[:es]Cómo ser un pésimo profesor de violín[:]

[:es]Trata a todos los seres humanos que dan clase de violín contigo como si fuesen unos pobres desgraciados que tienen la suerte de que les ilumines.

No preguntes nada al alumno, él no sabe nada. Da órdenes y exige obediencia ciega. Sino, enfádate. El alumno es responsable de tu bienestar. Manipúlale a través de tus enfados y estados de ánimo.

Hazle repetir sin entender hasta la saciedad. No analices con él los problemas ni vayas a la raíz de las dificultades. Atribúyelo todo a la falta de estudio o al mal estudio sin explicar cómo hay que estudiar bien.

No hables bien el idioma del alumno, y si lo hablas, no le hables claro, háblale en clave y espera que aún así te entienda siempre.

No le enseñes a estudiar, haz que cada clase sea como un examen y una evaluación sin fín, que aprenda a estar nervioso, no a tocar el violín.

No enseñes, no se te paga por eso. Critica, evalua y humilla.

Cuando quieres que el alumno cambie algo, no seas paciente, reclámalo insistentemente hasta conseguir lo que quieres sin importar que el alumno entienda o no lo que le estás pidiendo.

Amenaza al alumno o alumna con suspenderle como táctica, provócale miedo, que aprenda por miedo a tí. En todo caso, si funciona mejor, puedes manipularle dándole “una de cal y otra de arena” así tendrás su voluntad bajo tu control.

Amedréntale y quiebrar su confianza en sí mismo, que dependa de tí.

No busques la objetividad, no digas que hay cosas que están bien, sólo busca los fallos y haz sentir culpable al alumno. Haz que se sienta inútil por fallar, que sobredimensione sus errores y que no sea objetivo. Que no vea las cosas que hace bien, solo las que hace mal.

Cuando el alumno falla nunca te preguntes que parte del fallo es asunto tuyo, no hay parte alguna que sea asunto tuyo, es siempre culpa del alumno.

Grita al alumno, humíllale y agrédele zarandeando sus brazos, empujándole para que vaya mas deprisa o apretándole la mano. La mejor manera de ayudarle con la afinación es forzar sus dedos a la posición correcta. En ningun caso le hables ni le expliques lo que haces ni por qué.

Enfádate, ignora y maltrata a los alumnos cuando se ponen enfermos y no acuden a clase. Hazles sentir culpables por haber estado enfermos.

No preguntes jamás al alumno cómo se siente tocando, dónde encuentra dificultades. Mantén un ambiente cerrado e impermeable a las emociones humanas. Eres muy cool y no debes bajar al lodo emocional del alumno.

Mantén distancia física y un tono de voz autoritario, que se note que mandas. Nunca digas lo siento si te has confundido. Y el término gracias bórralo del diccionario.

Métete con la forma de vestir, andar, hablar o ser del alumno haciéndole creer que su forma de ser es la que causa que toque peor el violín y no la falta de herramientas válidas de estudio.

Cuando no sabes por qué un alumno no avanza, échale la culpa a él, compárale con los otros, humíllale y exígele más clases particulares.

Cuando no sabes por qué un alumno avanza tan rápido alábale, cállate y disfruta del estatus de prestigioso profesor que te otorga su facilidad.

Nunca respondas a las preguntas del alumno. Nunca digas “no sé, déjame reflexionarlo y la semana que viene te contesto” o cosas por el estilo.

Usa al alumno como tu trofeo personal en la competición más o menos velada que llevas con los demás profesores del mundo mundial.

Impón tus arcos y digitaciones a todos tus alumnos aunque tengan manos diferentes y no les preguntes qué les resulta más cómodo, tu ya sabes todo por ellos de antemano.

Nunca toques los pasajes difíciles, ni dejes que te graben tocando el trozo para que lo puedan ver en casa y reflexionar con calma.

Facilita la información a cuenta gotas, para que dependan de tí y te sigan pagando clase tras clase particular al menos dos décadas.

Fuérzale a salir al escenario a tocar sin estar preparado, tocando cosas más dificiles de lo que su nivel y su alma le permiten.

Antes y después de una actuación nunca le preguntes cómo se siente, si tiene o no nervios ni te intereses en ayudarle a superarlos, eso es asunto suyo, no tuyo.

Sus logros son mérito tuyo, sus fracasos son la ineptitud del alumno.

Imponle todo el repertorio, no negocies nada. Impon también tu sentido del fraseo y estilo, quieres un clon tuyo, no un violinista apasionado, independiente y versátil.

Alimenta el universo de mitos que hay entorno al violín, para que siempre piense que todo es dificilísimo y que sin tí no podrá hacer nada.

Usa tu poder e influencia para promocionar a los alumnos que tienen facilidad y descarta de tu clase a los que no te obedecen y no progresan, así tendrás una clase “de élite”.

Da clase a alumnos que ya tocan bien, no te manches las manos con los principiantes para que no te tengas que replantear nada.

Cobra las clases particulares caras e inflexiblemente, no te intereses ni atiendas a las necesidades de tus alumnos.

Ten por objetivo la dependencia del alumno a tí y bajo ningún concepto el que los alumnos se vuelvan independientes y autónomos cuanto antes.

No colabores con otros profesores ni compartas conocimientos. Crea un club de seguidores entorno a tí que alimenten tu ego e inflen tu reputación.

Rechaza toda crítica aduciendo que el que critica es un pobre amargado que no ha echado las suficientes horas, que no ha hecho las suficientes clases particulares o que no tiene “talento”.

Y por último. Nunca dudes ni una sola coma de lo que dices o haces, tú siempre tienes razón y nunca te confundes. No tienes nada que aprender. Ya lo sabes todo. Punto.

Dedicado a todos los mal llamados profesores de violín que aún hoy en día, en el año 2016, siguen abusando sistemáticamente de hombres y mujeres, niños y niñas en todas partes del mundo musical violinístico amparados por sistemas educativos musicales decimonónicos con el silencio complaciente y reiterado de las administraciones públicas y el desconocimiento del público general.

Aprendizaje = Abuso.

Fdo. Marko-Karlo Vlahovič


Advertencia

Este escrito está hecho en modo irónico con el ánimo expreso de denunciar la lacra del abuso contra niños y adultos en las clases de violín. No es una incitación al abuso ni a la violencia contra estudiantes de violín.[:]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *