Mi experiencia con el Vedanta Advaita (IV)

rameshbalsekarEste es al “maestro iluminado” que yo conocí personalmente en mi estancia de casi tres meses en la India.

Cuando viajé allí en Mayo 2008 hacia un calor de los que nunca había experimentado y las experiencias de la primera cultura marcadamente diferente en multitud de sentidos a la mía me sobrecogieron.

Para mí ver los grados de pobreza, la total “normalidad” con la que vivían los indios (y seguramente viven) los brutales diferenciales de pobreza sin sublevarse y levantarse contra ello eran un misterio en aquel tiempo, ahora ya lo entiendo y ya lo explicaré más adelante.

En el barrio turístico que me alojaba al sur de la ciudad de Bombay, algunos de los taxistas sabían donde quería diciendo solamente el nombre Ramesh Balsekar, a la calle Navroji Gamadia, en un barrio de clase alta a unos cuatro kilometros al noroeste de donde estaba alojado.

Allí vivía Ramesh Balsekar, el ex-presidente de nada mas y nada menos que el Bank of India, reconvertido en su retiro en “maestro iluminado”. Yo estaba entusiasmado de poder al fin tener una experiencia en vivo. Y la tuve.

Su estado de salud oscilaba, por lo que en las dos semanas siguientes asistí en dos ocasiones tres dias consecutivos a su casa porque entremedias suspendió las charlas por sentirse mal.

Vivía, si no recuerdo mal en un quinto piso de un edificio que al entrar y mirar los buzones muchas de las plantas estaban a nombre de balsekars ajajajaja con lo que es facilmente deducible que eran familiares suyos, como él mismo reconoció en alguna historia de las charlas y en el vídeo.

Hubo mucho momentos interesantes de sus discursos de los que solo me acordaría de lo que me “resonó” hasta que gradualmente fui recuperando con el paso del tiempo mis facultades cognitivas, entre ellas la memoria.

Hubo dos comentarios eso sí,  que hizó que merecen ser plasmados por mí aquí porque los considero interesantes y esclarecedores: el primero fué en referencia a la capacidad del humano de alcanzar “la iluminación”. Alguien de entre los asistentes a su salón (occidentales de entre 35-40 y 65-70 de clase alta con los que compartí algunos naans y chapatis a la salida de las charlas) le preguntó acerca de la iluminación como un fenómeno global.

Ramesh dijo: “la iluminación no es para los pobres. Los pobres no se pueden iluminar. Estan demasiado metidos en el fango de la supervivencia como para pensar en algo más importante.”

Así de llano y así de fácil. Además viniendo de un ex-presidente del banco de la India, tendría que haber tenido el suficiente efecto este comentario como para que ante esa sola frase yo me hubiese levantado y largado dando un portazo en señal de rechazo. Por desgracia, como se puede apreciar en el vídeo, yo estaba muy enajenado e “imbuido” de la onda “espiritual” como para lidiar con las evidentes contradicciones y disonancias cognitivas que me producía el discurso de Ramesh. Todo eso llegaría después.

El otro comentario, del cual me acuerdo con una sonrisa irónica dibujada en la boca, es cuando alguien le preguntó por nada menos que Osho a Ramesh, mientras yo estaba allí. La verdad que no me podría haber ido “ni que pintao” que le preguntasen porque en aquel tiempo me interesaba mucho la opinión de aquel hombre con capacidad en otrora de determinar el bienestar de un billon y pico de indios sobre alguien como Osho.

El interlocutor, en este caso un indio de clase alta, le preguntó qué a la luz de todo lo que se acusaba a Osho incluyendo los crímenes y demás, qué opinaba Ramesh al respecto.

Tengo que reconocer que es una de las pocas preguntas “mundanas” que he visto contestar a “iluminados” advaita, porque en general esquivan esas preguntas rebotandolas con un: ¿quién es el “yo” que hace la pregunta? jajajajaj

Pero en este caso Ramesh contestó y en aquel tiempo me pareció una bella contestación porque todavia no tenía ni idea del lio ideológico-patológico en el que estaba metido.

Contestó lo siguiente (no recuerdo literalmente pero era algo como esto): “Todas las flores de un jardín son hermosas, solo por el hecho de estar en el jardín. Osho era una flor con un aroma, otros son flores con otro aroma, el jardín es la realidad subyacente que importa”.

Osea, una justificación en toda regla de Osho y una contestación saliéndose por la tangente al más puro “estilo iluminado”. Si quieres saber cómo se quita un iluminado de encima a alguien que pregunta con argumentos es muy fácil: primero le dice que ¿quién es el “yo” que tiene tantas preguntas? como indicándole que tiene un ego como una catedral y habría de mantener la boca cerrada, y si eso no fuese suficientemente intimidatorio, se sirve de la presión grupal sobre el “díscolo y osado” preguntón “intelectual lleno de odio” que osa contradecirle para aplacarle del todo.

Ahora me gustaría hablar un poco sobre mí en el vídeo. Me ha resultado enormemente instructivo observarme y ver ciertos rasgos de mi mismo en aquel tiempo de trance solipsista.

Primero de todo tengo un evidente estado de nervios y una agitación y precipitación por hablar de la que parece que no me estoy dando cuenta en absoluto. Mi capacidad para hablar me ha sorprendido enormemente, hablo muy mal inglés en este vídeo para el nivel que tengo, para haber traducido días enteros durante horas seminarios ininterrumpidamente. Mi voz y mis gestos los encuentro exagerados y el “tufillo” espiritual que desprendo es poderoso, por no ser un poco más duro y objetivo conmigo. Pero lo que más se sorprende es que con lo fácilmente detecto cuando algo me rechina y cuando alguien me falta al respeto, no soy capaz de ver, que el tipo en cuestión me está llamando objeto a la cara y no solo no le digo nada, sino que asiento y estoy deacuerdo con el.

Dejadme que os repita que los psicópatas perciben a los demás como objetos, no ven nada de trascendente ni valioso en los demás individualmente, dado que no tienen capacidad para sentir de la forma que lo hace el resto de los humanos ni valorar empáticamente la vida del otro.

Creo que el discurso que presento en el vídeo es quizás una de las mejores maneras de mostrar lo enfermo de esta ideología que es la PIEDRA ANGULAR del movimiento Nueva Era y también de la ideología de Osho y se resume en una sola idea: todo está bien, no hay nada que hacer, nada que cambiar, todo ocurre como tiene que ocurrir.

Dejadme que os lo ponga de dos maneras:

1. Esto es APATÍA en el mas leve de los casos y ABULIA en el más extremo. La incapacidad patológica de tener voluntad, usar el libre albedrío y enfrentarse a las adversidades y cambiar lo que no funciona y lo que está mal. Es rendirse del todo ante el mal.

2. Es una JUSTIFICACIÓN de acciones horribles, absolutamente inaceptables, no solo como válidas, sino como necesarias envuelta en “papel de bla bla bla espiritual”.

En resumen es un discurso de ODIO envuelto en su contrario, envuelto en “espiritualidad”, que no puede sino provenir de alguien intoxicado por la psicopatía o directamente psicópata primario, que durante años ha tenido la capacidad de mejorar y ayudar a la vida de un billon y pico de humanos en este planeta y NO HA HECHO NADA. ¿Y por qué no ha hecho nada? por una de dos razones: una porque está enfermo con el trastorno psicopático o dos porque las ideologías que se ha creido, que le han intoxicado y le llevan a justificar TODO LO QUE PASA COMO BUENO Y ACEPTABLE INDISCRIMINADAMENTE.

He entendido mejor a raiz de verme todo el dvd (del que pongo solo el extracto en el que estoy yo 13 minutos) la mentalidad que impera en estos estratos sociales altos y he podido entender mejor cómo es que ciertos humanos consideran que hay una raza superior y una raza inferior.

Estas ideologías son las que sostienen esas acciones que cuando las vemos por la tele o por internet no cabemos de nuestro asombro y nos preguntamos ¿cómo es posible que alguien pueda hacer eso? Pues es justo o porque estan enfermos de nacimiento con el trastorno psicopático, o han sido infectados por individuos que lo tienen o porque se creen ideologías nihilistas que se derivan de él como ésta, tan próximas al satanismo que ni se distinguen de él salvo por el nombre.

Además, pese a decir que todos somos objetos tridimensionales, luego habla de la nieta de su hermano como una niña muy creativa… ¿pero buen hombre de dios, no acababas de decir que no hay nadie que haga nada y que el sentido de autoria personal es una liusión? ¿cómo puede ella (la niña) ser creativa si “ella” no existe?

Estas ideologías no obstante tienen un enorme engaño escondido y es que pueden “sonar” muy bien de primeras porque son envueltas en palabrería espiritual biensonante, pero eso solo sirve para disuadir a la persona de ponderar detenidamente las implicaciones de lo que está siendo dicho antes de aceptarlo.

Continuará en la parte V…

Mi experiencia con el Vedanta Advaita (III)

Las personas más afectadas e intoxicadas por las ideologías como la de Osho o el vedanta advaita, que a fin de cuentas son una y la misma (con la diferencia de que para los temas mundanos Osho tenia labia y una visión patológica de cuño propio de cómo debería ser el mundo) son aquellas personas que acudieron y acuden a estas ideologías en momentos de extrema vulnerabilidad y crisis existencial y de descomposición de la personalidad.

Ese fue mi caso. Yo en 2006 atravesaba un momento muy malo. Me había pasado dos años solo en Praga, estudiando un montón de horas al día el violín para prepararme a las pruebas de acceso de la universidad (academia lo llamaban ahí) cuyos criterios de selección eran durísimos y me quedé a un punto de entrar, a eso se le sumaba mi malestar por pasar tantos meses alejado de una vida “normal” de mis amistades, mi ex-pareja, etc… A mi vuelta a españa hubo un terremoto familiar protagonizado por mi familia cercana que sacudió el único pilar que aún se sostenía de aquella mi maltrecha personalidad.

Y en ese contexto tuve una experiencia muy peculiar que en su momento no pude entender, pero que ahora me encuentro en mejor disposición de asir con algo más de conocimiento y cuidado.

Sentado en el parque de san francisco de oviedo, tuve una extraña reflexión que en mi vida habia tenido anteriormente y cuyo impacto en mí valoro positiva y negativamente al tiempo.

La reflexión, en mis momentos mas bajos fué: para mi madre, yo soy su hijo, para mi padre yo soy su hijo, para mi hermana yo soy su hermano, para mi profesora yo soy su alumno, para mis amigos yo soy amigo, para mis abuelos, yo soy su nieto, pero, y ¿para mi? ¿quién soy yo para mi?

A raíz de este sincero y entregado cuestionamiento tuve una extraña sensación de pérdida del conocimiento junto a una intensa sensación de miedo y oscuridad, ahí mismo, a media tarde en el parque, a plena luz del día.

Esa experiencia fué buena para mi porque me ayudó a poner en cuestión identificaciones a las que estaba apegado férreamente y a entender que muy en el fondo, a nivel fundamental, yo no soy nada de lo que se me pueda etiquetar aquí en este mundo de las formas físicas, porque mi naturaleza última, como la de toda la existencia es indescriptible y no pertenece a esta dimensión física.

Lo negativo de esa experiencia fué que de un extremo de intensa polarización hacia el apego férreo a mis condicionamientos, fui proyectado al otro extremo pendular: la desidentificación gradual y acelerada de todo lo que hasta la fecha conformaba mi yo, sin usar discernimiento, sentido común ni mesura alguna.

De ahí la razón de que buscase ayuda terapéutica, aunque por desgracia cayese en manos de extremistas ideológicos cuya profesionalidad estaba desaparecida (si es que alguna vez existió, cosa que no lo sé, pero sospecho que no) que lejos de escucharme y aconsejarme tener mesura, darme cuenta de que estaba en mis horas bajas y no debía perder la guardia ni dejarme influir por todo tanto, no perder mi discernimiento y tomarme las cosas con paciencia y calma, lo que hicieron fue auparme en un proceso emocional vivencial catartico desmedido, darme todo un nuevo paquete de creencias Osho sobre la vida, las relaciones, el trabajo, el dinero, la meditación etc… y ayudarme a que me creyese que esa era la manera de vivir de verdad. (Y de paso cobrar de “lo lindo” en el proceso).

Ahora con el tiempo, puedo apreciar el profundo estado de desetructuración de la personalidad que viví a finales de 2006 y la depresión que ello me ocasionó en lo referente a mi sentido de la identidad. Por un lado aflojó mis arcáicas ideas sobre quien creía compulsivamente ser, pero las aflojó tanto que en muchos aspectos intelectuales, cognitivos, existenciales y emocionales me volví totalmente niño denuevo, desprotegido y profundamente vulnerable a ser condicionado negativamente, como de hecho ocurrió.

Si uno estudia un poco las vidas de los “iluminados” (que repito que no son iluminados sino personas con trastorno de trance solipsista) verá que la inmensa mayoría de ellos, tras su despertar eran total o parcialmente incapaces de valerse por si mismos. El caso de Tolle es uno de los llamativos, colgado en un banco de parque meses y meses. O el de Mooji, que dejó de saber atarse hasta los cordones de los zapatos y estuvo viviendo como un casi vegetal en casa de un familiar en reino unido hasta que salió de la fase más aguda del solipsismo. O el caso de Maharshi también.

Mientras que respecto de los “misticos” cristianos, las explicaciones perfectamente plausibles sobre sus estados exhacerbados (verse fuera del cuerpo, visiones, alucinaciones, etc…) se entienden muy bien desde un prisma vivencial en el que los santos en cuestión eran personas con pasados de autentica locura donde fueron violados, maltratados, torturados, privados, etc… cosa que ocasionó esos serios daños cerebrales que derivaron en sus “visiones”, etc… en el caso de los “iluminados” orientales no nos da por pensar que haya elemento real alguno detrás de sus “iluminaciones”. Pues bien, los hay y son muy parecidos.

La diferencia radica en la distancia, la falta de fuentes escritas y la cultura oriental, específicamente la hindú. Estos puntos los trataré más adelante.

En fin, no son casos de salud, sino de enfermedad, de extremo debilitamiento de la personalidad a la par que una exportación significativa a un estado de identificación muy narcisista con “el conjunto de la existencia”.

El caso de Osho no es diferente. Él mismo afirma en sus videos con su propia voz que ya estaba agotado y desesperado de andar buscando la iluminación cuando se rindió de todo esfuerzo (abulia completa) y a partir de ahí le “sucedió” el estado que por desgracia sectores de nuestra sociedad consideran “iluminación” cuando no es sino un estado de debilitamiento total de uno mismo en realidad.

Me hace gracia este aspecto específico, porque me resulta curioso que entorno a los maestros haya tanta gente bienintencionada y amorosa, con grandes corazones, que están ahí, pareciese que por ellos mismos, pero casi que fuese para intentar cuidar de estos “maestros” que en el fondo estan quebrados en el interior (algunos de ellos, que no todos y explicaré claramente la diferencia).

Para mí hay dos tipos claramente distinguibles de “iluminados”, aquellos como los que he citado, seres humanos completo, con hipersensibilidad y unos pasados de “mucho cuidado” que alcanzan un grado de desestructuración personal tan grande que su sentido de individualidad involuciona hasta un estado previo a la creación del ego individualizado (hacia los dos o tres años de edad) quedando sumidos profundamente en un estado de trance solipsista como el que la mayoría de los humanos tenemos a esas edades antes de la aparición del yo y la evolución hacia la consciencia individual.

El otro tipo es el psicópata ascético que diría Lobaczewski en su libro sobre ponerología. Son aquellos que no sienten nada, salvo placer y dolor y que perciben todo como objetos y que mezclando su grave disfunción carente de empatia y sentimientos con ideologías nefastas como el determinismo del advaita resultan en una mezcla explosiva: un ser humano que no siente nada, que percibe a todo como objetos, menos a si mismo al cual considera ser directamente dios.

De hecho ad-vaita significa literalmente “no dos” es decir que dios y el alma no son dos, sino uno solo.

Yo soy dios. Toma ya. Esa si que es una ideología que le viene “al pelo” a un psicópata.

Ignorar las leyes que rigen nuestra naturaleza física incontestablemente así como ignorar el libre albedrío del que poseemos son los dos extremos de un mismo péndulo en cuyos extremos se tocan las ideologías sectarias.

No es de extrañar, de la mente de alguien que no siente empatia, que no siente nada salvo placer y dolor, no pueden salir ideas ni ideologías de calidad humana alguna.

De la misma forma que de una mente narcisista como la de Osho, no puede salir otra cosa que un sistema en el que él es el centro de una enorme comunidad donde todos visten, cantan, le veneran como a un dios y bailan a su son.

Para imprimirle un giro profundamente realista al tema, voy a compartir con vosotros un vídeo que guardo de mi visita a Ramesh Balsekar, el segundo de los maestros advaita que os presentaré y que tuve la oportunidad de conocer en vivo en Bombay y permanecer en sus charlar durante una semana entera por las mañanas.

Espero que no me juzgéis con dureza, yo mismo me veo enormemente cambiado de aquel entonces y veo en mi los signos de la etapa mas desestructurada de mi personalidad y no es uno de los momento en que pueda decir que me siento orgulloso de cómo estaba:

Este vídeo (tiene subtitulos, si no se activan pulsa el boton situado abajo a la derecha) y las enseñanzas de Ramesh las comentaré en la siguiente parte:

Continúa en la parte IV…

Mi experiencia con el Vedanta Advaita (II)

Ramana_3_swHe aquí el primero de los exponentes máximos del Vedanta Advaita, presuntos “maestros iluminados” por orden de aparición en la escena pública internacional y en el sustrato del pensamiento occidental: Ramana Maharshi

Aquí la parte más comúnmente aceptada (que no necesariamente la cierta) de su biografía (merece la pena leerla) en wikipedia. (la información en wikipedia hay que “tomarla con pinzas” a veces).

Ya solo en esa breve reseña se dejan claros algunos puntos muy importantes sobre las circunstancias en las que ciertos individuos tienen supuestos “despertares” y de los que iré hablando aquí.

Volviendo a mi historia con el advaita, recuerdo que por esos días entre comienzos y mediados de 2008, después de algo más de año y medio de “terapia intensiva” al estilo Osho, mi objetivo de “sanarme” a mi mismo, había dejado de tener tanta importancia para mí.

Eso fue fruto de la “mejora” de las circunstancias aparentes de mi vida. Contaba con algo de dinero que me había sido entregado como herencia en vida, contaba con tiempo, había hecho un giro drástico en mi carrera profesional y básicamente había hecho un cambio casi total en mis relaciones y amistades, abandonando la mayoría y sustituyéndolas, de tal forma que pasé de un ambiente de trabajo, estrés, estudios, aportación al colectivo y amistades con puntos diferenciados y creencias distintas a las mias a estar en un ambiente de celebración, “fluir”, de “consciencia”, de estar “conmigo mismo”, para mi mismo, en donde todos compartían el mismo “set” de creencias y por ende apenas había estrés o confrontación con nadie.

En esas circunstancias (de las que por supuesto no me daba cuenta en aquellos tiempos) no es que se hubiese producido sanación de orden trascendente o especialmente relevante, lo que había ocurrido es que me había alejado de las fuentes de estrés y reto en mi vida y por tanto mis niveles de crispación y confrontación descendieron, dándome la impresión de que el mundo se “había alineado” más con mi nueva forma de ser. (jajajaj qué cachondo, el mundo no hizo nada, fui yo el que me alejé del mundo y me metí en “mí mundo” y en el de Osho).

Así que naturalmente al sentirme gradualmente más despreocupado y mas centrado solo en mí mismo, me sentía mejor y mi objetivo de sanarme ya dejaba de tener tanta trascendencia e importancia quedando una vacante en mi debilitado sistema cognitivo que ocuparía el lugar del objetivo: alcanzar “la iluminación espiritual”.

Puede sonar a chiste total, ya lo sé. Pero ojo a lo que os voy a decir: hay cientos de miles, si no millones de personas que buscan alcanzar la iluminación espiritual en el mundo porque piensan que así serán felices y cada vez hay más. Ni saben que lo que buscan es en realidad una alteración patológica de su percepción y una desconexión de la vida misma para pasar a vivir en una burbuja subjetivista PURAMENTE mental.

[De seguro que más de uno si ha continuado leyendo se estará tronchando de la risa pensando que estoy mal de la olla, porque considera que los maestros iluminados “no piensan”, solo “son”. Pues es justo al contrario, viven en una burbuja perceptiva generada por un deficiente funcionamiento del sistema psicológico y esto será explicado en detalle].

Ello se debe a que estas ideologías que voy desglosando están infiltrándose y permeando el pensamiento colectivo occidental con una creencia persistente, falaz y extremadamente poderosa que es la siguiente: si todos nos iluminásemos, seríamos REALMENTE FELICES, la vida en la tierra cambiaría y se volvería un lugar hermoso en el que vivir.

Pues bien. Esto es sencillamente falso. Lo es, porque contiene, al menos, tres premisas falsas. Una es suponer que la iluminación espiritual existe como tal. La segunda es suponer que todos tienen acceso a ella por igual y la tercera, la más grandiosa y graciosa de ellas, es que la iluminación es una especie de garantía “mágica” automática en la que inmediatamente de obtenerla la realidad cambia para bien a consecuencia de este hecho y todo se soluciona. Así. Sin más.

Las primeras dos premisas son muy importantes y las iré abordando gradual y profundamente en estos textos. Ahora me voy a detener en la tercera porque es la más obvia y fácil de abordar a “bote pronto”: la supuesta “iluminación” es, en todo caso, un fenómeno subjetivo en el interior del sistema físico-psico-emocional del ser humano y no tiene nada que ver con un inmediato cambio en las circunstancias socio-económico-políticas-medioambientales del planeta y sus habitantes.

El motivo por el que cientos de miles, sino millones de personas se pueden llegar a creer esta chorrada, es por el hecho de que juntan la supuesta iluminación espiritual con la creencia en la mal llamada “ley” de la atracción (que ya expliqué en textos previos), junto con la creencia en el campo vibratorio de la consciencia humana y “argumentan” que si el humano “eleva” su “frecuencia vibratoria” debido a la “ley” de la atracción todo cambiará “mágicamente” porque atraerá un mundo nuevo, de consciencia.

Además a todo este desatino le añaden el tema de la sanación terapéutica como un proceso de pelar “capas de la cebolla” y de aproximarse a la iluminación,  hasta que tus traumas se sanen y tus identificaciones con todo lo que conforma tu personalidad, emociones, historia, pasado, futuro etc, se desvanezcan y no que da nada, literalmente nada, cuando el tu te “desvanezcas” darás paso a tu naturaleza fundamental: el ser, la “iluminación”. Punto pelota.

De esta forma y mediante estas creencias alcancé mi mayor estado de conocimiento negativo (saber menos que 0 sobre algo y además creer que sabes todo lo que hay que saber sobre ello) de mis escasos 30 años de vida.

Pero, ante la vacante de meta que experimentaba, o la transformación de la meta de la supra-sanación en la meta de la iluminación (que irónicamente los maestros “iluminados” la llaman la última meta antes de rendir todo objetivo) no podía ser, sino un paso perfectamente “lógico y natural” de un proceso patológico gradual de desintegración de la personalidad y el psiquismo individual.

Así que pronto, leyendo y asimilando esta nueva meta, comprendí que lo realmente guay, “cool” o liberador debía ser llegar a vivir estando iluminado, es decir vivir sin identificación alguna con el yo de la personalidad, fundido en el todo. Y ahí estaba yo, gradualmente dejando de ver los discursos tan mundanos de Osho, para ir pasando gradualmente a metas mas “elevadas”, chungas y “cools”.

Lo de sanar ya no molaba tanto o más bien era como un proceso “natural y lógico” en el mundillo de la “consciencia”, ahora el reto era “iluminarse”. Pues bien, nada más abrí cualquier libro de advaita [cosa que por otra parte no deja de ser una paradoja, porque para qué coño querrán vender libros si “ellos” (los “maestros iluminados”) ya no son ellos y no necesitan venderte nada] que tenía mi pareja en las estanterías entendí cuál era el camino propuesto para alcanzar ese supuesto estado: La autoindagación de la premisa más fundamental de nuestra diferenciación en esta dimensión: el yo.

Autoindagación o lo que es lo mismo: preguntarse constantemente ¿quién soy yo? y “ver” gradualmente que ninguna respuesta es duradera “y por tanto” todas son falsas jajajajaj y además te lo decían así sin más. Es decir la falsedad de afirmarme como hombre o como músico, o como checoslovaco o como Marko, o lo que sea es falso porque son identificaciones transitorias y susceptibles de ser cambiadas.

Si se me permite la analogía es algo así, como afirmar que el pastel de chocolate que hay sobre la mesa no es de chocolate porque acabará siendo comido por alguien y dejará de existir en breves…

Podría dejar el texto después de este último párrafo porque lo he resumido todo ajajajajaj, pero la cosa tiene sus detalles e “intríngulis”.

Pronto comenzaría a des-identificarme gradualmente y a pasos agigantados de todo lo que anteriormente era yo y a experimentar los estados y los resultados que ello provoca que se verán acrecentados por mi viaje a India.

Continuará en la parte III…

Mi experiencia con el Vedanta Advaita (I)

Enlazando con mis relatos sobre mis experiencias con la “comunidad” Osho (que ya he detallado en relatos previos que sirven como profunda introducción a estos), ya que mis experiencias con el Advaita coexistieron con la época en la que me relacionaba con el mundillo Osho, voy a relatar ahora los aspectos específicos de mis vivencias con respecto a esta rama del hinduismo conocida como vedanta Advaita y a arrojar una serie de reflexiones sobre esta religión que está permeando grandes sectores del pensamiento social colectivo occidental en estos años.

Primero de todo quiero resaltar que cuando se habla de Vedanta Advaita o (no-dualismo) mucha gente o no sabe lo que es, o los que han estado en algún satsang (reunión con un “maestro iluminado” del advaita) dicen que no es una religión (aquellos que son devotos ajajajaj de la misma) y no reconocen sus orígenes ni sus creencias como religiosas cuando de hecho lo son. Todo eso lo explicaré con calma en estos textos.

De momento una breve explicación de lo que el advaita es, se puede encontrar mismamente en la wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Advaita

El advaita es una rama del hinduismo popularizada por una saga o linaje de “maestros iluminados” (ya explicaré en qué consiste esa iluminación) cuyos máximos exponentes son Ramana Maharshi, Nissargadatta Maharaj, Ramesh Balsekar y continuando el linaje en occidente Wayne Liquorman y una ristra de “maestros iluminados” como setas que crecen después de la lluvia… si se me permite el comentario.

No sabía de aquella que viajaría a India y que permanecería una semana entera yendo todas las mañanas a la casa de Ramesh Balsekar a escuchar “sus charlas” y que hablaría con él de este tema de la “iluminación”. No sabía que buscaría la llamada “iluminación” y de lo que sí que no tenía ni “pajolera” idea, era de que la llamada iluminación que dicen sostener los “maestros” es explicable y no tiene nada de “mágica” ni “mística”.

Recuerdo que poco tiempo después de juntarme con mi actual pareja e irme a vivir con ella, me topé con esta filosofía-religión-experiencia a través de algunos de los libros que ella tenía en su casa. Al principio reaccioné con cierto rechazo respecto de los libros al echarles una ojeada, porque yo vivía sumido en la ideología “oshiana” es decir, de Osho, que abordaba todos los temas mundanos, mientras que el advaita tiene una relación con el mundo muy peculiar mezcla entre rechazo y que lo considera como una mera ilusión, aspecto que iré abordando y explicando con calma más adelante.

Creo oportuno hacer una breve mención a ciertos episodios de mi infancia primero para introducir algunas ideas que usaré durante la exposición del Advaita.

Cuando era pequeño, a los 7, a los 9 y a los 13-14 tuve unas experiencias “raras” a plena luz del día (una en el aeropuerto de Milán, otra en el corte inglés de Oviedo y la última en el parque paseando a mi perrita dálmata Molly nuevamente en la capital asturiana). Las tres experiencias tenían los mismos elementos, que en aquel tiempo no sabía que eran ni lo que significaban.

De repente, en esas experiencias, toda actividad de la mente racional se detuvo, la sensación del espacio tiempo cambió por completo, ya no importaban ni el espacio ni el tiempo, yo seguía de pie y haciendo lo que fuera que hiciese, pero mi experiencia, mi percepción de la realidad era que yo era uno con todo y que todo formaba parte de mi ser, parecía como si hubiese entrado en un mundo de sueño, todo parecía en realidad tener un sustrato irreal, como un sueño.

De muy pequeño recuerdo perfectamente los momentos previos al incidente, en el primero de los casos estaba intentando empujar de esos carritos pequeños para transportar equipaje de mano que hay en la zona de embarque del aeropuerto Milan Malpensa camino de mi eslovaquia para ir de vacaciones (que cachondo el nombre Milán Mal-pensa ahora que me doy cuenta aajajjaja el pensamiento me dejó de funcionar) cuando de repente mi estado de consciencia normal se alteró y empecé a vivenciarme conforme a la descripción que he dado arriba, nada diferente de las descripciones que hacen los supuestos “iluminados” (que de iluminados solamente poseen el nombre).

No es que fuese incapaz de hablar ni nada, pero hablar me parecía irrelevante dado que me percibía a mí mismo como todo lo que percibía, por tanto, no había nada que decir, nada importaba ya y al mismo tiempo había una sensación de mucha paz interior aparejada a este estado. Estaba como en una nube, en estado de vigilia, pero ya no sentía separación alguna entre mí y el resto del aeropuerto, mi hermana, mi madre, la gente que pasaba, los aviones que veía por las cristaleras. Este estado duró poco menos de media hora y luego volví a mi estado de consciencia normal.

Algo parecido me pasó en el corte inglés de oviedo, nuevamente empujando un carrito, éste de la compra ajajaja (¿será que los carritos “iluminan” a “la peña”?, quizás debería montar un negocio de iluminación con carritos, le pongo un nombre resultón como el “Budha sobre ruedas” o “the Rolling Budha y preparo unos talleres de iluminación en los que haga a la gente empujar carritos hasta que se “iluminen” es decir, les pase un trance solipsista ajajajja).

Bromas aparte, la experiencia que viví “se veía y percibía” muy real. Lo curioso era que desde ese estado el otro realmente no existía, es un estado en el que al otro ya no le ves como un complejo ser con su mentalidad, sus inquietudes, su propia vivencia interior separada de la tuya, etc… no no no, el otro es una prolongación, una extensión de tí mismo, pero tampoco es que el “tí mismo” sea importante, simplemente es y eso es todo lo que hay que saber, que eres y que todo eres tú. Esta experiencia fué más breve que la anterior, puede que no superase los 15 minutos.

La última vez que me pasó de esas maneras no intencionadas fué a solas paseando a mi perra por el parque, recuerdo el momento exacto en el que baja unas escaleras que iban desde la calle de encima del parque hacia una zona de cemento grande semicircular en la que solía tirarle la pelota a Molly. Después de un par de escalones “yo” como solía conocerme ya no estaba, mis límites habían desaparecido y se habían extendido para dar cabida a TODO LITERALMENTE. El árbolito recien plantado a mi lado era yo, las escaleras, las sensaciones, el aire, las personas, los ruidos, absolutamente todo era yo. Este estado de trance duró poco más de 10 minutos, lo que tardé en pasear a molly, que literalmente en esos momento no era pasear a molly sino pasearme a mí mismo dentro de mí mismo.

Ni entendía que fueron estas experiencias (satoris los llaman: algún buen nombre misterioso debían tener para fascinar bien al público y hacerle creer que es algo muy muy especial que solo cuatro pueden experimentar) ni me importaron lo más mínimo, seguía con mis cosas y me olvidé.

No tenía ni idea de que entre 15 y 20 años después de aquellas experiencias, las revisitaría esta vez a “voluntad” (aunque ya explicaré qué clase de voluntad me refiero), en lo que he llegado a conocer y a entender como estados de trance solipsista, que nada tienen que ver con iluminación alguna de origen espiritual, sino con una serie de desajustes de la percepción, la asimilación de un conjunto de ideologías nefastas y erroneas en combinación con unos hábitos alimenticios, de meditación y de vida que llevaban a la desestructuración del sentido de la propiocepción y de lo que comúnmente conocemos como personalidad.

Recuerdo estar sosteniendo, allá por la primavera de 2008 un libro en mis manos por primera vez, que se titulaba “Yo soy eso” y los cabreos que me ocasionó el advaita con mi pareja en aquel entonces, ante mi negativa de abandonar ideológicamente a mi, en aquel tiempo, “amado” Osho…

Continuará en la parte II…

Mis experiencias con la “comunidad” Osho en PDF

Dado que navegar por una web en un relato con tantas partes tiene sus dificultades. He juntado todos los textos en un sólo documento (por la longitud es casi un libro) al que le he puesto un índice y unos agradecimientos.

En versión española para descargar y con licencia copyleft, para ser distribuido libremente sin modificar el contenido, aquí está espero que te sea útil: MI EXPERIENCIA CON LA “COMUNIDAD” OSHO por Marko Vlahovic.pdf

Espero en algún momento tener tiempo de traducirlo todo al inglés.

Un abrazo!

Marko

Mi experiencia con la “comunidad” Osho (XXXIII)

Primero algunas conclusiones para finalizar los relatos de mi etapa con la “comunidad Osho”. Después los elementos que me han ayudado a salir de la dinámica ideológica sectaria de Osho.

CONCLUSIONES

Basándome en lo que aprendí, en la experiencia y las posteriores reflexiones achaco la deriva sectaria de la ideología osho a un profundo síndrome narcisista en Osho así como un estado permanente de solipsismo en el que estaba inmerso junto a rasgos nada descartables de la psicopatía mixta primaria ascética que explica fenomenalmente bien A. Lobaczewski en su libro sobre la ponerología.

En cuanto a sus discípulos y ts, mi opinión es que viven secuestrados por una ideología infantil de la que hacen proselitismo mediante actividades terapéuticas cuya relativa validez terapéutica no radica en sus enseñanzas sino en elementos colaterales que ya expliqué durante los relatos. Su profesionalidad está por debajo de mínimos y para mí personalmente apenas llegan al 17%-20% de efectividad lo que ellos personalmente “comparten” (hablan). Además incurren en una doble moral proporcional a la de Osho a escala española e internacional cobrando fraudulentamente por servicios terapéuticos para los que no están ni titulados, ni capacitados, lo que es aún peor. A precios desorbitados, sin posibilidad alguna de reclamar ni intención alguna por mejorar sus “servicios” y poner en cuestión la validez de su dogma, incluso cuando clientes con miles de horas y miles de euros invertidos en sus “terapias” le hablan sinceramente para poner en cuestión sus servicios y motivarles a que mejoren los mismos.

Desde aquí, les reto a todos ellos públicamente a que demuestren punto por punto que lo que en estos relatos afirmo sobre los sesgos ideológicos, las exageraciones, las manipulaciones y las ideas sectarias y las prácticas fraudulentas es todo falso y si se demuestra que efectivamente lo son y yo estoy confundido, no dudaré en corregir mis errores y retirar aquellas cosas en las que yo no esté alineado con la verdad de los hechos.

Asimismo les reto a que hablen de las cosas que se callan sobre sus vivencias “no positivas” con Osho (aquellos que vivieron en las comunas) y en aquellas partes en las que yo haya expresado la verdad, reconozcan públicamente sus errores y los de Osho y “su sistema” y los corrijan o reparen ya mismo, por el bien de todos. La verdad es más importante que un negocio, una ideología o un “maestro”.

Por último, los elementos que me ayudaron a salir del estado ideológico sectario solipsista que induce la comunidad osho sobre el individuo y gran parte del movimiento nueva era, son justamente aquellos que son considerados “los demonios” de estos movimientos:

VALORAR MI MENTE Y ESTUDIAR – Dejar de maltratar mi mente y acusarla de los males de mi vida y del mundo. Entender como funciona el cerebro, los pensamientos, los tipos que hay. Cómo funciona la meditación, en qué es una ventaja y en qué es incoveniente y un largo etc de temas… Tomarme el tiempo de leer y entender paso a paso que los distintos elementos presentados en las terapias Osho tienen su lado oscuro, entender en qué consiste y profundizar en mi comprensión intelectual de ellos me ha ayudado mucho.

DEBATIR Y HABLAR – Hablar y debatir en pareja durante cientos de horas sobre temas tales como la catársis a la luz de los documentos que leíamos, o sobre el proceso psicológico y emocional con los padres a raiz de artículos y ensayos a los que teníamos acceso fué extremadamente importante.

TRABAJAR Y SOCIALIZAR – Volver a involucrarme con el violín, trabajando en orquesta, dando clases, usando los recursos y talentos que tengo para involucrarme nuevamente en el contexto social general ha sido muy valioso para volver a tender puentes con la realidad del colectivo humano más allá de la burbuja sannyas Osho y curiosamente me está ayudando a ver que ahora dispongo de herramientas y conocimientos con los que ayudar y apoyar a la gente que no está familiarizada con el crecimiento personal de maneras simples, directas y a-sectarias.

VOLUNTAD Y APRECIO DEL EGO – Entablar una relación sana con el ego, ha sido fundamental para poder recuperar mi voluntad y salir de la abulia. Vencer la pereza y la cobardía que imperan en este mundillo en cuanto a multitud de temas ha sido crucial para recuperar mis fuerzas y mi fé sana en mí.

VOLVER A USAR EL LENGUAJE NATURAL – Retomar el uso de un lenguaje llano, al alcance de la gente, sin renunciar a tecnicismos (bien explicados) ha sido muy importante también. Dejar de lado las palabras que tienen mil significados especiales en determinadas comunidades me ha ayudado y me ayuda a conectar con la gente y el lenguaje común. Me entienden más, mejor y mi mensaje cala más profundamente usando el idioma común en vez del idioma “espiritualizado” al estilo Osho.

PONER EN CUESTIÓN TODAS LAS CREENCIAS OSHO Y NUEVA ERA – ¿Es cierto esto que leo? ¿Es verdad esta creencia que albergo? Investigar la validez y veracidad de lo que “compré” durante mi etapa en la “comunidad Osho hasta tener los suficientes conocimientos, experiencia y argumentos para saber en qué aspectos es válida y en cuáles no.

ENTENDER QUÉ ES LA VERDAD – Reconocer que la Verdad es aquello que ocurre tal como ocurre en el momento que ocurre en todo momento, lugar, circunstancia o dimensión, tenga yo acceso a ella o no, me ha ayudado a darme cuenta de que tanto sentimientos, emociones, pensamientos como hechos y realidades externos son la verdad. Estar dispuesto a reconocer que la verdad se haya mayoritariamente fuera de mí mismo y parcialmente en mi interior, que tengo que hacer intensos esfuerzos para saber cuál es la verdad sobre algo, distinguir el “trigo de la paja” y usar mi voluntad para no rendirme han sido elementos importantes. Volver a distinguir la realidad objetiva de mis percepciones subjetivas ha sido fundamental y entender que mis percepciones tiñen la verdad y que he de tener la voluntad de alinearlas a la realidad objetiva.

ABANDONAR EL RELATIVISMO MORAL Y ENTENDER EL BIEN Y EL MAL OBJETIVOS – Entender que existe un bien y un mal que son objetivos y que se derivan de las leyes naturales aplicables a todos los humanos, crean en ellas o no, me ha ayudado.

EL CAMBIO DE ALIMENTACIÓN – Una alimentación que me mantiene en cetósis durante la mayor parte del tiempo me ha ayudado mucho a reestablecer mi memoria, mi voluntad, mi sensación de personalidad sana, mi auto-identificación, mi capacidad para concentrarme, un estado físico de mayor fortaleza, más conectado con la realidad y menos “emocionalizado”.

RESILIENCIA Y CONFRONTAR EL MIEDO – Soltar el mito de la hipersensibilidad como “espiritual” ha sido fundamental para mí recuperación. Desarrollar mi capacidad de enfrentar la adversidad y salir fortalecido ha sido especialmente importante. Cuando decidí comenzar a oponerme con argumentos a la ideología solipsista de la nueva era y de Osho públicamente confronté momentos en los que sudaba, pasaba nervios y tenía la sensación de que en cualquier momento me iba a pasar algo malo. Pero pese a los insultos, las faltas de respeto y el fanatismo del colectivo mencionado no me paso nada. De hecho he salido fortalecido de mi experiencia de atreverme a hablar, ya que nadie me ha contestado a ninguno de los argumentos que presenté y solamente se dedicaron a atacarme como mensajero, sin entrar en ningún momento a lo importante, que era el contenido que presentaba.

EL AMOR POR LA VERDAD, LA VIDA Y LA LIBERTAD REAL – Y finalmente, dejar de tener miedo de confundirme y rectificar abiertamente mis errores ha sido básico. Creo que no habría podido hacer nada de esto si no fuese por mi amor a la verdad, a la vida y mi profundo deseo de que consigamos algún día ser realmente libres en este planeta, no en otra dimensión, otro estado de “iluminación”, otra vida después de la vida, no, aquí y ahora todos en esta tierra.

Y para cerrar, me gustaría decirte a tí querido lector, que si consideras que estos relatos te han servido para ahorrar dinero, tiempo, dolores de cabeza, pajas mentales de la altura de la “torre eiffel” e indignación de haber sido timado, engañado y quieres compensar el esfuerzo que yo he hecho por brindarte esta información para que te ahorres todo eso, yo te pido:

063-DSC_3010fotowebPor favor, no te calles, investiga, debate con tus cercanos, pregúntate las cosas, lee, habla, cuestiona, escribe tus propios relatos, comienza a concienciar tú a los demás a tu manera y ayúdanos a todos los demás de esa forma, para que entre todos podamos avanzar con mayor educación, conocimiento, experiencia y acción hacia la libertad real en este hermoso planeta en el que pasamos “unos días”. ¡Y medita un poco si te estresas! 😉

Gracias, un abrazo para tí y mucha suerte.

Atentamente, Marko Vlahovic.

Fin.