Carta abierta al presidente de Liberland

[:es]Hace cosa de un mes, Caroline y yo asistimos a una conferencia de presentación del presidente de Liberland, Vit Jedlicka sobre el conato de nuevo Estado que está intentando abrirse paso y constituirse en país de pleno derecho en un territorio de 700Ha entre Serbia y Croacia que ha quedado castratal y oficialmente en terra nulius o “tierra de nadie”.

Esta conferencia tuvo lugar en la sede del Partido Liberal Demócrata francés y posteriormente hubo una cena a la que asistimos en las que se dieron cita tanto el presidente con su mujer como personas afines al proyecto de Liberland.

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De derecha a izquierda (la primera dama, el presidente y yo).

Uno no está todos los dias al alcance de personas de la esfera política internacional, así que optamos por aprovechar la ocasión al máximo. Tuvimos la suerte y el suficiente descaro para abrirnos paso entre las personas que asistieron para iniciar una conversación con Vit Jedlicka, el presidente, escuchar de el sus comentarios y hacerle unas cuantas preguntas a la línea de flotación sobre el proyecto de Estado que están intentando configurar (ello se debía a que contemplan la creación de un nuevo paraíso fiscal con la ideología del s.XIX del capitalismo “laissez faire” y un sistema de financiación pública sin impuestos y mediante crowdfunding).

Se inició una animada conversación, en la que mucha gente miraba y había dos periodistas, presuntamente del NYT y del BBC (como afirmó él posteriormente) tomando notas, mientras Caroline y yo nos abríamos paso a base de preguntas y comentarios con el hombre.

Fue una buena experiencia que dio pie a posteriores comentarios entre nosotros, ya en solitario,  al final de la cena y a un interesante intercambio de pareceres.

El hombre en cuestión, muy joven, solo dos años mayor que yo (31) y con una mentalidad abierta (aunque unas ideas muy antiguas en el planteamiento ideológico), me pareció una persona como para hablarle abiertamente y expresarle mis puntos de vista sin ambages.

Me emplazó a mantener el contacto con él y a hacerle llegar mis ideas por escrito. Y he decidido hacer esto en una carta abierta que comparto con vosotros y vosotras a continuación, veremos a ver si tiene o no respuesta esta carta… ahí va…

Carta abierta al Presidente de Liberland. Abajo en español, en inglés aquí.

25.07.15 Paris

Estimado Presidente de Liberland,

Vaya por delante expresar mi alegría respecto del trabajo y aciertos que han tenido usted y su equipo en haber encontrado una nueva ventana de oportunidad para el cambio político en el corazón mismo de Europa.

Les agradezco personalmente la dedicación al proyecto y el cuidado tomado en sus acciones que continúa a día de hoy para el establecimiento de Liberland.

Habiendo asistido a su conferencia en París en Junio 2015 y a la posterior cena con personalidades afines al proyecto y siguiendo de cerca el proyecto que está emergiendo, deseo de todo corazón y usando al máximo de mis facultades mentales, hacerle unas observaciones que honestamente me inquietan y sobre las cuales me gustaría que reflexionásemos en conjunto profundamente a continuación.

Liberland se centra en la libertad individual como valor supremo en su intento de constituir un pais, valor que es importantísimo en un mundo que tiene totalmente aplastado al individuo con regulaciones y que le roba mediante los impuestos ilegítimos gran parte de su dinero y vitalidad.

Sin embargo, la libertad no es el valor supremo, hay valores superiores a este, como la vida, el equilibrio medioambiental y la paz social fruto de la igualdad de oportunidades real, todos ellos más importantes que la libertad individual porque la determinan inefablemente:

  • Si no estoy vivo y no puedo sobrevivir no tengo ni planteamiento de ser o no libre.
  • Si no hay equilibrio medioambiental no puedo ser libre en absoluto porque la naturaleza manda más que yo y si no la cuido acaba por destruirme o ni permitir que exista.
  • Si no tengo el mismo acceso fundamental que los demás a las oportunidades básicas para desarrollarme en el mundo, en la sociedad, esas injusticias de base fomentarán el eterno odio que anima toda clase de animadversiones y guerras. ¿Mi libertad es realmente libertad cuando es a costa de la libertad de otros?

No es sino tras ser alumbrado gracias a la naturaleza y criado gracias a la familia y el círculo social que devenimos individuos completos. Los tres elementos: medioambiental, social e individual son cruciales. Todas estas, me parecen consideraciones de suma importancia a la hora de plantear un proyecto como el que intentan acometer.

¿Es posible llevar a cabo un proyecto de país que aúne un grado de libertad individual nunca antes visto en tiempos modernos con una conciencia medioambiental y social avanzada, los tres en uno presentes en un mismo modelo de Estado?

¿Cómo habría de ser este modelo? En todo caso habría de ser un modelo que no tire a la basura todo lo anteriormente hecho, que sepa valorar objetivamente los avances realizados hasta ahora y que no funcione como un mero resorte reaccionario al clima de opresión gubernamental que se vive en otros países en el presente.

Crear un país por despecho con el funcionamiento del de uno mismo puede ser un buen impulso o motor para comenzar, sin embargo también es un riesgo de radicalizarse en posturas antagónicas a aquello que nos disgusta quedando, paradójicamente, apegado a ellas y esclavizado por ellas.

¿Se puede articular un modelo de organización donde exista educación, sanidad, pensiones y servicios comunes básicos siendo a su vez financiadas por medio de impuestos cuyo origen es legítimo? Por supuesto que se puede, hace falta estudiarlo. Hay grandes pensadores que desde el siglo XVIII han dado soluciones satisfactorias en este sentido, sería buena idea comenzar a hacerles caso en sus postulados e implantar sus modelos y consejos.

¿Se puede articular un modelo de organización en el que a la par que existan infraestructuras de todos (públicas) no exista funcionariado, o exista un funcionariado mínimo? Por supuesto que se puede, pero hace falta reflexionar al respecto y buscar soluciones con la experiencia y el saber hacer del tercer sector, el sector civil.

¿Se puede articular un modelo de organización en el que un país defienda con sus fuerzas de seguridad a sus ciudadanos ante ataques externos y que al mismo tiempo no se convierta en un elemento opresor para su propio pueblo? Claro que se puede, pero hace falta no caer en radicalismos para poder observar la situación con claridad y encontrar soluciones reales y duraderas para problemas reales y duraderos.

¿Se puede articular un modelo de organización en el que sean tenidos en cuenta el nivel medioambiental, colectivo e individual por igual sin que se interfieran los unos a los otros en lo fundamental? Claro que sí, hay que estudiar detenidamente lo que nos han dicho muchas personas sabias antes que nosotros para hallar respuestas sólidas a estas cuestiones.

¿Se puede articular un sistema de organización en el que las personas no sean sometidas a una total intromisión de su intimidad, ni regulados los aspectos de su vida personal a la par que se pueda mantener bajo control los perjuicios al individuo, la sociedad y el medioambiente que ocasionan las figuras privadas corporativas ante su opacidad y en ocasiones gran tamaño? Se puede, claro que se puede.

Liberland es la última oportunidad real de demostrar que es posible un modelo de organización nuevo, profundamente comprometido con el individuo, el colectivo y el medioambiente al mismo tiempo en el mismísimo corazón de Europa en pleno siglo XXI, el último trozo de terra nullius del que surja el comienzo de algo nuevo, un ejemplo para las naciones del mundo.

Puede ser algo que la gente vaya a amar, sin embargo la gente no amará un nuevo paraíso fiscal más sin más, al menos no la inmensa mayoría de las personas.

Y tendrán razón en no amarlo, porque no hace falta eliminar logros sociales fundamentales logrados durante el siglo XIX y XX que han permitido sobrevivir y desarrollarse a millones de personas y que han cimentado el momento presente de la historia para que podamos construir sobre él.

Existe una gran oportunidad de llevar a cabo un proyecto realmente nuevo y eficaz, que saque los colores a todos sus vecinos, no únicamente por su opulencia, riqueza y rascacielos, sino por su increíble capacidad para establecer un triple equilibrio dinámico y estable: cuidado medioambiental – justicia social – libertad individual.

Un proyecto que pueda verdaderamente inspirar a las personas, al grueso de las personas de los países europeos a mirar con atención y caminar en una nueva dirección realmente equilibrada y sostenible a largo plazo.

Ustedes han conseguido llamar la atención en muchos medios de comunicación, sin embargo, a medida que pasa el tiempo el interés en Liberland decrecerá y sus posibilidades de sacar el proyecto adelante menguarán, la gente además pasará de creer en el proyecto porque no le verán salida y esta oportunidad no germinará.

Sin el apoyo de la sociedad civil no van a sacar el proyecto adelante y el grueso de la sociedad civil de los países europeos no quiere un nuevo paraíso fiscal más, eso no es nuevo, es más del mismo modelo actual (grandes Estados endeudados versus micronaciones como paraisos fiscales para el crimen organizado).

La sociedad europea actual demanda un modelo profundamente nuevo, pero moderado en su esencia, que permita la libertad individual, la paz social y el equilibrio medioambiental.

A mi parecer, siendo mitad eslovaco y mitad serbio es entre muy difícil e imposible conseguir que Croacia o Serbia legitimen abiertamente un nuevo Estado que va a operar dando libertad total a las élites financieras y los monopolios sin restringir su abuso a la ciudadanía, ni sus costes de producción externalizados en base a la esclavitud de otros seres humanos en países pobres.

¿Quiere Liberland por ejemplo ser la sede fiscal de empresas que tienen sus fábricas en paises pobres con niños trabajando como esclavos? ¿Eso es lo que Liberland entiende por Libertad?

El proyecto de Liberland es ciertamente muy interesante, pero tal y como está planteado realmente no aporta nada nuevo, es un proyecto orientado únicamente a la gente con dinero que no quiera pagar impuestos. De esos proyectos hay muchos en el mundo y por desgracia sirven para que muchas personas escondan ganancias ilegítimamente ganadas en base al sufrimiento, muerte y dolor de muchas otras.

A mi entender, si Liberland tiene la capacidad de hacer ahora algo, es justamente lo que está haciendo, llamar la atención de todo el mundo. Pero la pregunta inevitable es: ¿queréis llamar la atención por vuestra ambición de crear un nuevo paraíso fiscal o queréis llamar la atención por vuestra ambición de crear un nuevo país con un modelo de organización coherente, ético y consciente que sea la punta de lanza de un nuevo tiempo de equilibrio entre la naturaleza, la sociedad y el individuo en Europa?

Esa es la gran pregunta.

Muchas gracias por su atención y quedo atento a su contestación.

Cordialmente

Marko Vlahovic[:en]Hace cosa de un mes, Caroline y yo asistimos a una conferencia de presentación del presidente de Liberland, Vit Jedlicka sobre el conato de nuevo Estado que está intentando abrirse paso y constituirse en país de pleno derecho en un territorio de 700Ha entre Serbia y Croacia que ha quedado castratal y oficialmente en terra nulius o “tierra de nadie”.

Esta conferencia tuvo lugar en la sede del Partido Liberal Demócrata francés y posteriormente hubo una cena a la que asistimos en las que se dieron cita tanto el presidente con su mujer como personas afines al proyecto de Liberland.

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De derecha a izquierda (la primera dama, el presidente y yo).

Uno no está todos los dias al alcance de personas de la esfera política internacional, así que optamos por aprovechar la ocasión al máximo. Tuvimos la suerte y el suficiente descaro para abrirnos paso entre las personas que asistieron para iniciar una conversación con Vit Jedlicka, el presidente, escuchar de el sus comentarios y hacerle unas cuantas preguntas a la línea de flotación sobre el proyecto de Estado que están intentando configurar (ello se debía a que contemplan la creación de un nuevo paraíso fiscal con la ideología del s.XIX del capitalismo “laissez faire” y un sistema de financiación pública sin impuestos y mediante crowdfunding).

Se inició una animada conversación, en la que mucha gente miraba y había dos periodistas, presuntamente del NYT y del BBC (como afirmó él posteriormente) tomando notas, mientras Caroline y yo nos abríamos paso a base de preguntas y comentarios con el hombre.

Fue una buena experiencia que dio pie a posteriores comentarios entre nosotros, ya en solitario,  al final de la cena y a un interesante intercambio de pareceres.

El hombre en cuestión, muy joven, solo dos años mayor que yo (31) y con una mentalidad abierta (aunque unas ideas muy antiguas en el planteamiento ideológico), me pareció una persona como para hablarle abiertamente y expresarle mis puntos de vista sin ambages.

Me emplazó a mantener el contacto con él y a hacerle llegar mis ideas por escrito. Y he decidido hacer esto en una carta abierta que comparto con vosotros y vosotras a continuación, veremos a ver si tiene o no respuesta esta carta… ahí va…

Carta abierta al Presidente de Liberland. Abajo en español, en inglés aquí.

25.07.15 Paris

Estimado Presidente de Liberland,

Vaya por delante expresar mi alegría respecto del trabajo y aciertos que han tenido usted y su equipo en haber encontrado una nueva ventana de oportunidad para el cambio político en el corazón mismo de Europa.

Les agradezco personalmente la dedicación al proyecto y el cuidado tomado en sus acciones que continúa a día de hoy para el establecimiento de Liberland.

Habiendo asistido a su conferencia en París en Junio 2015 y a la posterior cena con personalidades afines al proyecto y siguiendo de cerca el proyecto que está emergiendo, deseo de todo corazón y usando al máximo de mis facultades mentales, hacerle unas observaciones que honestamente me inquietan y sobre las cuales me gustaría que reflexionásemos en conjunto profundamente a continuación.

Liberland se centra en la libertad individual como valor supremo en su intento de constituir un pais, valor que es importantísimo en un mundo que tiene totalmente aplastado al individuo con regulaciones y que le roba mediante los impuestos ilegítimos gran parte de su dinero y vitalidad.

Sin embargo, la libertad no es el valor supremo, hay valores superiores a este, como la vida, el equilibrio medioambiental y la paz social fruto de la igualdad de oportunidades real, todos ellos más importantes que la libertad individual porque la determinan inefablemente:

  • Si no estoy vivo y no puedo sobrevivir no tengo ni planteamiento de ser o no libre.
  • Si no hay equilibrio medioambiental no puedo ser libre en absoluto porque la naturaleza manda más que yo y si no la cuido acaba por destruirme o ni permitir que exista.
  • Si no tengo el mismo acceso fundamental que los demás a las oportunidades básicas para desarrollarme en el mundo, en la sociedad, esas injusticias de base fomentarán el eterno odio que anima toda clase de animadversiones y guerras. ¿Mi libertad es realmente libertad cuando es a costa de la libertad de otros?

No es sino tras ser alumbrado gracias a la naturaleza y criado gracias a la familia y el círculo social que devenimos individuos completos. Los tres elementos: medioambiental, social e individual son cruciales. Todas estas, me parecen consideraciones de suma importancia a la hora de plantear un proyecto como el que intentan acometer.

¿Es posible llevar a cabo un proyecto de país que aúne un grado de libertad individual nunca antes visto en tiempos modernos con una conciencia medioambiental y social avanzada, los tres en uno presentes en un mismo modelo de Estado?

¿Cómo habría de ser este modelo? En todo caso habría de ser un modelo que no tire a la basura todo lo anteriormente hecho, que sepa valorar objetivamente los avances realizados hasta ahora y que no funcione como un mero resorte reaccionario al clima de opresión gubernamental que se vive en otros países en el presente.

Crear un país por despecho con el funcionamiento del de uno mismo puede ser un buen impulso o motor para comenzar, sin embargo también es un riesgo de radicalizarse en posturas antagónicas a aquello que nos disgusta quedando, paradójicamente, apegado a ellas y esclavizado por ellas.

¿Se puede articular un modelo de organización donde exista educación, sanidad, pensiones y servicios comunes básicos siendo a su vez financiadas por medio de impuestos cuyo origen es legítimo? Por supuesto que se puede, hace falta estudiarlo. Hay grandes pensadores que desde el siglo XVIII han dado soluciones satisfactorias en este sentido, sería buena idea comenzar a hacerles caso en sus postulados e implantar sus modelos y consejos.

¿Se puede articular un modelo de organización en el que a la par que existan infraestructuras de todos (públicas) no exista funcionariado, o exista un funcionariado mínimo? Por supuesto que se puede, pero hace falta reflexionar al respecto y buscar soluciones con la experiencia y el saber hacer del tercer sector, el sector civil.

¿Se puede articular un modelo de organización en el que un país defienda con sus fuerzas de seguridad a sus ciudadanos ante ataques externos y que al mismo tiempo no se convierta en un elemento opresor para su propio pueblo? Claro que se puede, pero hace falta no caer en radicalismos para poder observar la situación con claridad y encontrar soluciones reales y duraderas para problemas reales y duraderos.

¿Se puede articular un modelo de organización en el que sean tenidos en cuenta el nivel medioambiental, colectivo e individual por igual sin que se interfieran los unos a los otros en lo fundamental? Claro que sí, hay que estudiar detenidamente lo que nos han dicho muchas personas sabias antes que nosotros para hallar respuestas sólidas a estas cuestiones.

¿Se puede articular un sistema de organización en el que las personas no sean sometidas a una total intromisión de su intimidad, ni regulados los aspectos de su vida personal a la par que se pueda mantener bajo control los perjuicios al individuo, la sociedad y el medioambiente que ocasionan las figuras privadas corporativas ante su opacidad y en ocasiones gran tamaño? Se puede, claro que se puede.

Liberland es la última oportunidad real de demostrar que es posible un modelo de organización nuevo, profundamente comprometido con el individuo, el colectivo y el medioambiente al mismo tiempo en el mismísimo corazón de Europa en pleno siglo XXI, el último trozo de terra nullius del que surja el comienzo de algo nuevo, un ejemplo para las naciones del mundo.

Puede ser algo que la gente vaya a amar, sin embargo la gente no amará un nuevo paraíso fiscal más sin más, al menos no la inmensa mayoría de las personas.

Y tendrán razón en no amarlo, porque no hace falta eliminar logros sociales fundamentales logrados durante el siglo XIX y XX que han permitido sobrevivir y desarrollarse a millones de personas y que han cimentado el momento presente de la historia para que podamos construir sobre él.

Existe una gran oportunidad de llevar a cabo un proyecto realmente nuevo y eficaz, que saque los colores a todos sus vecinos, no únicamente por su opulencia, riqueza y rascacielos, sino por su increíble capacidad para establecer un triple equilibrio dinámico y estable: cuidado medioambiental – justicia social – libertad individual.

Un proyecto que pueda verdaderamente inspirar a las personas, al grueso de las personas de los países europeos a mirar con atención y caminar en una nueva dirección realmente equilibrada y sostenible a largo plazo.

Ustedes han conseguido llamar la atención en muchos medios de comunicación, sin embargo, a medida que pasa el tiempo el interés en Liberland decrecerá y sus posibilidades de sacar el proyecto adelante menguarán, la gente además pasará de creer en el proyecto porque no le verán salida y esta oportunidad no germinará.

Sin el apoyo de la sociedad civil no van a sacar el proyecto adelante y el grueso de la sociedad civil de los países europeos no quiere un nuevo paraíso fiscal más, eso no es nuevo, es más del mismo modelo actual (grandes Estados endeudados versus micronaciones como paraisos fiscales para el crimen organizado).

La sociedad europea actual demanda un modelo profundamente nuevo, pero moderado en su esencia, que permita la libertad individual, la paz social y el equilibrio medioambiental.

A mi parecer, siendo mitad eslovaco y mitad serbio es entre muy difícil e imposible conseguir que Croacia o Serbia legitimen abiertamente un nuevo Estado que va a operar dando libertad total a las élites financieras y los monopolios sin restringir su abuso a la ciudadanía, ni sus costes de producción externalizados en base a la esclavitud de otros seres humanos en países pobres.

¿Quiere Liberland por ejemplo ser la sede fiscal de empresas que tienen sus fábricas en paises pobres con niños trabajando como esclavos? ¿Eso es lo que Liberland entiende por Libertad?

El proyecto de Liberland es ciertamente muy interesante, pero tal y como está planteado realmente no aporta nada nuevo, es un proyecto orientado únicamente a la gente con dinero que no quiera pagar impuestos. De esos proyectos hay muchos en el mundo y por desgracia sirven para que muchas personas escondan ganancias ilegítimamente ganadas en base al sufrimiento, muerte y dolor de muchas otras.

A mi entender, si Liberland tiene la capacidad de hacer ahora algo, es justamente lo que está haciendo, llamar la atención de todo el mundo. Pero la pregunta inevitable es: ¿queréis llamar la atención por vuestra ambición de crear un nuevo paraíso fiscal o queréis llamar la atención por vuestra ambición de crear un nuevo país con un modelo de organización coherente, ético y consciente que sea la punta de lanza de un nuevo tiempo de equilibrio entre la naturaleza, la sociedad y el individuo en Europa?

Esa es la gran pregunta.

Muchas gracias por su atención y quedo atento a su contestación.

Cordialmente

Marko Vlahovic[:]

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