[:es]El final de una fase, el comienzo de otra.[:]

[:es]Queridos lectores,

Por mi 30 cumpleaños (hace menos de un año) decidí hacerme un regalo inmaterial, otorgarme un segundo nombre: Karlo.

Ahora, me llamo Marko Karlo Vlahovič.

Decidí regalarme este nombre porque me han ocurrido unas cuantas situaciones curiosas entorno a este nombre con personas de diversas nacionalidades y en diferentes momentos.

Gente que incluso me conocía relativamente bien me llamaban en vez de Marko, Karlo, así, sin más, “por error”, eso sí, un error consistente y repetitivo.

Podrían haber confundido mi nombre con cualquier otro, pero no, era sistemáticamente así, gente de varios países y en diferentes momentos.

De los más llamativos es cuando toqué en un funeral de un familiar de mi pareja y cuando meses después toqué el violín en la boda de su hermano, ambos párrocos franceses de localidades distantes se empeñaban en llamarme por la megafonía Karlo delante de toda la gente congregada.

Así pues, me he dicho: “Algo de Karlo debe haber en mí para que me llamen insistentemente así, voy a añadirme este nombre al que mis padres me dieron”. Listo.

Además ha coincidido con un cambio de época y etapa a muchos niveles para mí, así que ya sabéis el por qué de lo que os estoy contando.

Por eso me gustaría explicaros que esta web concluye aquí y que todos los materiales que vaya a publicar de ahora en adelante estarán disponibles en la nueva web:

http://markokarlovlahovic.com

Mi intención con esta vieja web en la que os hayáis (markovlahovic.com), es completar los relatos que me quedan de mis experiencias con el aprendizaje del violín y en la medida que el tiempo y las fuerzas para ello me lo permitan, traducir todos los contenidos de esta web al inglés y al eslovaco.

Sin más, os deseo un buen día y si queréis manteneros al día de lo que escribo me encontraréis en la nueva web. ¡Saludos!

[:]

[:es]Cómo ser un pésimo profesor de violín[:]

[:es]Trata a todos los seres humanos que dan clase de violín contigo como si fuesen unos pobres desgraciados que tienen la suerte de que les ilumines.

No preguntes nada al alumno, él no sabe nada. Da órdenes y exige obediencia ciega. Sino, enfádate. El alumno es responsable de tu bienestar. Manipúlale a través de tus enfados y estados de ánimo.

Hazle repetir sin entender hasta la saciedad. No analices con él los problemas ni vayas a la raíz de las dificultades. Atribúyelo todo a la falta de estudio o al mal estudio sin explicar cómo hay que estudiar bien.

No hables bien el idioma del alumno, y si lo hablas, no le hables claro, háblale en clave y espera que aún así te entienda siempre.

No le enseñes a estudiar, haz que cada clase sea como un examen y una evaluación sin fín, que aprenda a estar nervioso, no a tocar el violín.

No enseñes, no se te paga por eso. Critica, evalua y humilla.

Cuando quieres que el alumno cambie algo, no seas paciente, reclámalo insistentemente hasta conseguir lo que quieres sin importar que el alumno entienda o no lo que le estás pidiendo.

Amenaza al alumno o alumna con suspenderle como táctica, provócale miedo, que aprenda por miedo a tí. En todo caso, si funciona mejor, puedes manipularle dándole “una de cal y otra de arena” así tendrás su voluntad bajo tu control.

Amedréntale y quiebrar su confianza en sí mismo, que dependa de tí.

No busques la objetividad, no digas que hay cosas que están bien, sólo busca los fallos y haz sentir culpable al alumno. Haz que se sienta inútil por fallar, que sobredimensione sus errores y que no sea objetivo. Que no vea las cosas que hace bien, solo las que hace mal.

Cuando el alumno falla nunca te preguntes que parte del fallo es asunto tuyo, no hay parte alguna que sea asunto tuyo, es siempre culpa del alumno.

Grita al alumno, humíllale y agrédele zarandeando sus brazos, empujándole para que vaya mas deprisa o apretándole la mano. La mejor manera de ayudarle con la afinación es forzar sus dedos a la posición correcta. En ningun caso le hables ni le expliques lo que haces ni por qué.

Enfádate, ignora y maltrata a los alumnos cuando se ponen enfermos y no acuden a clase. Hazles sentir culpables por haber estado enfermos.

No preguntes jamás al alumno cómo se siente tocando, dónde encuentra dificultades. Mantén un ambiente cerrado e impermeable a las emociones humanas. Eres muy cool y no debes bajar al lodo emocional del alumno.

Mantén distancia física y un tono de voz autoritario, que se note que mandas. Nunca digas lo siento si te has confundido. Y el término gracias bórralo del diccionario.

Métete con la forma de vestir, andar, hablar o ser del alumno haciéndole creer que su forma de ser es la que causa que toque peor el violín y no la falta de herramientas válidas de estudio.

Cuando no sabes por qué un alumno no avanza, échale la culpa a él, compárale con los otros, humíllale y exígele más clases particulares.

Cuando no sabes por qué un alumno avanza tan rápido alábale, cállate y disfruta del estatus de prestigioso profesor que te otorga su facilidad.

Nunca respondas a las preguntas del alumno. Nunca digas “no sé, déjame reflexionarlo y la semana que viene te contesto” o cosas por el estilo.

Usa al alumno como tu trofeo personal en la competición más o menos velada que llevas con los demás profesores del mundo mundial.

Impón tus arcos y digitaciones a todos tus alumnos aunque tengan manos diferentes y no les preguntes qué les resulta más cómodo, tu ya sabes todo por ellos de antemano.

Nunca toques los pasajes difíciles, ni dejes que te graben tocando el trozo para que lo puedan ver en casa y reflexionar con calma.

Facilita la información a cuenta gotas, para que dependan de tí y te sigan pagando clase tras clase particular al menos dos décadas.

Fuérzale a salir al escenario a tocar sin estar preparado, tocando cosas más dificiles de lo que su nivel y su alma le permiten.

Antes y después de una actuación nunca le preguntes cómo se siente, si tiene o no nervios ni te intereses en ayudarle a superarlos, eso es asunto suyo, no tuyo.

Sus logros son mérito tuyo, sus fracasos son la ineptitud del alumno.

Imponle todo el repertorio, no negocies nada. Impon también tu sentido del fraseo y estilo, quieres un clon tuyo, no un violinista apasionado, independiente y versátil.

Alimenta el universo de mitos que hay entorno al violín, para que siempre piense que todo es dificilísimo y que sin tí no podrá hacer nada.

Usa tu poder e influencia para promocionar a los alumnos que tienen facilidad y descarta de tu clase a los que no te obedecen y no progresan, así tendrás una clase “de élite”.

Da clase a alumnos que ya tocan bien, no te manches las manos con los principiantes para que no te tengas que replantear nada.

Cobra las clases particulares caras e inflexiblemente, no te intereses ni atiendas a las necesidades de tus alumnos.

Ten por objetivo la dependencia del alumno a tí y bajo ningún concepto el que los alumnos se vuelvan independientes y autónomos cuanto antes.

No colabores con otros profesores ni compartas conocimientos. Crea un club de seguidores entorno a tí que alimenten tu ego e inflen tu reputación.

Rechaza toda crítica aduciendo que el que critica es un pobre amargado que no ha echado las suficientes horas, que no ha hecho las suficientes clases particulares o que no tiene “talento”.

Y por último. Nunca dudes ni una sola coma de lo que dices o haces, tú siempre tienes razón y nunca te confundes. No tienes nada que aprender. Ya lo sabes todo. Punto.

Dedicado a todos los mal llamados profesores de violín que aún hoy en día, en el año 2016, siguen abusando sistemáticamente de hombres y mujeres, niños y niñas en todas partes del mundo musical violinístico amparados por sistemas educativos musicales decimonónicos con el silencio complaciente y reiterado de las administraciones públicas y el desconocimiento del público general.

Aprendizaje = Abuso.

Fdo. Marko-Karlo Vlahovič


Advertencia

Este escrito está hecho en modo irónico con el ánimo expreso de denunciar la lacra del abuso contra niños y adultos en las clases de violín. No es una incitación al abuso ni a la violencia contra estudiantes de violín.[:]

[:sk]Príde deň…[:es]Llegará el día…[:en] That day will come…[:]

[:sk]Príde deň, ked deti a nové generácie budú počúvať s otvorenými ústami, ako v minulosti časť ľudstva malo právo predavať a prenajímať ľudský život otroctvom a ako v dávnych dobách späť vo XXI storoči samy sebe poskytovali právo robiť to isté s každým štvorcovým metrom pôdy a všetkých zdrojov prítomných v ňej.

Tieto deti budú sa pýtať, v stave medzi zmäteným a nedôverčivým, ako bolo možné, aby niekto veril, že ma právo predávať život inému človeku, ktorého život nepatrí k nemu cez otroctva, alebo ako starí ľudia mohli pokojne spať po potopení všetky peniaze predajom alebo prenájmom pôdy a prírodných zdrojov, ktoré nikdy vytvorené ich prácu.

A potom sa učia, že tam bol čas, v ktorom človek politika, ktorá vytvorila zákony na ochranu otroctva a súkromného zisku prostredníctvom predaja a prenájmu pozemkov a prírodných zdrojov sa začal meniť. Muselo to začať meniť, pretože ľudstvo sa dozvedel o prostý fakt, že to, čo nebola vytvorená nikým by nemali byť predávané jednotlivo kýmkoľvek, pretože “nie je možné predať alebo prenajať niečo, čo nie je vaše a zároveň povedať, že vás nie si krádež. “

A tento proces sa bude volať: od ľudstva ľudstvo.

Dovtedy…[:es]Llegará el día en el que los niños y las nuevas generaciones escucharán, con la boca abierta, cómo en el pasado una parte de la humanidad se arrogaba el derecho de vender y alquilar la vida humana mediante la esclavitud y cómo en la antigüedad, allá por el siglo XXI se arrogaban el derecho de hacer lo mismo con cada metro cuadrado de tierra y los recursos brutos que en ella había.

Preguntarán esos niños, entre perplejos e incrédulos, cómo fue posible que alguien se creyese con el derecho de lucrarse personalmente vendiendo la vida de otro ser humano cuya vida no le pertenecía mediante la esclavitud, o cómo hacían los antigüos humanos para dormir tranquilos tras quedarse con todo el dinero fruto de vender o alquilar una tierra y unos recursos naturales que nunca crearon con su trabajo.

Y se enseñará entonces, que hubo un tiempo en el que la política humana que creó leyes que amparaban la esclavitud y el lucro privado mediante la venta y alquiler de tierra y recursos naturales tuvo que comenzar a cambiar. Tuvo que comenzar a cambiar porque la humanidad tomó consciencia del simple hecho de que aquello que no ha sido creado por nadie no puede ser vendido a título personal por nadie porque, “uno no puede vender o alquilar algo que no es suyo y al mismo tiempo afirmar que no está robando”.

Y a este proceso se le llamará: de la humanidad a la Humanidad.

Hasta entonces…

[:en]There will come a day when children and new generations will listen, open-mouthed, how in the past a part of humanity thought it had the right to sell and rent human life through slavery and how in ancient times back in the XXI century they granted themselves the right to do the same thing with every square meter of land and all resources present in it.

These children will ask, in a state between perplexed and incredulous, how it was possible that someone believed himself in the right to profit personally selling the life of another human being whose life did not belong to him through slavery, or how the ancient humans could sleep peacefully after pocketing all the money by selling or renting land and natural resources that they never created by their work.

And then it teaches, that there was a time in which human policy that created laws protecting slavery and private profit through the sale and rental of land and natural resources started changing. It had to start changing because humanity became aware of the simple fact that what has not been created by anyone should not be sold individually by anyone because, “you can not sell or rent something that is not yours and at the same time say that you’re not stealing. “

And this process will be called: from humanity to Humanity.

Until then…[:]

[:es]Reflexiones sobre el determinismo[:]

[:es]Primero, veamos qué es el determinismo.

Ahora, mi manera de entenderlo y expresarlo en una sola idea:

Todo está ya fijado de antemano y no hay nada que puedas hacer para cambiar cosa alguna (o como me ha dicho una comentarista en la web: “Todo es voluntad de Dios”).

Fruto de mis experiencias con el advaita, he estado expuesto a mucha filosofía e ideología determinista y de buen grado me zampé e interioricé una buena dosis de la misma durante no menos de 6 años consecutivos.

Tranquilamente con el paso del tiempo comencé a ver cada vez con mayor claridad las lagunas de esta filosofía y escuela de pensamiento o “autoindagación” como les gusta llamar a ellos.

A mi parecer, el determinismo contiene en si mismo la idea que lo destruye e invalida, de la misma forma que la proposición: “todo es relativo” se invalida a si misma en tanto que afirma implícitamente ser absoluta.

Voy a intentar explicar esta contradicción lo mejor que sepa:

Si todo está predeterminado, el sufrimiento mental no tiene sentido, porque no existe lucha alguna que sea posible, porque no hay nadie que pueda luchar contra nadie. No puede haber un yo, una voluntad separada ahí donde todo está predeterminado, ya que entonces ese yo podría hacer cosas fuera de la predeterminación, por libre albedrío o voluntad propia.

Dado que ese yo bajo el determinismo no es posible, ese “yo” si podemos llamarle así, en todo caso sería una especie de actor o máscara sin propósito alguno salvo ser la marioneta de un Dios o Mecánica que mueve los hilos sin propósito alguno, sin incentivo alguno, sin destino.

El determinismo por paradójico que pueda parecer NO TIENE DESTINO. Y reordenando las letras no tiene SENTIDO.

Ahora bien, estoy hablando del determinismo puro o absoluto, la idea de que absolutamente todo, incluyendo cada pensamiento, emoción, acción, evento en esta y todas las dimensión y planos de existencia está determinado, sujeto a causa-efecto o la voluntad de un supuesto Dios.

Por cierto, ¿cómo podemos vivir en un determinismo puro y que al mismo tiempo haya alguien como un tal Dios que dentro de ese determinismo puro tenga libre albedrío?

Personalmente, y basándome en la observación de la realidad que hay en mi interior (pensamientos, emociones, sensaciones) y la realidad que comparto con las demás personas, teniendo en cuenta las experiencias obtenidas en los estados expandidos de consciencia que tuve sin uso de drogas exógenas, solamente mediante meditación y lo que diferentes autores místicos, gnósticos e incluso religioso sugieren… yo, me inclino a pensar que no vivimos en un determinismo ni en un libre albedrío puros.

Al igual que con otras cuestiones que desean plantearse en términos de blanco y negro para que la persona deba elegir forzosamente enfrentada a un falso dilema, yo considero que la Verdad del asunto se haya en una mezcla de ambas, no en una en exclusión de la otra con carácter absoluto.

Para no hacerlo demasiado abstracto, vamos a poner ejemplos:

De las 25.000 funciones biológicas que tu cuerpo humano está haciendo en este momento, ¿cuántas controlas? biológicas prácticamente ninguna.

De las acciones que ocurren a tu alrededor y de los eventos que se pueden o no dar en cualquier instante, ¿cuántos controlas? prácticamente ninguno.

De momento, parecería que va ganando el determinismo. Es aquí donde la cosa se pone curiosa para mí: en este ambiente en el que gran parte de lo que ocurre al cuerpo dentro y de lo que ocurre en el entorno no lo controlamos directamente ni nosotros ni los demás, en este mismo ambiente, hay algo que, pese a no tener necesariamente las condiciones causales evidentes para darse, se da, y es capaz de desplegar acciones no predecibles y de efectos insospechados.

A ese algo yo lo llamo Voluntad y para mí es la chispa o una versión objetiva en miniatura de la Gran Voluntad o esa voluntad primigenia de ese sustrato primero de la Existencia. Esta voluntad comprende mi sentido del Yo y la fuerza para orientar mi atención, mi pensamiento y mi acción a la consecución de cualquiera que sea la acción.

Esta voluntad es la que me permite estar cuestionándome qué sistema es en el que estamos viviendo, cómo son mis relaciones, cómo soy, cómo es el mundo y una retahíla de cuestiones más.

Esta voluntad y las circunstancias sine qua non es posible que esté presente constituyen el elemento libre albedrío.

Podemos elegir no seguir nuestro condicionamiento basado en la educación, en el trauma o en las creencias de todo tipo, eso nos llevará a nuevos destinos, de los que no tenemos control, sin embargo, sí que hemos tenido el control para optar esos nuevos destinos de los cuáles poco sabemos.

Este libre albedrío que me permite gestionar mi pensamiento voluntario y consciente, el uso de mi atención, de mi palabra, de mi acción es la base misma de la ley natural, ley que se establece del natural derecho de cada cual a efectuar el uso de su voluntad sin dañar ni someter la voluntad de otros.

Si pudiese plasmarlo como imagen, diría que para mí, la cuestión determinismo versus libre albedrío es como un coche con piloto automático en el que uno está sentado y que va siguiendo unos protocolos determinados, es nuestra voluntad la que en determinados momentos opta por facilitar un nuevo destino a este coche. Esas acciones que son puntos de inflexión en lo cotidiano y en la vida en general, que nos hacen elegir entre diferentes caminos, ahí es donde la voluntad tiene su reino dentro del mundo determinado material en el que vivimos.

Saludos[:]

[:es]Cómo terminar con la niñofobia en nuestras sociedades[:]

[:es]He aquí los argumentos que me llevan a sostener que vivimos en una sociedad niñofóbica por si no los leíste.

¿Preparados? Vamos con las soluciones principales:

  • Reconocer el derecho de voto a los niños mediante sus tutores legales.
  • Reconocer el derecho de voto a los jóvenes bajo autorización parental.

Es decir, que los padres, Continuar leyendo “[:es]Cómo terminar con la niñofobia en nuestras sociedades[:]”

Mis experiencias aprendiendo a tocar el violín I

Unas pocas cuestiones preliminares:

En estos textos, que serán largos y profundos, divididos en partes, voy a ir narrando las experiencias, tanto positivas como negativas de mi proceso de aprendizaje del violín como estudiante entre los 5 y los 21 años de edad.

Son unos relatos con los que pretendo ahondar en detalle en aspectos físicos, emocionales, psicológicos, filosóficos, sociológicos, económicos y sistémicos que han formado parte de mi vida como estudiante de violín y que forman parte de la vida de muchos seres humanos que se han dedicado o dedican a tocar el violín hoy en día.

Quiero con ellos rendir tributo a lo positivo que he aprendido así como denunciar públicamente muchas cuestiones que aún en pleno siglo XXI siguen siendo terribles y tabú dentro de las aulas de violín entre profesores y alumnos.

Son textos que llevo pensando redactar desde hace mucho tiempo, que han ido madurando dentro poco a poco y que hasta la fecha no me he sentido preparado para escribir.

Por ello prevengo ahora a aquellos que quieran mantener su imagen idealizada del mundo de la pedagogía del violín de que se abstengan de leer estos textos, porque voy a hablar en ellos de muchas cuestiones muy peliagudas y que constituyen situaciones de abuso institucionalizado contra la infancia y la juventud revestidos de “educación”.

Y no voy a hablar de ellos desde una abstracción teórica, sino desde mi propia historia como víctima de dinámicas de abuso psicológico, emocional e incluso físico desde la edad de 5 años en Asturias hasta la finalización de mi etapa de estudios en Praga, república checa a la edad de 21 años.

Voy a hablar de aspectos dañinos que están por desgracia “normalizados” en nuestra sociedad hasta el punto de que ni existen a ojos de la opinión pública aunque evidentemente tienen lugar.

Llegado un cierto momento se produce una ruptura voluntaria en mis estudios académicos convencionales que es la que, a la postre, es la que me ha permitido tomar perspectiva de lo que viví y poder empezar a entender lo que ocurrió paso a paso y las profundas implicaciones de todo ello en mi relación con el violín y en mi vida en general, desde la salud, la autoestima hasta mis relaciones interpersonales.

Además espero que estos relatos sean de ayuda para muchas otras personas que quizás hayan vivido experiencias parecidas pero no hayan podido, sabido o encontrado la forma de procesar sus propias experiencias ni contarlas.

Por ello, no solamente narraré lo que me ocurrió sino también mis análisis de cuestiones psico-pedagógicas de primer orden en lo tocante al violín.

Bueno, pues allá voy:

Comenzar por el principio implica remontarme a la inflexión de 1900-91, tras mi llegada a Oviedo, Asturias, procedente de mi país, Checoslovaquia, actualmente Eslovaquia. Continuar leyendo “Mis experiencias aprendiendo a tocar el violín I”