestos. No es una tarifa por el uso de la tierra, sino una cuota por el estado de privilegio de negar el uso de esa tierra a todos los demás.

Los hombres no hacen la tierra …. Es el valor de la mejora solamente, y no la tierra misma, la que es propiedad individual…. Todo propietario debe a la comunidad un alquiler de la tierra que él acapara.

–Tom Paine, “Justicia agraria,” párrafos 11 a 15

 

Otra forma de disminuir silenciosamente la desigualdad  de la propiedad [de la tierra] es eximir de impuestos todos por debajo de un cierto punto, y gravar las porciones superiores de propiedad en progresión geométrica a medida que ascienden.

–Thomas Jefferson

Los defensores del impuesto sobre el valor de la tierra de hoy en día, consideran el impuesto sobre el valor de la tierra gradual como innecesario y problemático, lo que lleva a la subdivisión artificial (y a la subdivisión falsa) de la tierra. El punto es que Jefferson, a quien rinden homenaje los libertarios, consideraba el monopolio de la tierra como un gran  el mal y el impuesto sobre el valor de la tierra un remedio, al igual que muchos otros liberales clásicos:

Las rentas de la tierra son una especie de ingresos que el propietario, en muchos casos, disfruta sin ningún cuidado o atención de su parte. Las rentas sobre la tierra son, por lo tanto, tal vez la especie de ingresos ordinarios que mejor puede soportar un impuesto que se les imponga.

–Adam Smith

 

Los propietarios de tierra se hacen más ricos mientras duermen, sin trabajar, sin riesgo y sin ahorrar. El aumento en el valor de la tierra, que surge como lo hace, a partir de los esfuerzos de toda una comunidad, debe pertenecer a la comunidad y no al individuo que pudiera tener el título.

-John Stuart Mill


Dos tipos diferentes de impuestos indirectos

Uno de las tergiversaciones más perversas de conceptos se refleja en lo que Hamilton llamó “impuestos indirectos”. Para él, y para muchos libertarios Reales, los impuestos indirectos son impuestos “ocultos”, como un impuesto sobre las ventas o el impuesto sobre el valor añadido que está enterrado en el precio de los bienes comprados. Este tipo de carácter indirecto no es admirable, y es similar a la clase de carácter indirecto que participa en la trapacería y duplicidad. No es de extrañar que Jefferson llamase a Hamilton monárquico.

Los artículos de la Confederación encarnan un concepto totalmente diferente de los impuestos indirectos. Los Estados Unidos debían imponer un impuesto, no en los titulares de propiedad individual, sino a cada estado, en función de su valor agregado de la tierra. El supuesto era que cada estado podría imponer un impuesto similar en cada condado, y así sucesivamente hasta el individuo. De esta manera, el individuo nunca tendría que enfrentarse a un agente federal de impuestos directamente, y si el gobierno federal no tiene el pleno apoyo de los estados, no podría intimidarlos tan fácilmente como podría intimidar a los individuos.

Por desgracia, los estados no apoyaron el gobierno federal desde el principio (siendo atados a la guerra). En lugar de resolver las cosas con paciencia, Hamilton introdujo medidas de centralización de poder en la nueva Constitución. Uno de ellas era el otro tipo de impuestos indirectos, las del tipo “picadura de mosquito” que no se ve que están sucediendo. Los libertarios Reales alaban continuamente esta imposición encubierta como una virtud sobre la fiscalidad directa a la tierra, incluso cuando esto significa que el “libre comercio” está siendo gravado.

Confusiones socialistas

Las distinciones de los liberales clásicos entre tierra, trabajo y capital se confundieron en gran medida debido a los socialistas, y en particular a los marxistas, que sustituyeron con el borroso término abstracto “medios de producción”, los tres factores. También desdibujaron la distinción entre la propiedad común y la propiedad del Estado, dado que los socialistas creían, tal y como la realeza también creía, que ellos eran el pueblo.

Hoy en día, las confusiones entre la tierra y el capital, y entre la propiedad estatal y la propiedad común son compartidos por los socialistas y libertarios Reales, y sólo los liberales clásicos mantienen estas distinciones claramente definidas. Sin embargo, con frecuencia los libertarios Reales esquivan la cuestión de la tierra aludiendo que se trata de los liberales clásicos, no a los libertarios Reales, los que han abrazado ideas socialistas.

El bloqueo de Locke

John Locke es a menudo tergiversado por los libertarios Reales, que lo citan de forma muy “selectiva”. Por ejemplo, Locke dijo que:

Cualquier cosa que uno elimina del estado en el que la naturaleza lo ha proporcionado, mezclándolo con su trabajo, une a ésta algo que le es propio, y por lo tanto hace que sea de su propiedad.

Pero Locke condena a cualquier persona que toma más de lo que necesita como un “corruptor de lo común”:

… Si dejó los frutos pudrirse, o el venado pudrirse antes de haberlos consumido, ofendió la ley común de la naturaleza, y es susceptible de ser sancionado; Invadió la parte de su vecino, porque no tenía derecho a tomar de cualquier de ellos más allá de su uso, y estos le podrían servir para otorgarle comodidades en la vida.

Las mismas reglas rigen la posesión de demasiada tierra : todo lo que cultivase y cosechase, estableciese e hiciese uso de, antes de que se echase a perder, era su particuliar derecho; todo el ganado que él encerrase, pudiese alimentar y hacer uso de,  el producto de aquel era también derecho suyo. Pero si la hierba de su recinto se pudríese en el suelo, o el fruto de su siembra pereciese sin recoger, esta parte de la tierra, a pesar de su cierre de recinto, había de seguir siendo considerada desperdicio y podría por tanto ser posesión de cualquier otro.

Locke también restringió la apropiación de la tierra por la condición, ignorada por los libertarios Reales, de que debe haber

suficiente y de la misma calidad; y aún más que el desprovistos podría utilizar. Así que, en efecto, nunca fue el menos izquierda para otros a causa de su recinto para sí mismo: porque el que deja tanto como otro puede hacer uso de, hace tan bueno como tomar nada en absoluto.

Ahora bien, si la situación es que hay suficiente tierra libre, y buena por igual, dejada libre tras tomar y cultivar su tierra, su tierra no tiene valor en el mercado, porque ¿quién pagaría por tierra que no es mejor que la tierra que se puede tener gratuitamente? Así, además del hecho de que la justificación de la privatización de la tierra de Locke es mucho más limitada que la que los libertarios Reales retratan, es irrelevante para la cuestión del impuesto sobre el valor del suelo, ya que sólo se aplica a la tierra que no tiene valor.

Por otra parte, Locke basó su escenario en las sociedades pre-monetarias, en las que un propietario se verá que “era inútil, así como deshonesto, acaparar demasiado para sí mismo, o tomar más de lo que necesitaba.” Con la introducción del dinero, señaló Locke, toda la tierra fué rápidamente apropiada. ¿Por qué? Debido a que con el dinero, los que pueden tomar más tierras de las que tienen para su uso personal de repente tienen razones para hacerlo, ya que entre ellos se han tomado toda la tierra, y otros tendrán que pagarles un alquiler a ellos para poder tener donde vivir. Así que, con la introducción del dinero, la razón fundamental de Locke para la propiedad de la tierra se desmorona, incluso de acuerdo con Locke mismo. Y mientras que Locke no propuso un remedio específicamente para este problema, declaró en varias ocasiones que todos los impuestos deben estar en el sector inmobiliario.

La tragedia del malentendido común

En su búsqueda de excusas para negar cualquier derecho común a la tierra, los libertarios Reales son aficionados a citar el trabajo de Garrett Hardin, “tragedia de los comunes”. O al menos citan el título, que es con lo que la mayoría de los libertarios Reales están familiarizados. Hardin es él mismo un defensor del impuesto al valor de la tierra y ha criticado las malas interpretaciones de su trabajo lamentando que “El título de mi artículo de 1968 debería haber sido `La tragedia de los Comunes no administrados.‘ “[Énfasis del propio Hardin]

liderazgo reflexivo de los Partidos Libertarios

Afortunadamente, la tendencia hacia el liberatarismo Real ha sido sacudido por muchos de los líderes filosóficos del partido. El fundador David Nolan apoya el impuesto sobre el valor de la tierra como el único impuesto que no cae en la productividad, y Karl Hess tardío a menudo describe el impuesto al valor del suelo como el impuesto para imponer hasta que el Estado pueda ser abolido por completo. Es sobre todo el von Mises, los objetivistas, y los ilusos que adoptan la racionalización real de que puedan acumular toda la tierra para sí mismos con impunidad.

El rojo, la cortina de humo

Los libertarios Reales son aficionados a confundir el concepto liberal clásico de la propiedad común de la tierra, en particular en lo ligado al valor del suelo y el defensor de impuestos sobre él, Henry George, con el socialismo. Sin embargo, los socialistas siempre han sido despectivos respecto a Henry George y despectivos hacia la distinción entre el monopolio de la tierra y los monopolios de capital. Sin embargo, Frank Chodorov y Albert J. Nock (los editores originales de The Freeman) eran ambos defensores de los recursos económicos de George, así como amantes de la libertad individual.

El único reformador en el extranjero en el mundo en mi tiempo que me interesaba en lo más mínimo era Henry George, porque su proyecto no contemplaba la prescripción, sino que, por el contrario, la reduciría a casi cero. Él fue el único del lote que creía en la libertad, o (por lo que pude ver) tenía toda aproximación a una idea inteligente de lo que es la libertad, y de los requisitos económicos para lograrlo …. Uno es inmensamente cosquillas para ver cómo las cosas están saliendo hoy en día con referencia a su doctrina, de George era, de hecho, el mejor amigo que el capitalista ha tenido. Construyó la defensa más completa y más impenetrable de los derechos del capital que nunca se construyó, y si los capitalistas de su época habían tenido el suficiente sentido común para excavar en sus espaldas, sus sucesores sería ahora no se retorcía bajo las exigencias implacables que el colectivismo está poniendo en ellos, y la que George no tendría escrúpulos en absoluto acerca describir como pura highwaymanry.

–Albert J. Nock “Reflexiones sobre la utopía”


v
on Mises no acierta

(n.trad. juego de palabras: Von Mises misses)


Ludwig von Mises reconocía en diversos lugares distinciones únicas entre la tierra y el capital, pero en su afán de denunciar el impuesto sobre el valor de la tierra, declaró que,

La economía clásica incurrió en error al asignar a la tierra un lugar distinto en su esquema teórico. La tierra es, en su sentido económico, un factor de la producción, y las leyes que determinan la formación de los precios de la tierra son los mismos que determinan la formación de otras formas de producción.

O, parafraseando a Jay Leno, seguid adelante y comprad la tierra. Vamos a hacer más pasta. La diferencia entre la tierra y el capital es enorme, y explica por qué el costo de los chips de silicio disminuye a medida que la demanda aumenta, mientras que el coste de Silicon Valley aumenta a medida que sube la demanda. No hay monopolio natural de la capital, sino que, con la sanción del estado, existe la monopolización de la tierra. Pero von Mises pronto oscurecería aún más estas distinciones en la manera socialista de abrazar una propuesta que pensó erróneamente que era socialista.

En su primera edición de “La acción humana”, von Mises atacó el impuesto sobre el valor de la tierra basándose en el principio socialista de que la propiedad legítima sólo fluye desde el trabajo. Pero eso es también un principio libertario, un principio liberal clásico, un principio de Austria, e incluso ¡el principio de von Mises que esta detrás de la propiedad privada! Por lo tanto, para la tercera edición, von Mises cambió de texto para que se leyese que los defensores del impuesto a la tierra afirmaban que la legítima propiedad fluye sólo desde el trabajo manual.

Esto es mucho más lógico y coherente, pero factualmente incorrecto. Se trata de una evaluación correcta de lo que muchos creen socialista, pero no es una evaluación correcta de lo que creen los defensores del impuesto a la tierra. Henry George, el más prominente defensor del impuesto a la tierra de todos, escribió en su obra magna, Progreso y pobreza,

Así, el término trabajo incluye todo esfuerzo humano en la producción de riqueza y salarios, siendo esa parte del producto que va al trabajo, incluyendo todas los recompensas por tal esfuerzo. Existe, por tanto, en el sentido político-económico del término, sin distinción en cuanto al tipo de trabajo, o en cuanto a si la recompensa se recibe a través de un empleador o no ….

George también defendió la propiedad de los bienes que se derivan de la colocación de capital.

Quizás von Mises fue sesgado por su ubicación en Europa, donde el liberalismo clásico no había ido tan bien como en América. También podría haber visto por primera vez el impuesto sobre el valor de la tierra en el Manifiesto Comunista, y no se dio cuenta de que estaba allí como una estratagema socialista de cooptar el apoyo al liberalismo clásico. (Marx expresó desprecio por el impuesto sobre el valor de la tierra como una reforma en su propio derecho, y declaró abiertamente que su apoyo era sólo para atraer a la gente a lo que realmente quería, que era el control del capital). Si este es el lugar de donde se llevó von Mises su primera exposición a la idea, no sería sorprendente ver que su mente se cerrase a ella.

Ayn Rand se acerca muuuuuucho!

Ayn Rand presentó argumentos contra la propiedad intelectual perpetua que son notablemente similares a los argumentos contra la propiedad perpetua de la tierra. También vio la distinción entre la tierra y el capital en términos de común frente a la propiedad privada, pero volvió a caer en la confusión en otras ocasiones. Ella critico correctamente la definición de capitalismo de la Enciclopedia Britannica para confundir a la tierra y el capital, que ella calculaba de la siguiente manera:

Fundamental para cualquier sistema llamado capitalista son las relaciones entre los propietarios privados de los medios no personales de producción (tierra, minas, plantas industriales, etc., conocidos colectivamente como capital) [énfasis en plantas industriales por parte de Rand]

Luego citó un discurso de John Galt de su novela “La Rebelión de Atlas” en el que Galt declaró con sarcasmo, “Una fábrica es un recurso natural` ‘, como un árbol, una roca o un charco de barro. “

Por Dios, creo que ella es …

Pero son los héroes de “La Rebelión del Atlas” capitalistas reales? El inventor John Galt lo es, y tal vez Hank Rearden de Rearden Metales lo es también, aunque uno se pregunta de dónde obtuvo su mineral y combustible. Pero Ferrocarriles Taggart disfruta de privilegios de derecho de paso extremadamente valiosos  procedentes del Estado. (Una vez que la tierra está parcelada, es prácticamente imposible construir un ferrocarril sin ningún impuesto sobre el valor de la tierra o dominio eminente.)

Luego está Francisco D’Anconia, que era dueño de los depósitos de cobre más ricos del mundo que se deleitaba en la voladura de sus minas y llevaba el precio del cobre por los techos cosa que no funcionaría tan bien para un capitalista como para un monopolista de recursos, ya que no hay forma en que los competidores pueden crear el mineral de cobre que aún no existe, y, enterrado o no, el mineral de cobre de D’Anconia todavía es de su propiedad.

La economía de la quebrada de Galt

Lo más revelador de todo es la utopía Randiana, quebrada de Galt, que fue financiado en su totalidad a partir de, sí, rentas de la tierra. Midas Mulligan poseía todo el lugar, y era, en esencia, el gobierno. Todos los servicios comunes, desde la máquina mágica de energía de Galt hasta el ferrocarril de pueblo de Hank Rearden, incluyendo su sistema de defensa (algún tipo de arma que hacía el valle invisible a los aviones que pasaban) han sido financiados con la renta del suelo recogidos por Mulligan de los propietarios. Aunque políticamente la quebrada de Galt era una monarquía, económicamente era una comunidad individual de impuestos georgistas, con todos los servicios comunitarios pagados de la renta de la tierra.

¿Quién tiene la autoridad para cobrar el alquiler de la tierra?

Muchos libertarios luchan con la cuestión legítima de cómo cualquier órgano de gobierno logra la jurisdicción que le corresponde en una comunidad, y nosotros nos unimos a ellos para oponernos a la colección de organizaciones supra-estatales como las Naciones Unidas, que es sustancialmente una federación de tiranías. Sin embargo, los libertarios Reales plantean la cuestión de forma selectiva y retórica en lo que se refiere a la recaudación de la comunidad y las rentas de la tierra. Reconocen que debe haber tribunales para resolver, entre otras cosas, los conflictos de propiedad. Parece bastante obvio que cualquiera que sea la entidad que tiene la autoridad para decidir sobre quién se lleva la tierra también tiene la autoridad para decidir sobre quién obtiene la renta de la tierra.

El temor a un gobierno bien financiado

También hay una preocupación fundada entre los libertarios de que la renta de la tierra podría proporcionar fondos suficientes para apoyar un gobierno corrupto y opresivo. La mayoría de los libertarios partidarios de la recaudación gubernamenta de la renta de la tierra, caen por lo tanto en dos grupos. Uno de ellos dice que se podría dar a la gente el poder de limitar la cantidad de dinero que el gobierno puede tomar, pero estipularía que todo ese dinero provenga enteramente de las rentas de la tierra y de los derechos de indemnización por uso de los recursos naturales. Los otros abogarían por tomar la totalidad del alquiler, pero estipular que el gobierno pueda gastar sólo lo que los ciudadanos le autoricen a gastar. El resto se distribuiría sobre una base per cápita.

terminando con las excusas que amparan un gobierno grande

Gran parte del gasto público al que los libertarios se oponen enérgicamente se hace necesaria debido a que el Estado grava la productividad en lugar de gravar el valor del suelo.

El impuesto a la propiedad recae principalmente sobre las mejoras, por lo menos sobre la vivienda está construida, dando al gobierno la excusa para construir viviendas públicas. Las ganancias son gravadas, lo que genera menos empleo y da al gobierno una excusa para gastar dinero en proyectos de estímulo económico y ayudas. Los ingresos familiares se gravan hasta el punto de que las familias tienen dificultades para comprar una casa o enviar a sus hijos a la universidad, por lo que los institutos de gobierno subvencionan las hipotecas y los préstamos estudiantiles.

Incluso los efectos indirectos son sustanciales. La especulación con la tierra echa a perder las ciudades del interior, por lo que las personas pobres recurren a la delincuencia (en caso de que consideremos la venta de drogas y la prostitución como crímenes) y el gobierno obtiene una excusa para reforzar el Estado policial.

Intereses inmobiliarios políticamente conectados ven que pueden comprar tierras en el quinto pino por una miseria y luego conseguir que los contribuyentes construyan una autopista cerca, aumentando el valor de sus participaciones en esas tierras astronómicamente. Con el impuesto al valor del suelo habrían sido ellos los que habrían pagado en última instancia por su propia carretera o más probablemente no habrían tenido que construirla en primer lugar.

Incluso un incremento en programas de bienestar no se queda en las manos de los receptores de asistencia social, sino que son rápidamente recibidos mediante un alquiler más alto demandado por los propietarios del ghetto. (La guerra contra la pobreza hizo poco por acabar con la pobreza, pero hizo mucho por enriquecer a los propietarios ausentes de las comunidades pobres.)

Todo se remonta a la tierra y al hecho de que el propietario de la tierra está habilitado para absorber para sí mismo una parte de casi todos los beneficios públicos y privados, por importantes o lamentables que estos beneficios puedan ser.

–Winston Churchill

¿No hay alguna otra manera?

Hay dos modelos que vinculan propiedad de la tierra con el uso de la tierra. Uno de ellos es la sustitución de todos los impuestos sobre la productividad, es decir, el uso de la tierra, con los impuestos sobre el valor de la tierra en sí. El otro es el sistema pre-monetario de Locke. Se tendría que depender de un mecanismo judicial, por lo que usted afirma su reclamo a la tierra mediante la demostración de que está utilizando la tierra. Mientras que este último método no proporciona los fondos comunitarios (un arma de doble filo, tal vez), no somete al propietario a la discreción de ese mecanismo judicial. Es mucho menos intrusivo en su negocio para la comunidad el evaluar el valor de mercado de la tierra únicamente para evaluar la validez de lo que se está haciendo en ese terreno.

¿No podemos hacer esto sin el Estado?

Hay, de hecho, comunidades propietarias que operan con el modelo del impuesto único. Arden, en Delaware, con una población de 4900 personas, no ha tenido impuestos locales desde 1900. La Corporación Arden recoge un alquiler justo de mercado de cada parcela de tierra, que se reevalua anualmente. (En realidad sólo se recoge alrededor de un cuarto de la renta a la que tienen derecho.) Con eso no sólo pagan por todos los servicios municipales, sino que además rebajan todos los impuestos sobre la propiedad recaudados por entidades administrativas del condado y las administraciones educativas del distrito.

Hay excelentes razones por las que los libertarios prefieran la vía de la mancomunación de la tierra sobre la vía política. Las comunidades privadas pueden construirse en base a contratos explícitos (arrendamientos) con los ciudadanos, pudiendo tener procesos democráticos internos que son muy superiores a la democracia electoral, pueden ser mucho más flexibles y libres de la intervención estatal, y pueden ser francamente rentables (incluso con los inversores de la mancomunidad embolsandose una mera fracción de la renta). Por encima de todo, tratar con inversores es mucho más agradable y gratificante que tratar con políticos.

Geolibertarios

Somos defensores de las libertades que hacen la distinción liberal clásica entre tierra, trabajo y capital. Creemos en la posesión privada de la tierra sin interferencia del Estado, pero en la colección de la renta de la tierra por parte de la comunidad para impedir la monopolización de la tierra.

Creemos que todas las actividades del gobierno, al menos, deberían limitarse a aquellas que aumenten el valor de la tierra por más de lo que recauda el gobierno, y que el gobierno debe ser financiado en su totalidad a partir del valor incrementos de suelo que crea.

Estamos en contra de la monopolización estatal directa de la tierra, así como la monopolización privada de la tierra aprobada por el Estado, y defendemos que el Estado y el gobierno federal pague la renta del suelo de tierras a las comunidades al igual que la tierra de uso privado.

Estamos a favor de que al gobierno se le permitirá gastar sólo lo que esté autorizado por referendo o dispositivo similar, y que tenga por sí mismo el mínimo que está autorizado a gastar. Los que abogan por la colección de la totalidad de la renta estipulan que los ingresos se divididan entre los miembros de la comunidad en un base per cápita o similar, dado que la tierra y su renta, pertenecen a las personas, no el Estado.

Condenamos la imposición a las mejoras a la propiedad y a todas las actividades productivas, de consumo o recreativas, como invasiones por parte del estado en los asuntos privados de los individuos libres.

Para ponerse en contacto con Geolibertarians …

Envíe su correo electrónico a Dan Sullivan

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