[:es]Cambiar todo para que todo siga igual[:]

[:es]Ofrecen cambiar todo, pero sin duda no las cuestiones sobre las que reside el mal real en nuestro mundo, cosa que hace que nada cambie al final.

Aquí lo que nunca se toca, por lo que nada cambia de verdad:

  1. Cuatro partidos (españoles aunque podría haber cogido fuerzas de cualquier país) que defienden a capa y espada el robo legal del dinero que generamos cada uno de nosotros con nuestro trabajo y nuestras empresas llamándolo impuestos al mismo tiempo que defienden a capa y espada que determinados individuos y empresas puedan robar legalmente el valor monetario de la tierra y los recursos naturales que no crearon y cuya existencia no depende de esfuerzo alguno por su parte.

Todo esto, cuando no, que hay partidos que han hecho del pelotazo inmobiliario su “modus vivendi” a través de infinitos escándalos de corrupción ligados a especulaciones urbanísticas de todo tipo.

Fuerzas políticas que defienden el robo de la riqueza individual por parte del Estado con un término que vulnera el principio de no-agresión (impuesto, del verbo imponer: o entregas lo que es tuyo o uso la violencia contra tí para quitártelo) a la vez que con ese mismo Estado amparan con la legalidad el robo del valor del suelo y de los recursos naturales por parte de un reducido número de afortunados que han tenido a bien resultar ser los “dueños” de la tierra gracias a una suerte de “juego de las sillas”en la que lo que la naturaleza ofrece al conjunto de la humanidad se lo han quedado “cuatro”.

2. Cuatro partidos que defienden una democracia en el sentido griego del término. Democracia que no representa ni de lejos las voluntades de toda la población, sino las voluntades de menos de la mitad de la misma en términos objetivos. Pese a residir en el país, pagar impuestos y verse afectados por todas las medidas, los menores de 18 años, los extranjeros regularizados y los abstencionistas (que en conjunto representan la mitad o más de las personas) no están reflejados en modo alguno en la representatividad del poder.

El poder del pueblo queda relegado a un triste “poder de menos de la mitad del pueblo”.

Osea, que los padres que se pasan toda la infancia y primera juventud de sus hijos haciéndose cargo de pagar impuestos, gastos de todo tipo por sus hijos así como tomar responsabilidad por ellos, no pueden ver reflejado proporcionalmente su voto el día de elegir quién gobierne. Las responsabilidades sí pero los derechos no, ¡vaya unos demócratas estos políticos!

No son omnícratas, no creen en la idea de 1 ser humano = 1 voto. No creen en un reparto TOTAL del poder entre TODOS los seres humanos que habitan en el país. No creen en dejar los asientos del congreso vacíos en proporción de la gente que pasa de su sistema político distorsionado.

En definitiva no creen en la justicia.

3.Los cuatro partidos defienden a capa y espada un sistema de gestión del poder en el que ellos mismos generan los problemas de los que luego dicen que han de sacarnos. No entienden la naturaleza del poder y si la entienden la esconden mezquínamente en pos de su interés personal.

¿Cuál es esa naturaleza? El poder corrompe de manera inversamente proporcional al número de manos que lo ostentan.

No se les ocurre respetar la soberanía, descentralizar el poder hasta el nivel local al máximo posible y entregar irreversiblemente a las personas que residen en cada municipio el poder de tomar las decisiones por medios directos, electrónicos o presenciales sobre los asuntos que les atañen. Se creen mejor “capacitados” y mil chorradas más que de ciertas no tienen ni la mitad y al final acaba demostrándose que ni la mitad de ellos saben lo que hacen o están suficientemente “limpios” para poder gobernar cosa alguna.

Administran como si se tratase de repartir dinero, sin criterio objetivo alguno. Unos les dan dinero en subvenciones a estos porque son afines, otros a los contrarios. Unos a los toros al fútbol y a la formula 1 y otros a los hippies, a los okupas y a los alternativos.

Ninguna de esas fuerzas cree en la existencia de una política y gobernanza objetiva, que permita que la clase política sea innecesaria y que permita la administración de la gente por sí misma, con niveles de autogestión mucho más avanzados y mayores cotas de libertad y responsabilidad.

Ello es así porque supone su fín como “intermediarios” del poder y todos los privilegios que ello les reporta a título personal y de partido.

Resumiendo, las cuatros fuerzas políticas mayoritarias que representan a una parte muy importante de los seres humanos del país que pueden votar, abogan por continuar haciendo lo siguiente:

  1. Seguir permitiendo el robo de la riqueza de las personas vía impuestos a la par que seguir permitiendo el robo a través de la especulación con el valor de la tierra y de los recursos naturales por parte de individuos y empresas.
  2. Discriminar a más de la mitad de la población impidiéndoles ser representados en los órganos de poder y al mismo tiempo llamárse a sí mismos demócratas.
  3. Administrar y gobernar sobre los demás siguiendo modelos que les perpetúen en el poder al tiempo que generan medidas y regulaciones que coartan la libertad individual, colectiva y distorsionan el libre-mercado.

¿Hasta cuándo se seguirá validando estas injusticias de base?

La contestación a esta pregunta está detrás de tus ojos.

De tí, de mí y de todos los demás depende.

Saludos

Marko-Karlo Vlahovič

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